01/09/2015
Graciela Astesano nació en 1952 en Río Tercero, una pequeña ciudad del centro de la provincia de Córdoba en la República Argentina, y es licenciada en Odontología. Durante muchos años compaginó su afición por la literatura con su trabajo como dentista, hasta que un día decidió dejar de ser una diletante y comenzar a redactar la novela que llevaba tiempo queriendo escribir. Actualmente reside en Málaga. Abrazando la vida es su su primera novela y se puede adquirir en Amazon.
Esta es la historia de una búsqueda infatigable, la de una madre por su hijo desaparecido, pero a la vez es la búsqueda de un lugar en el mundo, de una identidad, de un amor... En medio de los años 1978, en la convulsa ciudad de Buenos Aires, una joven pareja se topa con la dictadura argentina, Eugenia Ossi la protagonista es una pintora a quien le arrebatan a su marido y a su hijo; el torbellino de acontecimientos la engulle obligándola a exiliarse y es allí donde realmente comienza la historia que transcurrirá por varios países, en los cuales vivirá innumerables aventuras solo por volver a encontrar a su hijo. Esta alma sutil y viva aprenderá a moverse con su arte por los bajos fondos y las altas esferas, donde encontrará amor, amistad, conexiones mafiosas, fantasías e intrigas a las que se abrazará con pasión hasta encontrar la sal de la sabiduría.
Todo por su hijo... Y tú ¿hasta dónde llegarías por amor?
1. ¿Podría explicarnos, Graciela, cuándo y cómo se despertó en ti la vocación literaria?
En realidad, fue cuando a los nueve o diez años cayó en mis manos un libro de mitología griega, esas leyendas de dioses y héroes, historias que me deslumbraron de tal manera que generaron mi fiebre lectora, y, años más tarde, tendría trece cuando descubrí el retrato de Dorian Gray, ficción que terminó de subyugarme; y a medida que leía admiraba a aquellos contadores de historias, imaginándomelos como a mi padre, porque él nos contaba buenos cuentos, a mí y a mis hermanos, eran las ocurrencias de Marcolfa y Bertoldo... Pero al crecer, descubrí que no eran suyos sino las "Aventuras de Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno". En plena adolescencia se me dio por emular lo que admiraba y empecé a escribir, lo clásico: un diario, versos, etc. Luego, por circunstancias, léase: estudios, cursar una "carrera para labrarse un porvenir" como se decía por entonces... te van quedando pocas horas y te decantas por lo que te da más placer, la lectura y, aparte, porque escuchas de tus padres que el mundo es más complicado de lo que parece, y que te resultará imposible vivir de la literatura.
2. En esta, tu primera novela, ¿cuánto hay de tu propia vida y qué porción hay de realidad y cuánto de ficción?
Es ficción a partir de hechos que sí sucedieron en la historia argentina reciente. No es una novela autobiográfica, pero hay detalles de lugares y cosas que sí he vivido, aunque es algo imaginado. Es evidente que la mirada del narrador se nutre de tu propia experiencia; cuando escribes arrojas sobre esa realidad creada tus conocimientos y emociones.
3. ¿Qué es lo que te impulsó a escribir precisamente esta novela, con esa temática sobre la pérdida y la búsqueda?
Antes que nada te diré que me interesa todo lo que tenga que ver con lo insoslayable, la transformación que sufre el ser humano ante eso...En los años de la dictadura argentina, yo vivía en Buenos Aires, y, casualmente, cerca de mi domicilio existía un centro de torturas, que, mientras la dictadura estaba en su apogeo, pasaba por ser un taller de coches. Al terminar el gobierno de los militares comenzaron a salir a la luz esos lugares de horror... cosa que a mí me impactó sobremanera porque yo transitaba por esa vereda un día si y otro no, y no te estoy hablando de que eso estuviese en un descampado de las afueras, no, era plena Capital federal. Mi impresión fue tremenda y ahí comenzó a gestarse esta novela, también al contemplar la desazón de las madres por sus hijos desaparecidos. Pasó el tiempo, pero el tema quedó latente, a veces lo sacaba a la luz en algunos relatos que escribía, girando siempre en torno a lo inconsolable de la vida, en como volver a localizar un venero para poder sobrevivir, hasta que una de las abuelas de plaza de Mayo encontró a uno de sus nietos y ahí fue cuando comencé a escribir esta historia.
4. Vives en Málaga, y no en tu país, Argentina. Eres, pues, una escritora en el exilio. ¿Crees que ese desarraigo ayuda al acto creativo? ¿Crees que es cierto eso que se dice que un escritor no debería tener una vida convencional porque esa cómoda situación ayuda poco a narrar?
El desarraigo ayuda porque cambia la percepción de las cosas, sobretodo cuando escribes sobre tu país: estoy dentro pero miro desde fuera. En cuanto a la vida del creador, uno puede tener una vida convencional y ser un gran escritor, o puedes ser un vitalista tipo Hemingway o un anacoreta, lo que más te guste, porque lo que importa es la imaginación y el conocimiento que tengas sobre las cosas, porque mientras más conozcas más podrás profundizar y bucear, especialmente sobre los arquetipos sociales, eso es esencial; la lectura y la curiosidad, también lo son... Quiero recordar que fue Bolaño el que dijo que la única patria del escritor es su biblioteca, una biblioteca que puede estar en las estanterías o en su memoria.
5. Todo escritor tiene uno o varios escritores preferidos. ¿Podrías confesarnos cuáles son los tuyos y comentarnos si su lectura influyó en tu escritura?
Admiro profundamente a Onetti, Nabokov y Virginia Wolf. Como buena argentina tuve mi época Borgiana, Cortaziana y Saeriana pero luego los abandoné. Si, algunos han influido en mi escritura y uno actual que admiro es Muñoz Molina, me encanta como escribe y hasta te diría que me contamina. Cuando escribo no lo leo. También me gustan Vargas Llosa, Chirbes, John Banville, Marguerite Duras y tantos...
6. Sufrimiento, placer… ¿Qué es lo que experimentas a la hora de escribir?
Placer la mayoría de las veces, aunque, cuando las cosas no me salen como debería, o no estoy conforme con ellas, siento frustración.
7. ¿Te atreverías a describir la naturaleza de tu escritura? ¿Cómo escribes? ¿Cómo es tu estilo?
Es muy difícil definirse, trato que mi estilo sea natural y sencillo, intento llegar al lector sin preámbulos.
8. ¿Tienes alguna manía a la hora de ponerte a crear, algún ritual?
No poseo ningún ritual, pero si una mala manía: escribo mucho en tarjetas. La parte inferior de mi ordenador está cubierta de post-it, y a la derecha de la pantalla tengo una ventana que trato de que esté un poco abierta tanto en verano como en invierno, porque me parece que con oxígeno las ideas fluyen y, además, necesito oír el sonido de la vida, pájaros, vecinos... pero luego me doy cuenta de que ni los escucho, solo los percibo cuando desconecto.
9. ¿Crees en la voz inconfundible que ha de tener cada autor
, o piensas por el contrario que un escritor puede cambiar de estilo y temática en cada una de sus obras?
Uno puede cambiar de temática en cada obra pero hay una voz propia que hace inconfundible tu escritura porque tiene que ver con tu personalidad.
10. Eres una novelista… y también dentista. ¿Son mundos independientes o en ti se interrelacionan? ¿Crees que tu profesión ha influido de alguna forma en tu escritura?
Son mundos diferentes, uno es trabajo y otro es placer. Mi profesión no ha influido sobre mi escritura; bueno, en los principios tuve que romper con la forma academicista de escribir, pero al final siempre ganan los sueños...
11. En lo que se refiere a narrativa, ¿qué es para ti más importante, el continente o el contenido; la forma de escribir o la peripecia en sí?
Sin duda el contenido, pero la narración obligatoriamente debe ser fluida para que el lector disfrute, llore, ría y piense.
12. ¿Cuáles son los principales obstáculos a los que se enfrenta un escritor al intentar escribir su primera obra?
El obstáculo mayor es: no creer en lo que hace, porque eso trae asociado la indisciplina.
13. Y una vez terminada la obra, ¿cuáles son los muros que ha de derribar el autor novel para poder publicar?
Los muros establecidos son altísimos pero siempre hay grietas por donde colarse, si no las hay tienes que crearlas porque ya has escrito la historia y debes darla a conocer, porque para eso fue creada, para ser leída. Dejarla encerrada en un archivo sería una traición al texto.
14. ¿Te atreverías a dar alguna sugerencia o consejo a quienes se disponen a escribir su primera novela?
Soy una escritora tardía, así que no me voy a poner a dar consejos, porque además creo que no sirven. Pero si una sugerencia: Escribir y escribir, es muy importante crear un hábito. ¡Inténtalo y hazlo lo mejor que puedas!
15. Si tuvieras que publicitar tú misma esta novela, ¿qué le dirías al potencial lector para seducirle?
Un viaje de inusitada intensidad hacia el alma de una mujer... Acción y aventuras que comienzan en la Argentina de 1978: una madre separada violentamente de su hijo emprende una búsqueda incansable que la llevará por distintos países, peligros, amores que lograrán atrapar al lector hasta el desenlace final.
16. ¿Serías capaz de extractarnos la idea de tu obra en solo una frase?
Una búsqueda que vale una vida.
17. Y ahora, confiésanos algo: ¿estás escribiendo una nueva novela? En caso afirmativo, ¿nos podrías adelantar algo sobre ella?
La nueva novela sucede en la España actual y relata las vicisitudes de un hombre de éxito. Es una historia de encuentros... y ya no te digo más.
Etiquetas: Graciela Astesano, Abrazando la vida, novela, vocación literaria, Onetti, Nabokov, Virginia Wolf, Vargas Llosa, Chirbes, John Banville, Marguerite Duras, escritura

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