18/12/2014
Los libros para niñas suelen tener portadas de colores rosas y estar protagonizados por princesas, hadas o similares. (O por Barbie, protagonista, por cierto, de uno de los últimos escándalos literarios del año en forma de viral, cuando el cuento que protagonizaba como informática la mostraba como una inepta en la materia. No os preocupéis. Internet ha convertido a Barbie en eficiente hacker en venganza). Los libros para niños suelen estar llenos de aventuras y acción. Porque todos sabemos que las niñas solo quieren leer historias románticas de princesas rescatadas por príncipes azules y los niños La isla del tesoro.
¿Es cierto esto? Por supuesto que no: y si hace años que los juguetes han intentado (presión de padres, educadores y niñas mediante ser menos sexistas), los libros están llamados a seguir la misma senda. A principios de año, una iniciativa Let books be books ya intentó reivindicar la lectura sin cortapisas de género, con una campaña viral en la que los protagonistas eran hombres y niños que leían libros que no les correspondían. Teniendo en cuenta que un estudio que comparaba los libros infantiles publicados desde 1900 a 2010 concluía no hace mucho que los libros para niños son hoy más sexistas que hace 50 años, la reivindicación parecía bastante necesaria.
Pero ahora que la campaña de Navidad está en pleno apogeo y se compran más libros que en otros meses (y más niños los recibirán como regalo), la cuestión se vuelve aún más destacada. Como apuntan desde la firma de análisis de mercado Mintel en un estudio, en estas Navidades la tendencia a luchar contra los estereotipos de género en los libros (y en los juguetes) ha cogido un poco más de fuerza y empieza a marcar un poco más el mercado. Sus estudios son sobre el mercado anglosajón, pero sus conclusiones se pueden proyectar sobre otros mercados.
La gran muestra de cómo está reaccionando el mercado en la cuestión de los libros y las cuestiones de género es la editorial Ladybird, una de las grandes de la edición británica para niños (y que pertenece al gigante Penguin Random House). La compañía ha anunciado que va a potenciar que sus libros tengan libros de apariencia y títulos neutrales en cuestiones de género, para que así los niños escojan lo que realmente quieren leer sin cuestiones de sesgo por el contexto.
La decisión es posiblemente una cuestión de estrategia de mercado: al fin y al cabo es un gigante editorial e igualmente al fin y al cabo los estudios de mercado (los datos de la propia Mintel así lo demuestran) los padres están cada vez menos de acuerdo con la idea de que existen juguetes y cosas de niñas y otras que son de niños. Y, si están poco de acuerdo con la idea, obviamente se sentirán menos dispuestos a apoyarla. El que sea un gigante editorial el haya hecho un anuncio así añade más empaque a la decisión: es decir, si los grandes empiezan a tener eso en cuenta, es muy posible que el efecto dominó en el cambio sea mayor.
En el caso de los juguetes, la presión de las campañas de los consumidores hizo que las grandes cadenas de jugueterías y distribución acabasen terminando con las separaciones por género de los juguetes…
Por Raquel C. Pico/Librópatas
Etiquetas: Navidad, libros, clichés, género, niños, niñas, Let books be books, editorial Ladybird

, escribe aquí tu comentario