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El escritor que quiso ser Batman - México México

01/12/2014

Al argentino Rodrigo Fresán, cuentista, ensayista, novelista (Historia argentina, La velocidad de las cosas), se le clavó la literatura en la vida cuando tenía cuatro años. Es por esa filia a la literatura, y por su profundo interés en los escritores, que Fresán explora la literatura y el conflicto de los escritores con la novela La parte inventada.

¿Cómo crees que la literatura ayuda en situaciones críticas, como el caso de la violencia en México?

El ejercicio de la literatura cumple una función social tan importante y tan atendible como pueden ser la odontología, los cultivos de los campos o la física nuclear, en el sentido de que una de las cosas que separan a los humanos de los animales es que necesitan que les cuenten historias todo el tiempo, por distracción o por una cuestión mucho más interesante: que leer es lo que te permite tener vidas alternativas y hacer cosas que tal vez nunca vas a hacer.

Con los temas políticos muy puntuales, siempre he utilizado la literatura para no pensar en ellos. Hay una literatura que ayuda a reflexionar también y que se dedica a esos temas, pero para mí la literatura siempre fue un punto de fuga hacia adelante.

¿Por qué decidiste con La parte inventada hablar de literatura?

Es lo único que me interesa a nivel profesional. En todos mis libros está presente la figura del escritor, el objeto libro, la práctica de la literatura.

A mí me gustan los escritores como animales: me interesan, me gusta leer biografías de escritores, me gusta enterarme de cosas, me gustan los libros de cartas de escritores. Básicamente, porque siempre quise ser escritor.

La vocación literaria, salvo casos de escritores muy tardíos, es una vocación infantil en el mejor sentido de la palabra. El querer ser escritor corre parejo al querer ser Batman. Más o menos por la misma edad se te ocurre la posibilidad.

De hecho, yo creo que en algún momento todo somos escritores, pero hay mucha gente que lo va dejando porque se da cuenta de que es mucho más complicado de lo que parece, y mucho menos redituable: es muy difícil vivir de escribir o vivir de la literatura.

El personaje de tu novela es nostálgico de un mundo antiguo.

El personaje de mi novela no soy yo exactamente, es una especie de versión alternativa, exagerada y extrema de mi persona. Quiero pensar que es alguien más tonto que yo…

Por Alejandra Arteaga/Milenio

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Etiquetas: Rodrigo Fresán, cuentista, ensayista, novelista, Historia Argentina, La velocidad de las cosas, La parte inventada, escritores, violencia, literatura, escritor, vocación literaria, nostálgico, novela

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