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9 escritores con muy sorprendentes hábitos de trabajo - Internet

23/10/2014

¿Hay que tener costumbres extrañas para ser un genio? Los rituales de trabajo de los escritores son de lo más variopintos. Hay quienes necesitan escribir de noche, quienes lo hacen en cama o quienes  lo hacen de pie. También hay escritores con extrañas rutinas de trabajo, como Friedrich Schiller y su obsesión con las manzanas podridas (necesitaba una caja para que el mal olor le inspirase), y quienes beben tanto café que baten records. Escribir es un trabajo complicado y la inspiración se busca de las formas más extrañas. A todos ellos pueden sumarse estos 9 escritores con hábito de trabajo sorprendentes.

John Steinbeck era fiel al lápiz

El escritor estadounidense solo escribía usando un lápiz. Para acabar el manuscrito de Las uvas de la ira se dejó 500.

Victor Hugo escribía desnudo

El escritor francés escribió desnudo dos de sus obras más conocidas (Los Miserables y El jorobado de Notre Dame) para así no sentir la tentación de salir de casa. Como estaba sin vestirse, casi mejor quedarse escribiendo. Su ayuda de cámara tenía que esconder su ropa para que no pudiese encontrarla y caer en la tentación.

Edgar Allan Poe tenía muchas cosas

La lista de cosas raras que Poe hacía para poder escribir es bastante larga. Escribía en trozos de papel que iba pegando entre ellos para que fuesen un papel casi infinito (inventó el scroll que nunca se acaba antes que Pinterest, ahí es nada). Todo esto se sumaba a su punto lúgrebe y al hecho de que su gata, Catterina, se sentaba en sus hombros mientras él trabajaba (sí, un loro habría sido más práctico).

Agatha Christie escribía en la bañera

Christie no contaba con una zona exacta para trabajar porque decía que no era necesaria. De hecho solía trabajar en la cocina de su casa, porque lo único que necesitaba era una superficie sobre la que poner su máquina de escribir. Pero no era el único lugar en el que trabajaba. A veces también lo hacía mientras se bañaba y comía manzanas.

Stephen King se prohibe los adverbios

Si sois de los que estáis hartos de que todo acabe en mente posiblemente tendréis en King a vuestro ídolo: el escritor trabaja todos los días, produce muchas páginas y se ha prohibido usar adverbios.

Por Raquel C. Pico/Librópatas

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Etiquetas: Agatha Christie, Edgar Allan Poe, El jorobado de Notre Dame, escritores, Friedrich Schiller, hábitos, John Steinbeck, lápiz, Las uvas de la ira, Los miserables, rituales, Stephen King, Víctor Hugo

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