12/10/2014
Resulta que los jóvenes británicos prefieren el papel al byte, que al cerebro parece que también le gusta más lo impreso y que la gran novedad en el mundo de la autopublicación son los nuevos sistemas para imprimir bajo demanda. Cada vez se habla más de contenidos digitales y menos del eBook. ¿Se nos estará muriendo el invento antes de haber triunfado?
Los tiempos de revoluciones –y vivimos en plena revolución digital desde hace décadas– tienen estas cosas, parece que vamos en una dirección y, sin saber muy bien cómo, nos encontramos viajando en la contraria... hasta el próximo cambio de rumbo.
Cuando, en 2010, Pérez-Reverte dijo aquello de quien crea que el libro puede sustituirse por un cacharro de plástico, no tiene ni puta idea
recibió el habitual aluvión de críticas. La mayoría de ellas se sumaban a la teoría de que el futuro era del eBook. Y sin embargo, hoy, cuatro años después de la trifulca, las palabras del escritor parecen más acertadas que las de sus detractores.
Con matices, claro. El mundo de la edición es el de los matices. Y el de los profetas estrellados.
Es curioso que en una época en la que la industria editorial tiende a celebrar cualquier fecha redonda sobre no importa qué tema –es una de las mejores excusas comerciales–, haya pasado tan desapercibido el décimo aniversario del eReader, del lector de eBooks, para entendernos. ¿Es un simple olvido o el síntoma de algo más grave?
En marzo de 2004, Philips, Sony y E-ink, la creadora de la tinta electrónica, anunciaron el lanzamiento del Sony LIBRIe el primer lector de eBook en tinta electrónica
, según la publicidad de aquellos días. Tenía capacidad para 500 libros y, según uno de los directivos de Sony, proporciona un nivel de claridad de texto comparable al del papel
.
Ojito. Vuelvan a leer el párrafo. Ahí, agazapado, está el gran problema del invento: la comparación con el papel en un terreno en el que la impresión clásica es, por ahora, casi imbatible.
Las primeras unidades japonesas del LIBRIe –curiosa la elección del nominativo plural de la palabra latina liber, libro– estuvieron en la calle en abril de aquel año. En 2006, evolucionó hacia la actual gama PRS –Portable Reader System–.
En unos días, el 19 de noviembre, cumplirá años también el aparato que revolucionó el sector, el Kindle de Amazon, lanzado en 2007. La compañía lo celebra con dos novedades, el Kindle 6 y el Kindle Voyage.
Mientras tanto, la empresa norteamericana Ectaco anda ya por la segunda generación de su eReader en color, el JetBook.
En estas, van los británicos y hacen una encuesta entre los jóvenes de 16 a 24 años para darse de bruces con un dato sorprendente: dos terceras partes prefieren el libro impreso al eBook. La investigación la realizó Voxburner, una empresa dedicada al estudio del consumo juvenil.
Como en tantas otras cuestiones relacionadas con la industria del libro, en la encuesta salió el tema de los precios. De los entrevistados –casi un millar, no es una muestra menor–, un 70% manifestó que estaba dispuesto a pagar 9 euros por un libro de bolsillo pero solo un 10% compraría su edición electrónica por ese mismo precio.
Incluso entre la nueva generación digital cuesta valorar lo intangible.
Una de las constataciones del estudio es que muchos de esos jóvenes imprimen en papel versiones digitales de libros que se han descargado de Internet. El tacto, la facilidad de uso, la imposibilidad de una avería y, seguramente, cinco siglos de tradición, pesan demasiado.
Porque, y es un tema que ya publicó hace tiempo la prestigiosa revista Scientific American, aunque la lectura en soporte electrónico es cada vez más popular, varios trabajos científicos constatan que la lectura sobre papel ofrece ventajas únicas.
¿Qué dicen los científicos? Primero y más importante: la lectura en pantalla es más lenta y la mente retiene menos datos que cuando se lee en papel. Pero hay otros elementos a tener en cuenta –pueden verlos en este gráfico de La Voz–:
La venta de títulos en formato electrónico sigue creciendo pero lo hace a un ritmo mucho más bajo que otros productos de la era digital.
Veamos.
Conocemos ya los datos de la venta de libros en los Estados Unidos –el mayor mercado mundial– durante la primera parte del año. Se constata un ligero aumento general respecto al mismo periodo del año pasado. En cuanto a los soportes, el eBook creció solo un 7%, que es casi lo mismo que lo que hicieron los libros de bolsillo, un 6,3%.
No solo eso: en cifras absolutas, los libros de bolsillo siguen vendiéndose más que los eBooks. Otra cosa sería si sumásemos a los segundos las descargas ilegales.
Por José Luis Ibáñez Ridao/ZoomNews
Etiquetas: ebook, ereader, Pérez-Reverte, Industria editorial, era digital

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