15/09/2014
David Minayo, J.D. Pastor, Botana, Pedro Blanco y Francisco Martínez son guardias civiles y escritores. Escriben poesía, ensayo o novela negra. No son una generación literaria, pero tienen algo en común: son guardias civiles que en sus ratos libres, y muchas veces bebiendo de su experiencia profesional, dejan el tricornio para coger la pluma
Leer a un guardia civil nunca te dejará indiferente
, dice a Efe Lali Castellanos, por cuyos ojos han pasado decenas de libros de agentes que luego ha reseñado para la revista del cuerpo.
Son libros cargados de memoria y de riguroso trabajo. Nutridos de una experiencia vital que a veces supera la ficción, que reflejan lo más oscuro del ser humano y también lo mejor de las personas
, resume Castellanos.
David Minayo es guardia civil y poeta. Desde su puesto en Soto del Real (Madrid), este agente de 33 años es autor de El amor en tiempos de los desguaces de coches, un libro que recoge 68 poemas urbanos influidos por la corriente poesía de la experiencia
de autores como Luis García Montero.
Minayo reconoce que sus dos vocaciones estás separadas por una línea muy marcada. Y si ser poeta le permite sacar lo que tiene dentro, ser guardia civil "sacia" su hambre de movimiento
, de estar al pie del cañón, de ayudar a la gente
. Joven es también Nacho García, un agente de 34 años destinado en Santander autor de dos novelas, El círculo desnudo y El círculo sobrenatural, una serie que cerrará un tercer libro, ambientados todos ellos en una Santoña que el autor disecciona social y culturalmente, en un lugar "mágico y maldito".
Novelas de "realismo sucio", de terror, acción y suspense, marcadas por el maestro Charles Bukowski, como las define su autor, que se siente más escritor que guardia civil, si bien reconoce que su trabajo le permite conocer mejor la sociedad, lo que se mueve
, y trasladarlo a sus libros.
Objetivo beato fue la primera novela de J.D. Pastor, un subteniente que ha trabajado en diferentes grupos de la Unidad Central Operativa (UCO), de cuya oficina de prensa es ahora responsable. Convencido de que el criminal siempre deja su tarjeta de visita
, a Pastor le picó el gusanillo de la escritura y aprovechó la investigación para recuperar un códice del beato de Liébana del siglo X, robado en La Seu d’Urgell, para escribir su primera novela.
Otra compleja investigación de la UCO, la recuperación del cráneo de Benedicto XIII, centra la trama de su segunda novela: Papa Luna, el rescate de un pontífice olvidado, escrita esta vez en pareja -como la imagen más popular de la Guardia Civil- con otro agente, Octavio Rani.
Las musas siguen rondando a Pastor, que ya madura su tercera novela, esta vez sobre robos de mapas y documentos en bibliotecas de España, Portugal e Italia. Escrupuloso con el proceso judicial que se sigue por estos hechos, hasta que éste no concluya el autor no la pondrá a la venta. Un guardia civil, el capitán Alberto, protagoniza la novela Muerte al fiscal, de José Luis Melguizo, un antiguo miembro de los servicios de inteligencia del Estado que radiografía en esta obra la mafia rusa desde su experiencia en la investigación de la criminalidad organizada.
Por Sagrario Ortega/DiariodeLeón
Etiquetas: J.D. Pastor, Botana, Pedro Blanco, Francisco Martínez, poeta, David Minayo, El amor en tiempos de los desguaces de coche, Luis García Montero, El círculo desnudo, El círculo sobrenatural, Objetivo beato, Papa Luna, Muerte al fiscal

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