01/09/2014
Enrique Vila-Matas, que recogió anoche el Premio Formentor, desgranó en un elevado discurso sus preocupaciones literarias, entre ellas, el intento de diluir la frontera que separa la realidad de la ficción
Un encuentro con Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) es no saber nunca con certeza qué otro (yo) está siendo el escritor en ese momento. Hoy [por ayer], asegura que, en puridad, es aquel que habla directamente de la obra literaria, "sin más". Una producción que anoche recibió el Premio Formentor de las Letras, dotado con 50.000 euros. Los galardones no cambian nada, he recibido muchos. Cuando les digo a mis amigos que me han agraciado con uno me replican: ´¿otro?´ Ya no digo nada para no aburrirles
, bromea. Sin embargo, el Formentor es un reconocimiento que merece importancia
en su biografía porque es otorgado desde esta isla a la que vengo hace 30 años y en la que tengo lazos familiares [su esposa es la isleña Paula Massot]
.
Aferrado anoche a su yo-escritor en la faceta más explicativa (y también irónica), Vila-Matas anunció que el próximo año viajará al off Broadway a fin de trabajar como actor en la adaptación de su novela París no se acaba nunca. Me llama la atención ir a Nueva York, me divierte la idea de ir allí a interpretar un papel y de ir a trabajar a un teatro. A veces necesito sentirme otro
, confiesa el autor de Kassel no invita a la lógica. Un "a veces" que es más bien un "siempre" habida cuenta de que su literatura se distingue por la necesidad de ser otro, aunque después yo mismo acabe siendo otro distinto al que se suponía que tenía que ser al principio
, señala con inteligencia.
Uno de esos yoes que ha abandonado definitivamente Vila-Matas es el de justiciero estilo Clint Eastwood. Me definí en una ocasión como él porque era como un justiciero de la noche que acudía a los bares para distinguir entre los que eran tontos y los que no
, relata. Era algo peligroso; ahora si veo a alguien que me parece tonto en la tarde o en la noche ya no lo digo
.
Vila-Matas pronunció anoche en la entrega del galardón un discurso que a su vez contenía y desgranaba los ingredientes de su literatura. El autor se explicó a sí mismo desde sus propios mecanismos literarios como escritor. Un parlamento de metaescritura, de metaVila-Matas.
Si el barcelonés habita en ese tejido –parecido a la frontera– que separa la ficción de la realidad, un tejido o frontera que él mismo trata de diluir, es pertinente preguntarle dónde reside el concepto de verdad. La realidad es subjetiva. Lo que sucede en el mundo para mí no es suficiente si no se interpreta. Para mí, esta última actividad se acerca más a la verdad. En mi caso, me acerco a la verdad a través de un relato ficticio que no consiste en contar literalmente lo que pasó. Por otra parte, creo que la verdad absoluta no existe
, refiere. En este sentido, el autor cree que la novela en general plantea preguntas pero no ofrece respuestas cerradas. Al protagonista de En Kassel no invita a la lógica le prometen que le desvelarán el enigma de la existencia, empresa que desde el principio está abocada al fracaso
, observa.
Escoltado en sus novelas de un enorme fresco de escritores, su "idolatrado Hemingway" es como si formara parte de mi propia familia. Sin darme cuenta y con afecto, creo que me he reído demasiado de él
, confiesa Vila-Matas. Es que me hace reír eso de que para ser un escritor bueno es necesario cazar elefantes en África. ¿Qué nos perdemos los que escribimos, la Abisinia de Rimbaud?
, se pregunta para contestarte a sí mismo: No es necesario perder el tiempo cazando elefantes para escribir
.
Esa tensión entre literatura y vida supone el centro de la obra del autor de Dublinesca. Una tensión que ya está en el Quijote o en Tristram Shandy, y que en el fondo es el debate mismo de la novela
, sostiene. Si literatura y vida son distintas, ¿nos perdemos algo cuando escribimos? Y si son lo mismo, ¿significa que la literatura se incorpora a la vida? Esto último es lo que hacía Borges: ver y leer la vida de forma literaria
, extremo con el que también se identifica Vila-Matas…
Por M. Elena Vallés/DiariodeMallorca
Etiquetas: escritor, Enrique Vila-Matas, Premio Formentor de las Letras, obra literaria, París no se acaba nunca, Tristram, DublinescaShandy

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