25/08/2014
El caso de Vallcorba es prácticamente único por la suma de virtudes de su persona y objetivos de su empresa: un amor incondicional a la alta cultura
La labor editorial de Jaume Vallcorba, tanto en lengua catalana como castellana, ha sido en Catalunya, a lo largo de los tres últimos decenios, absolutamente providencial. No es que en nuestro país hayan faltado, ni falten, editores de su misma talla y con idéntico concepto por lo que se refiere al trabajo de editor; pero el caso de Vallcorba es prácticamente único por la suma de virtudes de su persona y objetivos de su empresa: un amor incondicional a la alta cultura —del país que fuera y en la lengua que fuera—, un conocimiento exhaustivo y cabal del legado literario del continente —desde los clásicos griegos y latinos hasta nuestros días, pasando por Dante, Petrarca o Montaigne— y una pasión didáctica que le llevó primero a la docencia en las aulas de diversas universidades catalanas y luego al deseo de ofrecer a sus posibles lectores no solo aquello que deseaban leer, sino, como él solía decir, aquello que todavía no saben que desearían leer.
En todo país con elevadas y fantásticas aspiraciones nacionales, legítimas como las que más, la cultura literaria suele centrarse en los materiales propios y en las formas de expresión simbólica más acordes con esas aspiraciones: a causa de este proceso, las librerías se llenan de libros oportunos, cuando no oportunistas, y los editores cierran sus cuentas, con pequeñas satisfacciones, explotando hasta la saciedad un registro imaginario basado en la repetición y la exaltación de lo autónomo, cuando no lo folclórico. En medio de una situación histórica como la que acabamos de describir es de enorme importancia que un editor —y todo hombre con amor a la cultura, en el más alto y universal sentido de la palabra— no se contente con editar aquellos libros que redondearán los perfiles de una cultura nacional, sino también aquellos que harán que esta cultura pueda albergar sueños, y acumular conocimientos, de orden general y transnacional. Este fue el concepto de "edición" que guió todos los pasos de Jaume Vallcorba, desde la fundación de Quaderns Crema en 1979 hasta la de Sirmio y Acantilado…
Por Jordi Llovet/ElPaís
Etiquetas: editor, Jaume Vallcorba, didáctica, Quaderns Crema, Sirmio, Acantilado

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