21/08/2014
Cuando uno tiene quince años piensa que a los veinticinco, como mucho a los treinta, ya habrá triunfado en la vida (o al menos en la literatura). Y cuando se acerca a la fecha límite, pasan por delante de sus ojos todos esos nombres, que si Norman Mailer, que si Thomas Pynchon, que si Bret Easton Ellis, que si Truman Capote… y tiene que enfrentarse a la dura realidad: la mayoría de los grandes escritores consiguieron publicar antes de los 30. Completar el silogismo parece inevitable: si no he publicado antes de los 30 quizá no sea un gran escritor.
Para contrarrestar tan aciagos pensamientos (que sé que los tenéis, escritores en ciernes) no está de más recordar que, por fortuna, empezar a escribir no es como iniciarse en el deporte, los años no pesan. Y aquí tienes unas buenas pruebas de que nunca es demasiado tarde: 10 escritores que quizá comenzaron a escribir antes de los 50, pero no consiguieron publicar hasta bien entrados en la madurez.
Hasta los 59 años, Defoe estuvo muy ocupado para ponerse a escribir ficción. Fue comerciante (aunque casi siempre endeudado), tuvo 8 hijos, estuvo en la cárcel tanto por motivos económicos como políticos, viajó por toda Europa, fue recaudador de impuesto y tuvo una agitada y activa vida política. De hecho, su primera incursión en la escritura fue escribiendo panfletos.A los 59, escribiría y publicaría su primera novela "Robinson Crusoe", a la que seguirían "La vida del capitán Singleton" o "Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders". Hoy es considerado como uno de los padres de la novela inglesa.
La autora de "La casa de la pradera" comenzó a escribir ya bien pasados los 50 años, cuando su hija (también escritora) la animó a dejar por escrito sus (duras) vivencias de infancia y juventud como pionera, que incluían difteria, la muerte de un hijo, la ruina económica o el incendio de su casa. Comenzó publicando esos textos en un periódico, ya bien entrada en la cincuentena, y con 64 años publicó su primer libro: "La casa de la pradera".
Otro caso paradigmático es el del escritor Frank McCourt, quien no empezó a escribir hasta que se jubiló, tras años trabajando como profesor. Su primer libro se publicó cuando tenía 66 años, y ganó un premio Pulitzer. Se trata de "Las cenizas de Ángela", una novela autobiográfica en la que cuenta su infancia en Irlanda.
Aristócrata, ateo, libertino y revolucionario, pasó 27 años de su vida en cárceles y manicomios varios. De hecho, comenzó a escribir con 40 años, mientras estaba encarcelado en La Bastilla. La primera obra que publicó fue "Justine", ya con 51 años. Por supuesto, se prohibió, pero eso no impidió que circulase de mano en mano durante todo el siglo XIX (al igual que muchas otras de las perversas novelas del autor).
Perrault nació en una familia burguesa acomodada, lo que le permitió estudiar derecho y llevar una vida dedicada al estudio y a ser secretario y bibliotecario de la Academia Francesa. Aunque escribió durante toda su vida, se trataba básicamente de aburridas odas, discursos, diálogos, poemas, y obras que halagaban al rey y a los príncipes…
Por Cristina Domínguez/Librópatas
Etiquetas: Bret Easton Ellis, Charles Perrault, Daniel Defoe, escritores, Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders, Frank McCourt, La casa de la pradera, La vida del capitán Singleton, Las cenizas de Ángela, Laura Ingalls Wilder, literatura, Marqués de Sade, Norman Mailer, novela autobiográfica, Robinson Crusoe, Thomas Pynchon, Truman Capote

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