08/07/2014
La última novela de James Salter (Nueva York, 1925), Todo lo que hay (2013) lleva un epígrafe que dice: Llega un día en el que adviertes que todo es un sueño, que sólo las cosas conservadas por escrito tienen alguna posibilidad de ser reales.
Leída por encima, la frase parece una declaración extremadamente sencilla, pero si se desarma –como una caja china– para reflexionar sobre cada uno de sus componentes, se torna misteriosa, como un koan zen.
Para poner la frase en su contexto –y de paso conocer la cara y la voz del hombre que la declara–, conviene ir a YouTube y buscar "Open Road Media + Meet James Salter". Allí encontrarán un video de apenas tres minutos que es una brevísima y magistral biografía del autor. Lo muestra entre sus papeles y sus libros, en las habitaciones de su hogar, en su pequeño estudio en el desván de la casa, rodeado de cajas y archivos. En el segundo 56 del video, Salter dice sobre su decisión de dejarlo todo para escribir: Estaba casado, tenía dos hijos pequeños. Decidí cambiar mi vida y convertirme en escritor. Decidí escribir o morir. Era como comenzar la vida desde cero... Cuando despegás, completamente solo, esa primera vez es inolvidable.
Habla más de su proyecto literario y de sus ideas sobre la literatura (Viene de la vida, pero no es la vida. Es otra cosa. Es como un poema de la vida.
). Y concluye con la frase con la cual comenzamos esta columna.
Llega un día en que adviertes que todo es un sueño ... Esta parte de la frase anuncia un nuevo estado de conciencia, un despertar, pero paradójicamente, este despertar sucede dentro de un sueño. Entonces nos preguntamos, ¿Como despertar?
Solo las cosas conservadas por escrito ... es la primera parte de la respuesta. Es terminante. No hay términos medios. Sólo hay una manera de pasar a un estado ambiguo (el sueño) a otro más deseable, más perfecto (la realidad): escribiendo. La frase termina: sólo las cosas conservadas por escrito tienen alguna posibilidad de ser reales . No es definitivo. Son terribles las palabras "alguna posibilidad." Apostar todo para ser escritor en un intento de salvarse del sueño de la vida. Es eso nomás: una apuesta.
El que la hace, por más que sea León Tolstoi o James Joyce, nunca sabrá si ganó la apuesta, si valió la pena escribir. Gonzalo Rojas, uno de los grandes poetas chilenos, se preguntó a sí mismo al final de su larga vida: ¿No sería mejor no haber escrito nada?
Por Andrés Hax/Revista Ñ
Etiquetas: James Salter, Todo lo que hay, koan zen, proyecto literario, escritor, León Tolstoi, james Joyce, Gonzalo Rojas

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