09/06/2014
Los prescriptores literarios compiten con blogs y espacios en redes. ¿Quién es el influyente?
La crítica siempre está en crisis, como debe ser
. La sentencia es del mexicano Christopher Domínguez Michael, uno de los más respetados expertos en literatura, quien no oculta su lejanía del mundo digital. Soy un crítico a la antigua. Solo leo libros impresos, y de Internet solo me sirvo para comprarlos
. Domínguez mantiene un blog en la revista Letras libres con sus artículos, y admite que le ha permitido llegar a mucha gente. Pero no es su terreno. Procuro no interactuar en la Red ni contestar el teléfono. Lo mío es la letra impresa. Jamás juzgaría nada que no estuviera impreso o encuadernado
.
En el lado contrario, el novelista, poeta y periodista Benjamín Prado ha escrito más de 8.000 tuits y mantiene una conversación frenética con miles de seguidores en su muro de Facebook y en su blog. Sostiene, y es un vivo ejemplo de ello, que nunca los autores han estado tan cerca de sus lectores. Dialogamos como si estuviéramos en una feria del libro eterna. Eso es extraordinario. A Dickens le habría encantado, a él que publicaba en entregas y tenía en cuenta la reacción del público al escribir las siguientes
.
Son distintas formas de adaptarse al ritmo de los tiempos en un mundo, el literario, que como tantos otros se ve sacudido por la revolución digital. Y ahora, ¿de quién se fía el lector? Si la referencia era la crítica, la que se ejercía desde periódicos y revistas por profesionales reconocidos, ¿es eso igual hoy? La crítica se ejerce al modo de siempre en las publicaciones tradicionales, sea en papel o en la web, y también en nuevos medios solo digitales, pero compite con una legión de blogueros más o menos aficionados, más o menos solventes; y con miles de mensajes breves que se intercambian en las redes sociales recomendando tal o cual libro. Así que el boca a boca, al final el gran motor de la lectura, se traslada a redes donde la gente no se conoce físicamente, pero descubre afinidades y crea comunidades. Entonces, ¿quién es el prescriptor cultural en la era digital?
El autor peruano Iván Thays reivindica al crítico profesional, pero observa en él demasiada aprensión ante los cambios. Ven con pánico el mundo de los blogs. Es un temor infundado. En realidad, los blogs también se alimentan de ellos
. Thays observa que la crítica literaria llega a más gente que nunca, luego tiene más poder e influencia, pero hay nuevos actores, los críticos de blogs serios, que además pueden explayarse y convertir cada crítica casi en un ensayo
. Estas nuevas voces, no académicas, pero a menudo con buen criterio, están sirviendo para enriquecer la discusión literaria, concluye. Y para agitar polémicas, algo muy positivo.
El espacio de la crítica literaria ha ganado en pluralidad y en especialización, con lo que llega a nichos hasta ahora desatendidos. Pero ¿tiene la misma influencia? Algunos creen que no. Al escritor Alberto Olmos se le considera un crítico despiadado cuando escribe en su blog bajo el alias Juan Mal-herido. Su diagnóstico es rotundo: La crítica literaria es el estamento más deteriorado de todo el entorno editorial. Un editor me dijo que solo afirmar en Twitter que una novela te ha gustado —si el afirmante tiene varios miles de seguidores— le vale tanto, en términos de promoción y comercialización de la obra, como una reseña de cierta extensión
. Olmos defiende que cualquier blog literario que se haga popular tiene un mérito inmenso y deja en ridículo a todos aquellos que firman semanalmente en prensa escrita
. Y a quienes recelan del amateurismo de los blogueros les responde: No hay más inteligencia ni más conocimiento ni más perspicacia ni interés en una reseña profesional (esto es, pagada) que una hecha por amor al arte
.
Aunque viva enganchado a las redes, no opina lo mismo Benjamín Prado. Para ser crítico hace falta una preparación específica, estar muy entrenado en el gimnasio de la lectura. Una crítica es más que una opinión personal
. Pero Prado cree que hoy se leen más reseñas que verdaderas críticas. No es el único que añora tiempos mejores para la crítica literaria. La figura del gran crítico desapareció más o menos con la del gran escritor
, ha dicho Philippe Lançon, crítico literario de Libération.
En defensa de la profesionalidad interviene Ana Rodríguez Fischer, crítica en Babelia, novelista y profesora universitaria de Literatura. A priori, ni descalifico la crítica que circula en los blogs ni ensalzo sin matices la publicada en los suplementos, porque tampoco estos son homologables entre sí. Pero hay una gran diferencia: la de los suplementos está sometida a filtros, cedazos, jerarquías, contrastes, y por lo general sus autores están acreditados o han refrendado su profesionalidad, lo que no siempre sucede en los blogs
.
Fischer conoce blogs de calidad excelente, en especial los que se ciñen a un género literario, una modalidad, una época, un movimiento, que suelen venir firmados por autores que frecuentan y conocen bien su particular campo preferencial
. Cree que la tentación narcisista, la de erigirse en policía de tráfico
en palabras de Juan Benet, puede darse por igual en uno y otro terreno, pero se da más en los blogs por una cuestión numérica
.
Vicente Luis Mora, escritor y crítico, autor del ensayo El lectoespectador y del blog Diario de lecturas, niega la distinción entre articulistas según escriban en grandes medios o en bitácoras. Este debate durará lo que dure el prejuicio de consideración de que el papel es un síntoma de calidad: muchos años para la gente de bastante edad, relativamente pocos para generaciones intermedias como la mía y nada para los más jóvenes, para quienes la crítica en papel no solo es antediluviana, sino que nunca ha tenido para ellos ningún valor como prescriptora
.
Mora ve ventajas en los blogs, desde la mayor libertad de espacio y de forma hasta la posibilidad del crítico criticado, que puede ser contestado o corregido en el mismo lugar de la publicación y a los cinco minutos de colgarla, tanto por los lectores como por el propio autor del libro
. Su conclusión es que tanto el crítico de grandes medios como el bloguero independiente construyen su propia autoridad. ¿Cuál es la diferencia? No hay diferencia. Solo hay dos tipos de críticos literarios: buenos y malos, escriban donde escriban
.
¿De quién fiarse entonces? Algo sabrán los libreros. Lola Larumbe, dueña de la Rafel Alberti de Madrid, cree que la crítica sigue siendo importante, pero genera menos confianza en los lectores que antaño, lo que corre paralelo a la pérdida de crédito del periodismo en general. Y no cree que los críticos sean los primeros prescriptores literarios: La mejor recomendación es la de otro escritor muy reconocido. Que cite un libro Vargas Llosa o Muñoz Molina
. Eso tiene un impacto mayor en las ventas que las reseñas de los suplementos culturales, también considerable según su experiencia. Luego hay libros que se venden solos, por el boca a boca, a los que la crítica llega tarde
. En estos casos, blogs y redes sociales cubren el hueco, de forma que cualquier lector puede convertirse hoy en el descubridor de una gran obra. En tiendas como la suya, el librero tiene gran peso en la decisión del lector, porque sus consejos no tienen trampa ni cartón. Si recomiendo un libro que no gusta, me lo dirán enseguida. Antes que si les gusta
.
Por Ricardo de Querol/ElPaís
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