01/06/2014
La feria consiste en la venta de libros y las firmas de ejemplares. Proponemos aquí diez actividades que ya se han puesto en marcha en otras ferias nacionales e internacionales. El espacio queda abierto. Cada lector puede aportar lo que crea necesario.
Este viernes se ha inaugurado la 73 Feria del Libro de Madrid con el modelo habitual. Mucha firma, algún personaje mediático y lectores de un lado a otro en el Paseo de Coches de El Retiro. Estos días habrá actividades, aunque muchas no llegarán ni a la media entrada. Se verán bolsas con libros –menos mal que aún se compran- y mucha cervecita. Será lo de siempre con la novedad este año del homenaje a Gabriel García Márquez, lecturas de poesía y hasta un encuentro de blogueros literarios. Pero sin más.
Por eso, nos hemos permitido estos diez consejos para próximas ediciones. Son todas actividades que ya se han puesto en marcha en otras ferias nacionales e internacionales. Por variar un poco. Eso sí, el espacio queda abierto. Cada lector puede aportar lo que crea necesario.
Hace algunos años que la Feria del Libro de Madrid no tiene un país invitado, lo que imposibilita que estén presentes escritores extranjeros. Ya saben: no están los tiempos para que las editoriales se hagan cargo de viajes, alojamientos y demás. Y, sin embargo, este podría ser un factor clave para renovar este encuentro literario. A otras ferias como la de Guadalajara (México) o Buenos Aires suelen acudir autores que llenan pabellones, como ha ocurrido recientemente con Paul Auster, John Coetzee o David Grossman. Aquí, por el contrario, parece que nos conformamos con los de siempre, mientras sube el tono mediático de las Belén Esteban y María Teresa Campos.
Desde la Feria dicen que el modelo de las firmas triunfa. Y es verdad. Pero, ¿creen que el lector se siente satisfecho con un autógrafo y treinta segundos de charla? ¿Por qué no se ponen en marcha más conferencias a los que pueda asistir el público y hacer preguntas a sus autores preferidos? Este tipo de interacción también se da en la FIL y es, precisamente, una de las claves de su gran éxito.
Apenas hay actividades que vayan más allá de los paseos por las casetas. Sin embargo, en otros encuentros literarios como Kosmópolis, en Barcelona, sí se han programado jam sessions en las que todo el que quiera puede participar con sus versos, sus relatos. De lo que se trata es de jugar con la literatura y llevarla a límites más allá del papel. Que esté viva, que haya batallas de lecturas. De hecho, ya hay bares en Madrid como Diablos Azules o El Café del Kosako, en los que se recitan poemas o se hacen todo tipo de lecturas. ¿Por qué no llevar el bar a la Feria?
¿A quién no le gustaría ver, por ejemplo, a Patti Smith recitando sus canciones y poemas? Algunos tuvieron la suerte de hacerlo en el festival Palabra y Música de Gijón de 2010. Y bien, a lo mejor tampoco hay que traer a la norteamericana (que no estaría nada mal), pero un lugar como el Retiro puede resultar excepcional para disfrutar de artistas que tenemos por aquí como Ángel Petisme, Roger Wolfe o Antonio Luque (Sr. Chinarro). Y esto sólo por nombrar algunos. Que cada uno añada en esta lista a quien prefiera.
Y ya, si nos ponemos, ¿por qué no organizar conciertos? La Feria cuenta con tres fines de semana con sus dos noches de viernes y sábados que podrían terminar con un momentazo musical. Es algo que ya se hace en el festival de poesía de Córdoba, Cosmopoética, por donde han pasado Astrud, Josele Santiago o incluso, en su día, Enrique Morente. Y, de nuevo, el Retiro, qué lugar para que suene la música. ¿A quién hay que pedirle la venia? ¿Al Ayuntamiento? Pues venga.
Por Paula Corroto/ElDiario.es
Etiquetas: venta de libros, Feria del libro de Madrid, Gabriel García Márquez, Poesía, Paul Auster, John Coetzee, David Grossman, Belén Esteban, María Teresa Campos, Kosmópolis, El Café del Kosako, Patti Smith, Ángel Petisme, Roger Wolfe, Antonio Luque, Astrud, Josele Santiago, Enrique Morente

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