30/05/2014
Balcells representa la cercanía con sus autores; Wylie, el hermetismo y la dureza en los negocios. Con la fusión, ella busca asegurar la continuidad de la empresa
Tras la noticia del acuerdo entre Carmen Balcells y Andrew Wylie para crear una superagencia literaria se esconde toda una jugada maestra. Con el pacto (¿una compra paulatina?, ¿una joint venture) nace un intimidante conglomerado de un millar de autores, entre ellos, 13 premios Nobel. Pero también se suman dos innovadoras maneras que, cada una a su modo, han definido el mundo de la edición del último medio siglo.
En la decisión de uno y de otro, hecha pública justo a tiempo de marcar hoy el arranque de la Feria del Libro de Madrid, la gran cita anual del sector, ha pesado la presión que ejerce la rápida modificación del ecosistema del libro. Una amenaza que les ha empujado, según las fuentes consultadas, a una unión inevitable para sobrevivir, o vivir mejor, en un negocio cuyo modelo centenario ha sido dinamitado por los tres grandes operadores virtuales y globales: Amazon, Google y Apple. ¿En qué condiciones? Es difícil saberlo con exactitud. Primero, porque los implicados no han compartido la letra grande ni la pequeña. Y segundo, porque la partida de póquer, señalan algunas fuentes, no ha terminado aún. Se barajan dos opciones: o se trata de una fusión en toda regla o de una venta progresiva al estilo de la adquisición de algunas editoriales en los últimos años (caso de Anagrama-Feltrinelli).
Esta penúltima huida hacia adelante del sector, bautizada como Balcells & Wylie, comenzó a fraguarse hace tres lustros. Y se aceleró hace unos seis años. Algunas fuentes señalan que desde hace más o menos tres se estableció entre ambos un pacto de no agresión.
Cada uno reina sin sombra en su área: ella, en el mundo hispanohablante y él, en el universo anglosajón y más allá. Pero las deudas de la agencia Balcells sumadas a la intención de asegurar la continuidad de una empresa pionera encontraron la horma de su zapato en las ambiciones expansionistas de Wylie por querer entrar en el mercado en lengua española. Y así fue cómo, finalmente, el 27 de mayo, firmaron ese primer acuerdo para convertirse en la agencia literaria más potente del mundo.
La estrategia de conquista del próximo eldorado editorial (el mundo hispanohablante, también en EE UU) recuerda al reciente movimiento de Penguin Random House cuando hace unos meses compró Alfaguara y los sellos literarios de Santillana. La idea es tomar un atajo en un mercado en crecimiento y enfrentar fuertes el reciente desembarco de los grandes operadores virtuales que ya tocan todas las partes de la cadena de valor del libro.
Para reconstruir la historia de esa relación es justo empezar por Carmen Balcells. Su irrupción en 1960 sacudió el mundo del libro. Hizo saltar por los aires el concepto del contrato vitalicio. Con ella, llegó la fragmentación, los pactos de corta vigencia y la parcelación (por cada país donde se publicara, por el tipo de libro, por sus traslaciones a teatro o audiovisuales…). No sólo innovó en los negocios (fruto quizá de su afilada astucia en el peritaje mercantil que estudió de joven), también fue revolucionaria en lo literario. La Agencia Balcells fue durante años la única que contaba entre su equipo con asesores literarios en nómina y también la única con una especie de plan de becas: adelantaba dinero de su bolsillo a la manera de mensualidades para liberar a los autores de las obligaciones laborales mundanas y permitirles así dedicarse solo a escribir. El caso más sonado fue el de Mario Vargas Llosa. Pero no hace mucho hizo algo parecido con el colombiano Evelio Rosero.
Tenaz y dura, en 1965 inició un viaje por América Latina para contactar con los autores que le interesaban. Ahí nació su espectacular catálogo, especialmente del periodo del bum, con Gabriel García Márquez y Vargas Llosa a la cabeza y sobre el que ha construido un pequeño imperio en el que llegaron a trabajar casi una treintena de personas. En la actualidad no superan las 15.
Por Carles Geli / Winston Manrique Sabogal/ElPaís
Etiquetas: Andrew Wylie, Carmen Balcells, superagencia literaria, premios Nobel, Feria del libro de Madrid, Amazon, Google, Apple, Penguin Random House, Alfaguara, Santillana, Agencia Balcells, Mario Vargas Llosa, Evelio Rosero, Gabriel García Márquez

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