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Crítica Literaria - Argentina Argentina

30/05/2014

La crítica literaria se debate entre la publicidad encubierta o la falta de responsabilidad enmascarada, polos que desdibujan su esencia primordial: el disenso articulado.

Hace unos meses, en algunos medios estadounidenses se desató un debate sobre la necesidad de publicar críticas literarias negativas. El editor de libros de BuzzFeed, Isaac Fitzgerald, dijo que no las escribirían porque la comunidad online es un espacio positivo donde se respeta el esfuerzo que implica publicar un libro. También Lee Siegel, crítico del New Yorker, dijo que no volvería a escribir críticas negativas.

Con estas afirmaciones comenzó la discusión. ¿No deja, entonces, de ser crítica para pasar a ser publicidad? También en el New Yorker, la escritora María Bustillos respondió que el verdadero respeto hacia un autor es leerlo en profundidad y tener la valentía de analizarlo. Si aceptamos que el construir significado es un proceso colaborativo entre el artista y la audiencia, entonces el valor de la crítica honesta se vuelve inmediatamente aparente. Lo que cuenta es el diálogo, escribió.

En nuestro país, este debate no es ajeno. Tanto cuando el escritor Patricio Pron publicó una crítica de Ladrilleros, de Selva Almada, como cuando Juan Terranova escribió sobre Beya, de Gabriela Cabezón Cámara, hubo algunas reacciones porque los textos señalaban fallas o cuestionaban elementos de las novelas.

¿No estamos acostumbrados a leer críticas literarias que sean, de alguna forma, negativas? Un interrogante que nos lleva a otro: ¿Para qué se escribe crítica literaria?

El periodista y crítico Pablo Gianera refuerza esta idea de Bustillos sobre la construcción de significado con el lector. La crítica no es algo que venga desde afuera, sino algo que le permite a la obra mirarse en un espejo. Si la crítica debe satisfacer una obligación, esa obligación pasa por el objeto sobre el que el crítico escribe, opina.

Para Luis Chitarroni, editor de La Bestia Equilátera, las funciones son muchas y entre ellas señala el escape de esa frivolidad empecinada que consiste en decir ‘me gusta’ o ‘no me gusta’ sin argumentos adicionales.

Juan Terranova, escritor y crítico, señala que el público suele sospechar sobre las intenciones de aquel que critica una obra. Sin embargo, advierte: Cuestionar la existencia de la crítica como institución es cuestionar la literatura misma como institución. Sin crítica, sin esa escritura, no habría discusión, no existiría la parte social del intercambio estético o político. La crítica existe porque el Logos no se conforma con aceptar o callar, afirma el autor de Los gauchos irónicos.

Si esas son las funciones de la crítica, ¿podríamos afirmar que hoy existe ese género? Para el crítico y escritor Elvio Gandolfo, recientemente galardonado con el premio de la crítica en la Feria del Libro, se trata de un género en crisis, pero asegura que encuentra cada tanto en los medios un buen ejemplo.

Hay quienes conciben a la crítica como un servicio al lector, como una forma de orientarlo en sus lecturas. Los críticos entrevistados para esta nota no coinciden con esta concepción. El servicio no es al lector sino a la idea de una comunidad de lectores y a la tradición literaria a la que uno pertenece y desea contribuir, no más que eso, sugiere el escritor y crítico Patricio Pron.

Las infrecuentes críticas negativas. Hay críticos que cuando un libro no les gusta eligen no escribir sobre él, o escriben algo breve, que se asemeja más a una reseña descriptiva. Para Glenda Vieites, editora de Penguin Random House, no vale la pena escribir una crítica negativa. Creo que es suficiente con no escribir la reseña del libro que resulta fallido. Y ocuparse, en cambio, de los libros que puedan entusiasmar al público del medio, opina.

Por el contrario, Pron cree que el crítico debe ser valiente y que un texto negativo puede enriquecer la discusión literaria. Terranova explica que no escribe según su gusto personal por cierta obra, sino que lo hace cuando piensa que tiene algo para decir. Hay libros que me gustaron mucho, me conmovieron, y sobre los que no fui capaz de escribir, cuenta.

En mi caso, trato de separar con claridad la simpatía personal que siento por alguien de lo que me parecen sus libros. No critico si no siento un placer mínimo al leer (por diversión ante lo malo, o agradecimiento ante lo bueno), asegura Gandolfo.

Aparecen pocas críticas negativas, pero cuando se publican suele ser, según Gandolfo, un momento feliz. Como lector, puede ser un gran placer leer una nota negativa bien argumentada y escrita. Sobre todo sobre autores o libros que el propio lector considera inflados: ‘¡Ah!’, se dice, aliviado, ‘¡al fin alguien dice la verdad!’, opina el autor de Cada vez más cerca.

Este panorama suele ir vinculado con los rasgos propios del pequeño mundillo editorial, donde todos se conocen entre sí. Y, para sumar complicaciones: muchas veces los periodistas que escriben las críticas suelen ser, a su vez, escritores interesados en publicar su obra en las editoriales cuyas obras deben analizar. A pesar de que una situación no debería interferir en la otra, no siempre es lo que sucede.

Es evidente que la crítica literaria habla acerca de obras y no de autores, de modo que ¿qué daño se podría hacer a un autor si se "destroza" su obra? Ninguno, si ese autor es inteligente y sabe distinguir entre una cosa y otra, opina Pron.

La opinión de los autores. A pesar de esta autocensura que algunas veces realizan los periodistas que escriben críticas, los autores consultados reconocen que prefieren un texto "negativo" pero que evidencie una lectura sobre la obra. Siempre me interesaron las lecturas que se hacen de lo que escribo. Lectura, es decir: un cierto trabajo de desplegar y poner en juego y pensar todo eso que se mueve en un libro. Si hay lectura, me importa poco que la crítica sea positiva o negativa. Si hay lectura, quiere decir que lo que escribo entra en relación con algo o alguien y puede producir algún tipo de efecto, opina el escritor Alan Pauls, autor de novelas como La historia del llanto y El pasado. Muchas cosas muy admirativas escritas sobre mi trabajo me produjeron un tedio olímpico, y algunas cosas discrepantes, en cambio, me produjeron ganas de discutir y pensar, agrega.

Por Malena Sánchez Moccero/Perfil.com

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Etiquetas: Alan Pauls, Beya, Cada vez más cerca, crítica literaria, editor, Elvio Gandolfo, Gabriela Cabezón Cámara, Glenda Vieites, Isaac Fitzgerald, Juan Terranova, La Bestia Equilátera, Ladrilleros, Lee Siegel, Los gauchos irónicos, Luis Chitarroni, María Bustillos, Pablo Gianera, Patricio Pron

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