20/05/2014
La relación entre el poeta nicaragüense, casado, y Francisca Sánchez, con la que tuvo cuatro hijos, enfrentó a la pareja a los convencionalismos de inicios del siglo XX
El argumento parece calcado de las novelas románticas del siglo XIX. La relación sentimental entre Francisca Sánchez, hija del jardinero del Palacio Real, y el poeta Rubén Darío (1867-1916) fue un folletín decimonónico. La princesa Paca, la novela que Plaza & Janes publica el próximo jueves, recrea un idilio que duró 16 años (se conocieron en 1899 y se despidieron en el puerto de Barcelona en 1914) y del que nacieron cuatro vástagos. La novela desvela la vida de una mujer valiente que se enfrentó a los convencionalismos de la época para vivir con el hombre que amaba. Hasta ahora, los biógrafos del poeta la habían tachado de analfabeta y mantenida pero bajo su inspiración escribió Cantos de vida y esperanza, los cisnes y otros poemas. La compleja relación sentimental (él estaba casado con una nicaragüense apodada la Garza morena) se aliña en el libro con pinceladas del sustrato político y literario de la época. Junto a personajes como Emilia Pardo Bazán, Valle-Inclán, Azorín, Ramiro de Maeztu y los hermanos Machado, que lo reverenciaban como el gran maestro del simbolismo moderno, la novela recrea también la figura del poeta como pionero y defensor de lo que denominó como la patria del idioma. La lengua, decía entonces, era el único puente capaz de sortear todos los océanos. Una idea que Carlos Fuentes redefinió un siglo más tarde como el territorio de la Mancha.
La peculiar pareja se conoció en los jardines del Palacio Real, la mañana en que el poeta presentó sus credenciales a la reina María Cristina que ejercía como regente de Alfonso XIII. El poeta, que en ese momento iba acompañado de Valle-Inclán, uno de sus grandes amigos españoles, ya había publicado Azul y ejercía en Madrid como corresponsal de La Nación de Buenos Aires. En el caso de la pareja se puede hablar de un flechazo. Él estaba casado con Rosario Murillo, de la que se dice que coqueteaba con la magia negra, la santería y la Macumba. El autor de Prosas profanas nunca consiguió divorciarse de ella pese a que el poeta influyó notablemente para que en Nicaragua se aprobara una ley del divorcio, que se conoció como la Ley Darío.
Para completar el folletín, la novela la firman la periodista Rosa Villacastín (nieta de Francisca Sánchez) y el escritor Manuel Francisco Reina. Como heredera universal del poeta nicaragüense, su compañera guardó en un baúl durante décadas cartas, manuscritos, facturas, colaboraciones periodísticas, recetas de comida centroamericana y hasta los cuadernos con tapas de hule en los que aprendió a leer y a escribir…
Por Amelia Castilla/ElPaís
Etiquetas: Rubén Darío, Francisca Sánchez, poeta, nicaragüense, La princesa Paca, Emilia Pardo Bazán, Valle-Inclán, Azorín, Ramiro de Maeztu, Hermanos Machado, simbolismo moderno, Carlos Fuentes, reina María Cristina, Rosario Murillo, Rosa Villacastín, Prosas profanas, Ley Darío, Manuel Francisco Reina

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