05/05/2014
Una valiente iniciativa que muchos autores noveles toman para sacar su obra adelante. Pero… ¿Resulta rentable? ¿Tiene beneficios reales? ¿Es una salida buena para quien no encuentra otra alternativa?
Bienvenidos a la guía de qué es la autoedición. Pongamos un ejemplo que a muchos de mundillo les resultará familiar: autor novel, o no tanto, que acude a la editorial a presentar su proyecto… Y esas oscuras y manidas excusas: que si el sector está muy mal, que si la crisis no lo permite… O que aún no estás preparado y que sigas con ello. Vamos, las ya analizadas torturas de ser dibujante de cómics.
Así que hay varios autores que deciden al final el liarse la manta a la cabeza y lanzar ellos mismos su cómic. Ya se sabe: sacarlo sin apoyo editorial, promocionarlo a través de sus blogs, páginas personales, redes sociales, páginas amigas… Y sacar un dinerillo a través de su arte a la par que pone una obra en el mercado, que siempre puede ser utilizada como tarjeta de visita.
¿Cómo es esto de autoeditar? Bueno, pues agarrar el cómic, llevarlo a la imprenta y sacarlo. ¡Hala! No, querido lector, no… Para empezar, tienes que hacer un trámite forzoso, con objeto de evitar posibles plagios y demás disgustos, acudir al depósito legal. Por dos razones, principamente: la primera porque es un requisito para poder proceder a la impresión. La segunda, el contar con un pequeño respaldo legal en caso de que acontezca algún tipo de disputa. ¡Ojo! No es un trámite obligatorio para el autor, pero sí es imprescindible si quieres llevar a cabo una impresión. Lo primero que has de hacer es pedir un presupuesto a la imprenta con poca antelación, porque los presupuestos tienen una validez limitada. Normalmente te cobrarán cinco libros más de los que encargues (no los consideraremos en los optimistas cálculos posteriores) para que reserves tu depósito legal. Es un trámite necesario, sencillo y –de momento- gratuito. Podréis consultar los requisitos para la Comunidad de Madrid aquí.
Además, el llevar un cómic a editar implica un desembolso previo relativamente fuerte. Analicemos:
Vamos a empezar considerando un supuesto: Atafumanasio Estigirita, un prometedor dibujante de cómic, quiere sacar su historieta. Así, a ojo, calcula un volumen en tamaño A4 a sangre de 60 páginas… Se pone con su escáner y sus programitas de edición para poder presentar un arte final digno para la imprenta, porque nuestro pobre Atafumanasio no puede gastarse demasiado. ¿Por qué esta apreciación? Bueno, si buscamos un presupuesto aleatorio en cualquier página web, nos encontramos fácilmente que una maquetación básica con diseño, maquetación y retoque básico, permitiendo dos correcciones de diseño, un PDF inicial con una corrección, el arte final y la correspondiente copia en DVD nos sale por… Unos 9 euros por página, lo que implica que si el volumen tendrá sus 60 páginas más portada y contraportada -62 páginas-, nos da un montante de 558 € en total.
Obviamente, será posible encontrar sitios más económicos, pero nos vale para considerarlo como ejemplo. ¡Menos mal que nuestro valiente autor sabe manejarse con programas de edición! Así y todo, nuestro aguerrido creador corre un riesgo… Para maquetar algo, has de conocer el mundo del papel, y tener en cuenta que los gremlins de la imprenta existen (imágenes pixeladas, problemas al graduar los tonos de negros…). Además, el resultado final no queda igual sobre pantalla que sobre el papel (quizás el recurrir a un profesional, pese a todo, no sea mala idea).
Así que Atafumanasio agarra su soporte (DVD o pincho USB) y se va a la imprenta a solicitar lo que quiere: un volumen de tapa banda, en A4 a sangre, impreso en blanco y negro, papel offset blanco de 80 grs, encuadernado en rústica fresada, cubierta en tetracromo sobre cartulina estucada de 300 grs plastificada mate en cara externa, 60 páginas y un rango de impresión cortito, pongamos de 500 ejemplares (sí, sé que de 500 a 1000 ejemplares no hay diferencia significativa, pero nuestro ejemplo no dispone de mucho espacio). La imprenta le da presupuesto (de nuevo uno aleatorio buscado por la red): algo menos de 1,95 por ejemplar, para un total de 973 pavoskis. Un dinerillo, ciertamente… Aunque seguro que se pueden encontrar sitios más económicos, pero nos vale para tomar como ejemplo.
Así que, como punto de partida, si sabes maquetar, van los 973 euros que hemos tomado como ejemplo. Si precisas el servicio profesional de un maquetador… 973 de la imprenta más los 558 de antes nos da un total de 1531 eurazos. Un golpe al hígado, ciertamente.
Pero bueno, pongamos que entre sus ahorros y el pasar la gorrilla entre sus familiares –propinilla de la abuela incluida-, consigue ese dinero (¡a lo mejor incuso considera y saca adelante un crowdfunding!) y saca su cómic, que termina teniendo un espesor de algo más de tres milímetros en el lomo (un tomo prestigio algo finito) y queda resultón. Ahora viene el tema de cómo te llevas los volúmenes a casa. Pongamos que un alma caritativa le cede el maletero de su coche, así que tiene sus cómics en casa.
Es en este momento –a menos que lo haga de modo telemático- cuando el señor Estigirita se pasa por el Depósito Legal para formalizar su cómic.
Ahora toca el sacar su obra a la venta: paseos, charlas con tiendas, espameo infame a través de web y redes sociales… Y decidir el precio que quiere ponerle a los cómics. Pongamos que decida ponerle un precio de 6 € por volumen (una plusvalía de cerca de un 200% con respecto a los casi dos euros que costaba cada uno. ¿Recordáis? Y estamos siendo Muy generosos, pues el multiplicador apropiado si quieres optar a sacar beneficio, sería 6 ó 7… Pero nuestro cómic modesto no puede ponerse a 10 euros ). Si los vende todos-todos a seis euros el volumen, sacará un importe bruto de 3000 euros. A esos 3000 hay que descontarle los 973 de la imprenta (1531 en caso de que no supiese maquetar), que quedaría en 2027 € (1469 euros en caso de que precisase de maquetador). A ello hay que descontarle gastos de transporte y comida… Pongamos que sólo se ha movido por Madrid y alrededores usando un abono transportes clase B2 (72 euros) y que se ha visto forzado a tirar de menú del día en el bar de la esquina un total de cinco veces entre ir y venir a diez euros el menú: 50 machacantes menos. Un total de 1805 € de beneficio neto –de momento-. 1347 machacantes en caso de haber tirado de maquetador.
Imaginemos que recurre a una distribuidora, o que una distribuidora recurre a él por tener ya un nombrecito, o que los coloca en una tienda… Obviamente tendrá que dejarlo más barato para que la distribuidora o la tienda consigan un margen. Pongamos que entre dos de estas distribuidoras le compran la tirada completa a cuatro euros el volumen (y estamos siendo MUY generosos, pues una distribuidora se quedaría cosa de un cincuenta por ciento –tres euros-. Y, algunas menos solidarias, hasta un sesenta). Eso implica un beneficio bruto de 2000 euros, que en neto le quedaría 1027 € siempre y cuando no hubiese requerido la ayuda de un maquetador, que se reduciría hasta 439 pavos. Mientras tanto, entre tiendas y distribuidoras conseguirían un beneficio para ellas de… 1000 euros, siempre y cuando coloquen toda la mercancía (dejando impuestos aparte).
Entonces, Atafumanasio, en estos escenarios idílicos en los que todo se vende de buenas a primeras, maneja las siguientes cifras en los siguientes supuestos:
Parece que no está mal… ¿Verdad? Bueno, aún no hemos terminado.
Imaginemos que Atafumanasio desea que sus volúmenes salgan a la venta en una librería. Para ello, esa obra ha de estar dada de alta en el ISBN. Este es un trámite que se tiene que hacer antes que nada, si opta a que su obra llegue a las librerías serias. Tiene suerte, para autor/editor la tarifa es de 45 euros, siempre y cuando nuestro aventurero autor disponga de los tres o cuatro días que conlleva la gestión de asignación de prefijo y catalogación. En caso de que corra prisa –pongamos que no-, se aplicaría una tarifa adicional de 50 euros.
Así que a ese beneficio hay que restarle esos 45 eurillos. Pero ojo, que no hemos terminado.
Todos sabemos que hay obras a la venta que no tienen ISBN, pero no es recomendable el no tenerlo. ¿Por qué? Por cuestiones prácticas más que nada: el ISBN es la constancia de que el libro existe para la industria, amén de que para poder optar a vender en ciertas librerías es obligatorio entre otras cosas porque sus sistemas de venta automatizada funcionan a través del ISBN. Si Atafumanasio acude a ver si en la tienda más reputada de centro de su ciudad le compran algunos cómics, probablemente no consideren su solicitud si su obra no tiene asignado un ISBN. Ojo, no es obligatorio –de ahí que desglosemos su importe aparte-, pero si queremos que la obra pueda llegar sin restricciones a todos los puntos de venta, es necesario.
Por Francisco Javier Illescas/FantasyMundo
Etiquetas: autoedición, cómic, autor novel, autores, apoyo editorial, Atafumanasio Estigirita, maquetar, imprenta, Crowdfunding, ISBN

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