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Consejos para jóvenes escritores de Gabriel García Márquez (1927-2014) - Internet

21/04/2014

Recordando a García Marquez, encontramos una brillante entrevista en la que “Gabo“ revela los secretos de su oficio y muestra su personalidad desafectada, lejos del intelectual de la torre de marfil.

Gabriel García Marquez murió el pasado jueves en la Ciudad de México a los 87 años. Como suele ocurrir en nuestra cultura, la muerte es usada para revalorar su obra y su persona. García Márquez será recordado como uno de los grandes escritores latinoamericanos de la historia, gran embajador del "realismo mágico" y responsable de llevar el sabor y el color del trópico a la gran literatura.

Ligado al comunismo y gran amigo de Fidel Castro, algunos críticos repudian la visión política de García Marquez: una especie de ceguera, sostienen, ante algunas de las aparentes atrocidades que ocurrieron en Cuba a partir del comunismo. Asimismo, repudian el uso de su fama para favorecer los intereses castristas. Un García Márquez que siempre se consideró un periodista y cuya obsesión más que la fantasía fue la realidad.

Sobre García Márquez, Fidel Castro dijo: un hombre de un talento cósmico con la generosidad de un niño. Mario Vargas Llosa, con quien siempre sería comparado, dijo sobre él: Recuerda lo que Camus escribió, que un hombre inteligente en algunos aspectos puede ser estúpido en otros. La inteligencia de Gabo parece haberse desdoblado en otros aspectos, como la amistad y el éxito económico. A diferencia de Vargas Llosa o de figuras como Octavio Paz, García Márquez fue una persona enormemente querida (y no sólo admirada o idolatrada), con un extenso círculo de amigos, sin mostrar la pedantería asociada con el intelectual de gabinete. En mi opinión –y solamente por una afinidad temática o una coincidencia estílistica–Vargas Llosa y Octavio Paz son mejores escritores que García Márquez, pero García Márquez, indudablemente a la altura, parece ser mejor persona, es menos pretencioso, menos burgués y más humilde, irradia más calor, se ríe de sí mismo y conecta más con la gente. Esto es también una forma de inteligencia.

Y sobre si era comunista, amigo de Castro o solapaba una dictadura, me parece pertinente recordar, como creyera Borges, que la política es lo menos importante cuando se habla de un escritor de ficción. Borges fue criticado también por apoyar a un dictador (aunque nunca con la cercanía de García Márquez) por ser conservador y no adherirse la tendencia de izquierda que era vista con buenos en ojos entre los intelectuales latinoamericanos –esto nada le quita o añade a sus libros. Si alguien quiere juzgar a los escritores por su inclinación política o su opinión sobre el aborto, que mejor demuestre su fanatismo dedicándose a ver futbol y a identificarse con los colores de los equipos y los países.

Mi interés en recordar a García Márquez tiene que ver con que aunque evidentemente es un escritor sumamente popular y reconocido por la crítica –especialmente en Estados Unidos y en Europa donde ejerce mayor atracción el exotismo: el Caribe se vuelve surreal– para muchos jóvenes latinoamericanos su figura ya no produce esa mezcla magnética de admiración e imitación que acompaña a algunos escritores. En otras palabras, García Márquez no es ya un escritor cool. En ciertos aspectos esto ocurre por la rebeldía superficial ante el cánon propia del conocido hipsterismo o de la búsqueda de lo raro y de aquello que puede exaltarse como diferente para construir una identidad ante las fuerzas homogeneizantes. Otra razón podría tener que ver con que en los últimos años de su vida García Márquez se dedicó mayormente al periodismo –algo que es generalmente tomado como aburrido por los jóvenes– y que, como Carlos Fuentes, escribió lo mejor de su obra relativamente temprano. Quizás la fama lo agobió o quizás quemó pronto sus mejores naves.

La razón que más me interesa sobre por qué García Márquez no es especialmente atractivo para las nuevas generaciones de jóvenes inclinados al arte tiene que ver con que es un escritor poco conceptual, poco intelectual. Sabemos que lo "conceptual" es lo que genera conversaciones interpretativas y discusiones herméticas y sofisticadas (generalmente rebuscadas). También hace que sean sólo unos pocos los entendidos: que uno pueda saber algo que los demás ignoran. Esta es la esencia de la cultura de lo cool: poder portar banderas esotéricas. Evidentemente, después de cierto tiempo, los grandes escritores son devorados por el mainstream, pero en el caso de García Márquez esto ocurre doblemente porque sus valores son valores populares y sus ideas no son del todo sofisticadas. García Márquez es un hombre que ama las flores, y llega a ser hasta cursi, si no fuera un gran escritor: su dominio del lenguaje y su capacidad de contar historias –creando mundos y reflejando realidades secretas– son incuestionables. Puede que no sea muy cool entre los jóvenes que pretenden ser intelectuales, pero ¿cuántos escritores del tamaño de García Márquez han dado estas generaciones?

Aquello que hay que rescatar en García Márquez es el oficio de un escritor: hay escritores dados a ideas abstractas o la metafísica y hay otros que simplemente nos muestran algunos aspectos de este mundo con lucidez o con lujoso detalle (García Márquez nos hace holgarnos en una selva encantada que nace de su infancia). Esos aspectos del mundo pueden ser sus experiencias transformadas en realidades compartidas o en ensueños. Un escritor es sobre todo alguien que hace creer a los demás las cosas que pasan por su mente. García Márquez es un escritor realista, aunque su realismo asimile la fantasía como parte de su abanico de realidad y como recurso para atrapar lectores…

Por Alejandro de Pourtales/PijamaSurf

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Etiquetas: Gabriel García Márquez, oficio, escritores latinoamericanos, realismo mágico, periodista, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, mainstream, fantasía, realista

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Comentarios

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#1 EDUCEJIM 01/05/2014 00:38

Garcia Marquez fue el "Camarón" de las letras. Los aficionados al flamenco saben, y muy bien, el porqué de esa comparación.

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