17/04/2014
Algo no me cuadra cuando leo que la responsable en España de la mayor plataforma de autopublicación del mundo señala como un mérito que veinte de sus escritores hayan fichado por editoriales tradicionales. ¿Pero la autoedición no era la alternativa a un sistema ya caduco?
Reconozco mi confusión. Sí, ya sé que se supone que un columnista –o bloguero, como prefieran– expone sus certezas y las argumenta... pero es que me siento como un pimpampum que recibe docenas de pelotazos informativos sin saber muy bien quién y por qué le lanza las bolas. Sobre todo por qué.
Sigan el dinero
, aconseja Garganta Profunda a los reporteros Woodward y Bernstein en Todos los hombres del presidente. Ahí está la clave, sin duda: el dinero. Hay tantos intereses en juego que se hace muy difícil distinguir las mentiras de las verdades, las certezas de los deseos y las exageraciones de la realidad.
Estos días se me están acumulando informaciones contradictorias relacionadas con las nuevas formas de editar y vender libros y aquellas que hemos englobado bajo la palabra ""tradicional". Y ya no sé qué pensar.
Las librerías se mueren... ¡vivan las librerías!
Desde que las librerías virtuales aparecieron en Internet, se asegura que la librería clásica –la de ladrillo y mortero, que dicen los norteamericanos– tiene sus días contados. La única incógnita, según los más apocalípticos, es el cuándo.
En el pasado Día de las librerías, celebrado en noviembre de 2013, se facilitaron datos muy preocupantes sobre la situación del sector en España: la facturación había caído un 26% desde 2011 y habían cerrado casi quinientas librerías, algunas emblemáticas.
Por eso no deja de sorprender que Bubok, la gran plataforma española de autopublicación, anuncie la apertura la semana que viene de una librería física en Madrid –calle Belén, 13-. De esta manera, según su nota de prensa, se convierte en la primera empresa online de autopublicación que abre un espacio físico, permitiendo a todos los escritores noveles que puedan vender su libro no sólo por internet, sino también en una librería física en el centro de Madrid, algo inaccesible hasta el momento para muchos escritores que están empezando
.
Por otro lado, desde hace tiempo se asegura que Amazon tiene listo un plan para la creación de espacios comerciales propios en ciudades importantes de todo el mundo. Le dedicamos el artículo ¿Abrirá Amazon librerías en Madrid y Barcelona? Serán tiendas multimedia en donde venderán desde electrónica hasta los bestsellers de su librería.
La venta de libros a través de Internet está adquiriendo unas características que la acercan al mercado físico. Hay concentración en unos pocos canales y los grandes grupos, poco a poco, van tomando posiciones en buscadores y agregadores. Dinero. Su capacidad económica se deja notar cada vez más a través de la contratación de especialistas de primer nivel –desde analistas de datos a community managers– que van matizando la imagen supuestamente democratizadora de las Redes. La visibilidad es cada vez más cara también en el mundo digital.
Y la competencia se ha hecho feroz, claro.
Muchas editoriales tradicionales están ofreciendo sus servicios, digamos, "técnicos" a los autores que quieren autopublicarse. Algunas lo hacen a través de filiales claramente identificadas, como Rocautores, otras no hacen tan evidente su pertenencia a un grupo. Como en cualquier otro mercado, cada cual incluye elementos distintivos para atraer clientes y la posibilidad de estar "de verdad" en una librería física no es un mal anzuelo. Formamos parte de una generación que se ha criado a caballo de los dos mundos –el digital y el real– y tenemos ciertas inercias.
En todo caso, hay una noticia que da que pensar: las librerías de Seattle han incrementado sus ventas desde que las oficinas centrales de Amazon se instalaron allí; los trabajadores del gigante de Internet prefieren comprar en ellas sus libros impresos. Caramba.
Resumiendo todo este asunto en un titular con vocación polémica: El futuro es del eBook pero, de momento, el prestigio recae en el papel
. No se puede entender de otra manera la alegría de muchos escritores autoeditados cuando firman contratos con sellos tradicionales.
Koro Castellano, directora de ventas de Kindle para España y Portugal, destacaba como un mérito que más de 20 autores nacionales (autopublicados) han sido fichados posteriormente por editoriales
. Moraleja: autoeditarse está muy bien, pero que te edite una editorial de verdad es la leche.
El paso de la autoedición a la edición clásica es el sueño de muchos escritores. Para E. L. James y sus Sombras de Grey supuso el triunfo internacional. La empresa de autoedición que ofrecía su eBook y la impresión bajo demanda de Grey y compañía no tenía capacidad para hacer frente a tanta demanda. James fichó por Random House y acumula ya más de 100 millones de ejemplares vendidos.
En España, un caso muy conocido es el de Eloy Moreno y su El bolígrafo de gel verde (Espasa). Otro éxito en las librerías tradicionales y en papel tras haberse agotado una edición pagada por el mismo autor y vendida a la puerta de las librerías de Castellón.
Se supone que las grandes editoriales tienen un inmenso potencial de marketing que no está al alcance de un solitario escritor autoeditado ni de las editoriales pequeñas. Una garantía de éxito.
Y, sin embargo, abundan las experiencias negativas.
La semana pasada, Mercedes Pinto explicaba su caso en una entrada muy valiente de su blog. El artículo llevaba un título elocuente: Captados en Amazon, esclavos de la pluma ; narraba su alegría al firmar por dos editoriales clásicas –ediciones B y Planeta– y su posterior desencanto.
Por José Luis Ibáñez Ridao/ZoomNews
Etiquetas: autopublicación, ditoriales tradicionales, autoedición, librerías virtuales, Día de las librerías, bestsellers, mundo digital, rocautores, ebook, E. L. James, Sombras de Grey, eloy moreno, el bolígrafo de gel verde, Mercedes Pinto

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