01/04/2014
Cien mil volúmenes incautados se pudren en un depósito de Avellaneda. Editores, escritores y especialistas discuten qué hacer con los ejemplares falsificados.
El negocio de la falsificación de libros es una de las principales preocupaciones de la industria editorial argentina. Aunque en el país no hay cifras oficiales, la comisión antipiratería de la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP) calcula que se imprimen un millón de ejemplares falsos por año, lo que supone pérdidas cercanas a los 10 millones de dólares para el sector. Todos están de acuerdo en perseguir a las bandas. Por eso el año pasado se incautaron 100 mil ejemplares en 14 allanamientos simultáneos por una causa que tramita el Juez Daniel Rafecas y que impulsó la editorial Planeta. Durante los operativos se encontraron títulos para todos los gustos, desde Rodolfo Walsh y Paulo Coehlo, hasta Julio Cortázar, George Orwell o Viviana Canosa. Hoy, mientras los sospechosos esperan el juicio en libertad, los libros se pudren en un depósito de Avellaneda. Nadie sabe muy bien qué hacer con ellos. Las opciones son donarlos, reciclarlos o quemarlos.
La Ley 20.758 establece que para los bienes con interés científico o cultural secuestrados en causas policiales, se dispondrá de inmediato su entrega a entidades de reconocidos antecedentes en la materia
. ¿Dónde está el problema entonces? La ley es ambigua porque se redactó antes de que el pirateo de libros fuera un problema tan grande, y se refiere a bienes legítimos, y estos libros, no lo son, porque son falsos
, responde el abogado de Planeta, Pablo Slonimsqui, durante una charla con Clarín. Para Gastón Etchegaray, presidente de la filial argentina de Planeta, en principio hay que destruir esos libros, porque atentan contra los derechos de autor y contra la cadena de valor del libro. Sin embargo, matiza lo mínimo que hay que hacer es reciclar el papel, tampoco se trata de hacer una hoguera
. La misma opinión sale de Penguin Random House a través de Florencia Ure, su jefa de prensa, que dice: los libros deben destruirse, no es que nos guste hacerlo, pero aún no se le ha encontrado la vuelta al problema
.
Las venas abiertas de América Latina, del uruguayo Eduardo Galeano, figura entre los más pirateados. Carlos Díaz, editor de Siglo XXI, dueña de los derechos de la obra de Galeano dice que al principio, por la bronca, dan ganas de prender fuego a los libros y que desaparezcan, pero si uno lo piensa sereno, es un pecado destruirlos
.
Por Bárbara Alvarez Plá/Revista Ñ
Etiquetas: editores, escritores, ejemplares falsificados, Daniel Rafecas, Rodolfo Walsh, Paulo Coehlo, Julio Cortázar, George Orwell, Viviana Canosa, pirateo de libros, Gastón Etchegaray, Eduardo Galeano, Carlos Díaz, Siglo XXI

, escribe aquí tu comentario