21/03/2014
Hanif Kureishi calificó como una pérdida de tiempo
los cursos de escritura creativa. Isaias Peña y Roberto Burgos, del Taller de escritores de la Central, y Marta Orrantia, de la Maestria en escritura creativa de la Nacional, opinan sobre lo dicho por el británico.
Durante el Festival de Literatura de Bath que se llevó a cabo el primer fin de semana de marzo en Inglaterra, el escritor Hanif Kureishi criticó los talleres y maestrías de escritura creativa y aseguró que el 99.9 por ciento de sus estudiantes puede escribir frases, pero no contar una historia sin causar aburrimiento
. Dijo además que esa no es una habilidad que pueda enseñarse.
No le bastó a Kureishi con eso. Dijo también que los talleres tienen muchos profesores, que se enseñan cosas inútiles y que no pagaría por uno. Esto a pesar de que él es docente de escritura creativa en la Universidad de Kingston en Londres, por lo que algunos lo han tildado de hipócrita.
Para Isaias Peña, director del Taller de escritores de la Universidad Central, las declaraciones de Kureishi son una típica boutade para que la prensa hable de él
.
Pero yo estoy de acuerdo con él —dice Peña—. A unas clases como pueden ser las suyas y con unos alumnos como pueden ser los suyos, según se desprende de sus declaraciones, yo jamás me arriesgaría a pagar una matrícula. Si no hay un programa que me acerque con eficacia al proceso de creación literaria, si me van a enseñar como si tratara de una carrera de literatura o de filología y no de creación literaria, si quien me va enseñar no sabe en carne propia lo que es la "creación literaria", si me va a tocar con compañeros que no tienen vocación ni capacidad creadora, si no existe en el profesor o escritor un conocimiento serio y preciso acerca de los procesos de la creación literaria y sólo es una máquina de información o un mercachifle que únicamente habla de las vanidades del arte, si no existe una cadena de pasos que, de verdad, abrevien las etapas que conforman una carrera (para hablar de talleres, pero también de pregrados y posgrados en creación literaria), si el taller es una charlatanería de escritores famosos con estudiantes snobistas, en fin, yo no pagaría cinco centavos por entrar a ese curso o universidad.
No se qué estarán haciendo allí donde trabaja. A lo mejor, Kureishi lo que quiere es que todos, incluido él, todos, sean premios Nobel. Pero esa, tampoco, es la meta de un curso de creación literaria. Por lo demás, estoy de acuerdo con él.
Para Marta Orrantia, escritora y docente de la Maestría de escritura creativa de la Universidad Nacional, lo dicho por Kureishi es engañoso y torpe
. Asegura que es cierto que el talento no se enseña, pero esto ocurre con todas las disciplinas.
Supongo que no hay facultad posible que convierta a todos sus músicos en Hendrix, o a todos sus artistas en Picasso, y sin embargo nadie dice que esas facultades son inútiles
, dice Orrantia.
La escritura creativa tiene aspectos que pueden enseñarse. A los alumnos los une la intención de contar una historia, aunque no necesariamente ese proceso los convierta en escritores. Enseñamos los rudimentos básicos de la literatura y acompañamos a los alumnos en su proceso de escritura. Al terminar, han aprendido varias cosas sobre la literatura. La principal es que aprenden a ser lectores. A leer para escribir; a leer como parte de una búsqueda, para encontrar un estilo, una forma de narrar...y aprender a editar sus propios textos: son capaces de ver en ellos fortalezas y debilidades y tienen las herramientas para mejorarlos.
¿Aprenden a escribir? Sí. Por supuesto que aprenden a estructurar una historia, aunque eso no los vuelva automáticamente escritores.
Kureishi lo dijo con mucha claridad. El proceso para convertirse en escritor es largo. Él dijo que eran unos cinco años, pero creo que se equivoca. Es una decisión diaria. Una lucha interminable y constante…
Por: RevistaArcadia.com
Etiquetas: Hanif Kureishi, escritura creativa, Isaias Peña, Roberto Burgos, Marta Orrantia, Taller de escritores

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#1 lolorey 06/04/2014 13:52
Totalmente de acuerdo con él. El estilo no se busca. Con el talento se nace. La originalidad es intrínseca a la persona y es inútil intentar ser original. El arte no se enseña, sólo las técnicas. La sensibilidad es un don. En caso contrario todos escribiríamos de la misma forma, la misma novela.