24/02/2014
Me gustaría empezar esta columna de un modo alegre y optimista, animando a quienes tengan un mundo propio y sean capaz de dibujarlo con palabras para que dejen cualquier otro oficio y se dediquen única y exclusivamente a escribir. Pero lo cierto es que se ha puesto muy dificilito lo de vivir de escribir. No es algo nuevo, por supuesto, en España nunca ha habido más de una veintena de escritores que, sólo con sus novelas, pudieran comer todos los días, y comprarse zapatitos, un abrigo en invierno y algún libro, el periódico también. Esos veinte, por fortuna, aún siguen existiendo.
Pero después de esos veinte había unos ciento cincuenta o doscientos más que lograban echarse algo a la boca a diario: escribiendo en periódicos y revistas, dando conferencias, alzándose con algún concurso o sableando a amigos generosos y amantes del arte. De esos ciento cincuenta o doscientos no quedamos ni la mitad. Miro a mi alrededor y veo hambre por todas partes. Para el público, igual que sucede con los actores o directores de cine, es difícil de creer y comprender. Pero si Ferrero es uno de los "popis" de nuestra literatura
; era, y moralmente aún lo es, pero va a comer los próximos meses gracias a que ha ganado el premio de novela de Logroño, como confesó sin ambages a los periodistas después de que le comunicaran la buena nueva: Los premios literarios siguen siendo un balón de oxígeno formidable para un escritor
. Ferrero, de momento, sobrevive, pero ¿y Mañas? José Ángel Mañas, autor de Historias del Kronen, un libro mítico, tanto o más que El Jarama de Ferlosio. Veinte años han pasado desde que Mañas quedase finalista del Nadal (galardón fundamental para el descubrimiento de nuevos escritores en nuestro país y que ya no existe).
Por Javier Puebla/Cambio16.es
Etiquetas: Vivir de escribir, escritores, concurso, escritor, José Ángel Mañas

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