17/02/2014
En estos tiempos, los géneros literarios y los periodísticos se han mezclado.
Se dice, y con razón, que el cuento es el género más difícil. Algunos críticos han señalado que William Faulkner, por ejemplo, se consideraba a sí mismo un cuentista frustrado o un autor que sabía valorar en su amplia dimensión al relato breve, y algo parecido se cuenta en relación con el novelista Ernest Hemingway, tan necesitado de grandes espacios para contar sus historias. No deja de ser interesante que ambos hayan logrado la perfección con relatos cortos. El segundo con El viejo y el mar, el primero con Miss Zilphia Gant.
Quizá sea necesario ir por partes. Un buen cuento puede ser alcanzado con relativa facilidad, sólo es necesario pulirlo una y otra vez hasta obtener algo notable. Lo realmente complejo es integrar un volumen de cuentos de sostenida calidad. El gran libro de historias breves tiene que estar conformado por siete, nueve o 12 muy buenas historias, enmarcadas cada una por una excelente estructura y una atmósfera intensa. De tal forma, Borges escribió Historia universal de la infamia; Torri, De fusilamientos; Arreola, Confabulario; Rulfo, El llano en llamas; y Cortázar, Bestiario. He aquí lo complejo: crear un libro de cuentos. Mientras que en la novela, el género rey para muchos, se tiene un puñado de personajes y una historia, acaso dos o tres, en el tomo de cuentos hay diez o 13 historias y una estructura para cada una de ellas. Es necesario conservar elementos que unan las historias, aires y ambientaciones, temas y tratamientos. De otro modo, no estamos en presencia de un gran cuentista. Es un escritor que se ha limitado a poner cuentos de diferentes subgéneros: uno policiaco, otro de ciencia-ficción y uno más de amor. En cambio, el que ha sabido trabajar con rigor y vocación logra que haya unidad entre sus relatos. Tal es el gran escritor, el cuentista verdadero.
En los tiempos actuales, los géneros literarios y los periodísticos se han mezclado entre sí mismos y entre ambos con una especial intención: buscar la novedad, la originalidad y una mayor riqueza. En periodismo, la crónica y el reportaje se han enriquecido con la presencia de la prosa narrativa, en ocasiones, con la poética. De esta fusión, toma o mantiene la belleza, pero no así la ficción, la que caracteriza a la novela, al cuento y a la poesía. Los trabajos literarios buscan mayor eficacia expresiva. Por ello, el cuento tradicional se ha resquebrajado al aceptar en su interior desarrollos ensayísticos, párrafos de prosa poética, supresión de diálogos o el monólogo interior como salida al relato habituado a contar en tercera persona o en un yo muy visible…
Por René Avilés Fabila/Excélsior
Etiquetas: vocación, cuentista, Ernest Hemingway, William Faulkner, El viejo y el mar, Miss Zilphia Gant, Borges, Historia universal de la infamia, Torri, De fusilamientos, Arreola, Confabulario, Rulfo, El llano en llamas, Cortázar, bestiario, poética, prosa narrativa

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