13/02/2014
¿Cuántos talleres de escritura se imparten en España? Nadie lo sabe a ciencia cierta. El número se ha disparado en los últimos años. Hay cientos; miles, quizás. ¿Hay suficientes lectores para tanto escritor?
Lo publicó Julio Cortázar hace más de medio siglo –forma parte de Historias de cronopios y de famas (1962)– pero ha cobrado un nuevo sentido con la explosión digital: Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas
.
Cada año, miles de alumnos acuden a los talleres de escritura que se imparten en docenas de instituciones, desde centros especializados hasta bibliotecas públicas. Su duración es, también, muy variada, los hay de unas pocas sesiones y de varios años. Para muchos escritores, esta docencia supone un alivio en unos momentos de ventas escasas y dificultades económicas. Pero, ¿y para los alumnos?
¿Se puede aprender a escribir?
, es una de las preguntas que más se repiten cuando se habla sobre los talleres de escritura. La otra es ¿se puede enseñar a escribir?
. Son cosas distintas. La segunda es, a mi juicio, la pregunta clave.
En un artículo para la biblioteca virtual Miguel de Cervantes, Rafael González, filólogo y profesor del taller de escritura creativa de la Universidad de Alicante, plantea una fórmula matemática que intenta reflejar la esencia de la Literatura y, en especial, de la ficción: Literatura = Talento + Técnica literaria. Afortunadamente, nos dice, la cosa no es tan sencilla.
El escritor, crítico y teórico de la literatura George Steiner –premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2001– sostiene que solo hay tres campos creativos en los que la precocidad no es una rareza: el ajedrez, la música y las matemáticas.
En cualquiera de esas tres áreas, el número de genios precoces es muy superior porcentualmente al de la literatura. Salvo honrosas excepciones, continúa Rafael González, la mayor parte de las grandes novelas son fruto de la madurez creativa.
Volviendo a nuestra pregunta inicial, basta con echar un vistazo a los programas de los principales talleres para concluir que ofrecen, en esencia, las claves técnicas de la escritura, desde la estructura de un relato eficaz –cuento, novela o guión– a consejos específicos para los distintos aspectos de la narración –construcción de personajes, diálogos, etc–.
Lo del talento es harina de otro costal. ¿Se puede enseñar el talento?
Uno de los padres de la publicidad moderna, Bill Bernbach, aseguró –con su legendaria capacidad de síntesis– que él no podía enseñar el talento, él enseñaba publicidad.
Sin embargo, partiendo de la premisa de Steiner sobre la precocidad, se puede concluir que el talento, al menos en literatura, madura y, por lo tanto, evoluciona. Por eso, los responsables de los talleres literarios creen que se puede potenciar. ¿Cómo? No hay fórmulas mágicas. Constancia. Es una cuestión de leer mucho –y de una forma crítica– y escribir, escribir y reescribir. Ya saben, el genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de sudor
, que aseguró Thomas Alva Edison.
Uno de los primeros talleres literarios modernos de los que tenemos noticia –hay quien se remonta a las tertulias de la Ilustración– se impartió en la Universidad de Iowa en la primavera de 1897. Pronto hará 117 años. De ahí que hablar de la 'moda de los talleres literarios' suene un tanto extraño.
En 1936 se creó en aquella misma universidad su famoso Taller de Escritores tal y como hoy lo entendemos. Fíjense: no habla de escritura sino de escritores. Directo y prometedor. Muy americano.
En su presentación, el Taller afirma que si se puede 'aprender' a tocar el violín o pintar, se puede 'aprender' a escribir, aunque no haya ningún proceso de formación que asegure que uno lo vaya a hacer bien
.
Entre sus antiguos alumnos destacan algunos de los nombres fundamentales de la narrativa contemporánea norteamericana, como Phillip Roth, Kurt Vonnegut, John Cheever, Raymond Carver –que no llegó a graduarse– y Flannery O’Connor. No está mal. Suman más de una docena de Pulitzer y National Book Award, los dos premios literarios más importantes de los Estados Unidos.
Por José Luis Ibáñez Ridao/Zoom News
Etiquetas: Julio Cortázar, talleres de escritura, escritores, Historias de cronopios y de famas, aprender a escribir, Rafael González, George Steiner, madurez creativa, narración, Bill Bernbach, Thomas Alva Edison, Phillip Roth, Kurt Vonnegut, John Cheever, Raymond Carver

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