09/02/2014
No se necesita mucha técnica, siempre y cuando la chica que la escuche esté hipnóticamente pensando en sus cosas.
Vete a una tienda de música y compra el comodín musical, el rey de reyes, el Goliath de dos palmos y medio... cómprate un ukelele. Es más barato, más pequeño y tiene menos cuerdas que una guitarra. Quedan pocos días para San Valentín, así que manos a la obra.
Ya tienes el instrumento entre tus manos, el bolígrafo descansando en tu oreja y el papel en blanco frente a ti. Lo primero es tener claro a quién va a ir dirigida esta obra de arte: Ella.
Ella lo es todo en la canción. Si te encuentras ante una posible nueva conquista, debes evitar pistas muy claras, así que ni se te ocurra titularla con su nombre. Además, utiliza epítetos generales que puedas aplicar a mujeres sucesivas (nunca se sabe). Que rule hasta que aciertes con la destinataria. Versos tipo: Tu piel morena sobre la arena
, preciosa mía
o besos helados
nunca fallan. Son poesía de calle.
Todos los adjetivos son pocos, pero, sobre todo si eres de Madrid, de Albacete o de Fresnadillo de Sayago, no pongas acento del sur ni te comas palabras, que la balada pop es algo muy serio.
"Para qué me curaste cuando estaba Herío,
si hoy me dejas de nuevo el corazón Partío"
A eso me refiero.
Si, por lo contrario, la canción es para alguien que te ha roto el corazón y ya has intentado recuperar por todos los medios (mensajes en el cielo incluidos), no sé qué te hace pensar que tras escuchar tu canción caerá rendida en tus brazos. Aún así, deja claro que la canción Es Ella.
Por Jesús Antoranz/RevistaGQ
Etiquetas: San Valentín, canción, Poesía, corazón, escribir

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