22/01/2014
La editorial, que celebra este año su cincuentenario, presenta un libro en el que conversan sus históricos editores Jaime Salinas y Juan Cruz
Alfaguara cumple 50 años como ventana a la mejor literatura del mundo. La fundaron Camilo José Cela y sus hermanos, Juan Carlos y Jorge Cela Trulock, por encargo del constructor Jesús Huarte en octubre de 1964. Muchas cosas han cambiado en el sello desde entonces, siempre con el objetivo de ampliar horizontes editoriales.
Pocos años después de su fundación, la editorial se adormeció hasta que en 1975, Jaime Salinas, hijo del poeta Pedro Salinas, llegó con capital e ideas
, explica el escritor y periodista Jesús Marchamalo, que actualmente redacta la parte española de la historia de Alfaguara en un libro que verá la luz en mayo. Salinas había trabajado en Barcelona con Seix Barral y había venido a Madrid a montar Alianza Editorial. Entra en Alfaguara y le encargan el diseño de una colección. Quiere que todos los libros sean iguales pero distintos. El autor tendrá todo el protagonismo. Fue el primer editor que puso en valor el nombre del traductor poniéndolo en la cubierta. Hoy hay pocas editoriales, 30 años después, que lo hagan
.
Salinas relanzó la editorial con un proyecto ambicioso e internacional. La Alfaguara de Cela era una apuesta española y cuando Jaime Salinas se puso al frente, su postura -y la nuestra hoy- fue dar cuenta de lo mejor que se hacía en términos de literatura en el mundo, sin pensar en barreras de países y lenguas
, explica Pilar Reyes, la actual directora de la editorial. El número uno de la colección iniciada por Salinas fue En el estado de Juan Benet, al que siguieron, entre otros autores, Julio Cortázar, Clarice Lispector, Juan José Millás, Marguerite Yourcenar, Max Aub, Augusto Roa Bastos, Javier Marías, Thomas Bernhard, Günter Grass, Henry Miller y Patricia Highsmith.
Salinas, explica Marchamalo, monta por primera vez la promoción del libro, con los conocidos como "trenes Salinas". Consistía en montar a la prensa en un tren y llevarla, por ejemplo, a Oviedo a hacer la presentación. Trabajaba con papel hecho a mano al principio... hizo del libro una especie de religión de la que él era el sumo pontífice
.
En consonancia con el nuevo despegue de la editorial, Salinas hizo responsable del diseño a Enric Satué, autor de una imagen corporativa que es todavía una de las señas de identidad de Alfaguara, así como del inconfundible logotipo rematado con florituras que sigue vigente. En el 77 iniciamos la nueva idea de editar libros para gente inteligente. Aunque parezca algo presuntuoso, este era el propósito de Jaime Salinas. Yo di la imagen a esa idea, a esa ilusión y a ese criterio. Ha sido la experiencia editorial más interesante en la que me ha tocado participar. Llegamos a proyectar 14 colecciones pero, sin duda, la más importante es la de literatura que entre los lectores tiene el sobrenombre "Azul", la que tuvo mayor impacto. Más tarde decidieron que los libros se parecían demasiados unos a otros y que había que hacer otra cosa, así que, desgraciadamente, lo cambiaron...
, rememora el diseñador.
Hoy, todas las portadas son distintas al 99%, pero aquella colección azul de Satué respondía al deseo de presentar los libros con la máxima limpieza, austeridad y esencialidad
. De modo que todos eran igualmente sobrios, con una portada en la que sólo había letras: Teniendo en cuenta que el libro es sólo letras y papel, al menos el de literatura, me pareció digno que la cubierta también estuviera tratada no sólo con tipografía sino además con la misma con la que se trataba el interior del libro
, explica Satué.
En el verano de 1980, Alfaguara entró a formar parte del Grupo Santillana, que ampliaba así su actividad al campo de las ediciones generales y daba cabida a las obras de creación literaria para todas las edades. Asumieron la dirección de la editorial, sucesivamente, José María Guelbenzu, Luis Suñén, Guillermo Schavelzon, Juan Cruz, Amaya Elezcano y Pilar Reyes, la actual directora.
En 1993, bajo la dirección de Juan Cruz, hubo una nueva pensada del catálogo y, sobre todo, una vocación de publicar lo que circulaba en todo el ámbito de la lengua española
, explica Reyes. Tras abrirse a la literatura que se hacía en otras lenguas en la etapa de Salinas, con Cruz llegaba, pues, la vocación de eliminar el Atlántico
. Así nació el proyecto Alfaguara Global, con la edición simultánea en España y Latinoamérica de Cuando ya no importe, la última novela de Juan Carlos Onetti. Él mismo se convirtió en símbolo de esta actitud y su libro marcó el principio de un trabajo común entre los editores iberoamericanos. La publicación sucesiva de Diana o la cazadora solitaria, de Carlos Fuentes, de la Biblioteca de Julio Cortázar y de los libros de Mario Benedetti, José Donoso, Augusto Monterroso, Julio Ramón Ribeyro, Alfredo Bryce Echenique, Guillermo Cabrera Infante, Álvaro Mutis, Augusto Roa Bastos y Mario Vargas Llosa, consolidaron el proyecto panhispánico. Hoy, la editorial tiene sede en 20 países de lengua española, cada una con sus propias direcciones y equipos editoriales, con una mirada local y global al mismo tiempo.
Aquél fue un tiempo raro
, recuerda Juan Cruz. Yo no tenía ninguna experiencia, fui tanteando. Tuve la suerte de que allí había un equipo estupendo, presidido por Amaya Elezcano, una extraordinaria editora que luego fue mi sucesora en el cargo; ella fue, en el ámbito editorial, la que impidió que ocurrencias mías fueran más allá y consiguió que ideas que valieron la pena (los cuentos completos, la idea de hacer de Alfaguara una editorial plenamente hispanomericana...) salieran bien. Eso, y el equipo de América, fundamentales. Para mi supuso un aprendizaje extraordinario, una buena experiencia humana también: un periodista ahí aprende muchísimo, porque en periodismo tendemos al cinismo, y en el mundo editorial tienes que poner tu generosidad al servicio de los otros, y ese entusiasmo marca ya tu carácter
.
Cruz es el autor de Jaime Salinas. El oficio de editor, una conversación que mantuvieron los dos editores en otoño de 1996. En ese momento, Salinas escribía sus memorias y Cruz era director de Alfaguara. El libro, que se presenta hoy en la librería Rafael Alberti de Madrid, es el arranque de los actos del aniversario de la editorial.
Por Fernando Díaz De Quijano/ElCultural.es
Etiquetas: Alfredo Bryce Echenique, Álvaro Mutis, Amaya Elezcano, Augusto Monterroso, Augusto Roa Bastos, Camilo José Cela, Carlos Fuentes, Clarice Lispector, Cuando ya no importe, Diana o la cazadora solitaria, Grupo Santillana, Guillermo Cabrera Infante, Guillermo Schavelzon, Günter Grass, Henry Miller, Jaime Salinas, Javier Marías, jesús marchamalo, José Donoso, Juan Benet, Juan Carlos Onetti, Juan cruz, Juan José Millás, Julio Cortázar, Julio Ramón Ribeyro, Luis Suñén, Marguerite Yourcenar, Mario Benedetti, Mario Vargas Llosa, Max Aub, osé María Guelbenzu, Patricia Highsmith, Pedro Salinas, Pilar Reyes, Thomas Bernhard

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