20/01/2014
Caminar es una actividad con beneficios para el cuerpo y para la mente
Estudios científicos avalan que un simple paseo facilita la generación de ideas
Seguro que nos resulta familiar la imagen de un científico dando vueltas en círculo, absorto en sus pensamientos, gesticulando con las manos mientras trata de resolver un problema que desafía a su ingenio. Esta imagen no solo es icónica, sino que también tiene una base científica. Según un estudio de la Ross School of Business de la Universidad de Michigan, el movimiento en general y el paseo en particular ayudan a tener mejores ideas y mayor afluencia. Romper las limitaciones físicas del espacio empuja a nuestro cerebro a encender la creatividad, como si las piernas pusieran en marcha los mecanismos del cerebro. Ahora existe corroboración científica, pero ya en la antigua Grecia, Aristóteles fundó la escuela de los peripatéticos, en la que sus discípulos filosofaban dando largas caminatas. Y novelistas como R. L. Stevenson, poetas como Machado y pensadores como Thoreau, por citar solamente algunos ejemplos, también fueron férreos defensores del paseo, dedicándole poemas, artículos y ensayos.
Sin embargo, en una sociedad que se mueve entre la aceleración y el sedentarismo, el paseo es una actividad en vías de extinción. La relajada costumbre de oxigenar el cuerpo y de deambular al ritmo que marque nuestro pensamiento es un lujo que consideramos al alcance de pocos. Una pérdida de tiempo. Ya lo advirtió Bill Nye, el popular educador de ciencia: Algo no va bien en una sociedad que va al gimnasio en coche para montar en una bici estática
. Y así es, desperdiciamos el movimiento físico como herramienta de reflexión subiéndonos a extrañas cintas giratorias en las que aprovechamos para ver la televisión. Pero revertir esta situación depende de nosotros mismos. Si conseguimos pasear con regularidad, no solamente estaremos conectando con nuestro lado creativo, sino que, de paso, controlaremos nuestra presión arterial, ayudaremos a nuestro organismo a mantener el peso y estaremos realizando un más que beneficioso ejercicio cardiovascular. Y además no solo nos ayudará a conciliar mejor el sueño y a tener un descanso de mayor calidad, sino que no cuesta dinero.
Abrimos con uno de los poemas más conocidos de la literatura española, que sigue siendo inagotable en conocimiento e inspiración. En el caso que nos ocupa, Machado nos ofrece la primera de las pistas si queremos conseguir las condiciones necesarias para que nuestro paseo diario sea una fuente de creatividad, reflexión y equilibrio. Veamos cómo debemos afrontarlo.
Sin camino. Exactamente como dice el poeta sevillano, es decir, no vamos a ninguna parte. Hemos salido simplemente a caminar. No vamos andando a hacer un recado o a comprar esto o aquello. No hay más finalidad que el paseo mismo, y para ello nos dejaremos llevar, despreocupados, por nuestros pasos. Sin embargo, es importante no ser repetitivos con el itinerario. Porque si somos capaces de ir por distintos escenarios, también podremos recibir estímulos distintos en nuestros paseos.
Sin compañía. Es nuestro tiempo y nuestro espacio, y es necesario abandonar cualquier ítem que nos distraiga de nosotros mismos. Y con ítem nos referimos especialmente a los tecnológicos. Merece la pena hacer el esfuerzo de dejar el teléfono, la música, la radio… Del mismo modo que cuando un avión está a punto de despegar y nos obligan a desconectar de la tecnología. Nosotros también vamos a despegar.
Sin prisa. Puede resultar obvio, pero es importante recordar que estamos paseando, y para ello debemos llevar un ritmo pausado, tranquilo; acompasados con una respiración sosegada. No tenemos que esforzarnos para avanzar, simplemente cada nuevo paso debe desprenderse del anterior sin casi proponérnoslo. Esta toma de consciencia de nuestros pasos nos vaciará la mente primero para permitirnos conectar con nuestros pensamientos y nuestro lado creativo después.
Con tiempo. Treinta minutos. Ese es el tiempo mínimo necesario para que el paseo sea productivo, relajante e inspirador. En media hora será suficiente para ponernos en marcha e ir dejando que el ritmo nos envuelva y fluir con nuestros pasos. Además, los expertos aseguran que pasear al lado de agua en movimiento, como un río fluyendo o el oleaje del mar, si es posible, así como visualizar escenarios diversos, proporciona una dosis extra de relajación y bienestar.
Hemos visto de qué manera adquirir el saludable hábito del paseo como ejercicio de impacto suave que nos mantendrá equilibrados con nuestro entorno, con nosotros mismos y nos aportará un tiempo extra para dedicarnos a encontrar en nuestro interior territorios desconocidos hasta la fecha. Sin embargo, el paseo también es una herramienta que usan los creativos como desatascador en esos momentos en los que la idea se resiste. En aquellas situaciones en las que se agota el tiempo y urge encontrar una chispa que incendie el ingenio...
Por Gabriel García de Oro/ElPaís
Etiquetas: paseo creativo, caminar, mente, Ross School of Business, Universidad de Michigan, Aristóteles, caminatas, Bill Nye

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