06/01/2014
En no pocas ocasiones los grandes avances científicos y tecnológicos registrados en las últimas décadas parecen no sólo asuntos lejanos sino francamente ininteligibles para el gran público. Por su importancia para la sociedad es necesario procurar difundirlos de la manera más amplia posible, tarea que implica conocimiento, creatividad e imaginación.
Un esfuerzo de ese tipo es el que emprende Sonia Fernández-Vidal (Barcelona, 1978) en su libro La puerta de los tres cerrojos (México, Océano, La Galera, 2013), novela en la que el personaje principal, Niko, un adolescente, realiza un inesperado e insólito viaje por el universo cuántico en el que recibe múltiples sorpresas e incluso debe sortear amenazas acompañado y guiado por sus amigos que habitan en esa otra realidad.
Acerca de ese volumen charlamos con la autora, quien es doctora en Información y óptica Cuántica por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha trabajado en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés) en Suiza, en el Laboratorio Nacional de Los Álamos (LANL) en Estados Unidos, y en el Instituto de Ciencias Fotónicas en Barcelona, entre otras instituciones.
Ariel Ruiz (AR): ¿Por qué escribir y publicar un libro como el suyo?
Sonia Fernández Vidal (SFV): Lo que quise compartir al escribir este libro son mi fascinación y pasión por la ciencia, en este caso por la física cuántica.Hacía ya un tiempo que realizaba conferencias de iniciación a la física cuántica para público no científico. Una de esas charlas la organizó un muy buen amigo y reconocido escritor, Francesc Miralles. Él fue el que me animó a plasmar en un libro todo aquello que contaba en mis charlas, ya que de ese modo podría llegar a mucha más gente.
Fue entonces cuando nació la idea de este libro. En aquel momento no pensaba destinarlo sólo a los niños sino a los adultos, pues cuando daba mis charlas me di cuenta de que la mayoría de estos creía que la física cuántica era algo muy complicado e imposible de comprender. Aunque tuviesen un poquito de interés les daba miedo leer libros de divulgación científica por si les resultaba demasiado complicado.
Quise romper con esa idea y decidí acercar la física cuántica desde la fantasía, la magia, desde la visión del niño que todos llevamos dentro.
Por lo anterior quiero invitarlos a adentrarse, junto a Niko, Quiona, Eldwen y todos sus amigos (los personajes de la novela), a este fascinante mundo cuántico. Que disfrutéis y os dejéis maravillar por nuestro fantástico universo.
AR: Este texto de divulgación científica no es tan común, ya que se trata de una novela que incluso en algunas partes adopta la forma de thriller. ¿Por qué escogió este género para difundir la física cuántica?
SFV: La literatura es un vehículo fantástico para la divulgación científica: nos permite, mediante la fantasía y la palabra, llegar no sólo a la parte racional de nuestros cerebros sino a la parte donde reside la creatividad, la imaginación, la fantasía y también a los corazones de quien nos lee.La literatura, los cuentos no deberían ser el único vehículo a utilizar para acercar la ciencia a todo el mundo. Si realmente queremos llegar cada vez a más gente, tenemos que aprender a "hablar" en otros idiomas: danza, teatro, arte, música…
Decía un proverbio chino:
Cuéntame algo y lo olvidaré; muéstramelo y lo recordaré. Sin embargo, involúcrame en ello y entonces, de verdad, lo comprenderé.
AR: ¿Cuáles son los principales desafíos para divulgar la física cuántica entre niños y jóvenes?
SFV: El principal reto al que nos enfrentamos es el de hacer la ciencia más cercana, extraerla de la torre de marfil, es decir, de los círculos en los que se realiza y se "consume" la ciencia, para aproximarla a las niños, jóvenes y a toda la sociedad.Una de las ventajas que creo que tiene la ciencia es que interesa mucho más de lo que nos imaginamos, sobre todo si acertamos a compartirla desde el ángulo correcto, si demostramos que es posible divertirse mientras aprendemos, si mostramos a los niños y no tan niños lo fascinante que es nuestro universo.
Lo que pretende esta novela es despertar la curiosidad por comprender cómo funciona nuestro universo y sobre todo seguir aprendiendo y disfrutar del proceso. Pienso que conseguir prender la llama de esta curiosidad es el principio del camino.
AR: También hay una parte del libro en la que se menciona que los niños sacrifican sus sueños llenos de magia y color para hacer lo que los mayores llaman 'madurar'
. ¿La infancia facilita la comprensión de estos temas?
SFV: Nuestro sistema educativo se ha centrado en trabajar nuestra mente desde el punto de vista más racional y estructurado. Creo que eso es bueno, siempre y cuando también, y de modo equilibrado, sigamos desarrollando nuestra imaginación, fantasía y creatividad, aspectos de nuestra inteligencia a los que en ocasiones no le hemos dado la suficiente importancia.Enseñamos a nuestros niños a no salirse de las normas, a colorear dentro de los redondeles; olvidamos animarles a salirse de la norma, a crear y experimentar por sí mismos.
Como dijo en una ocasión el director del instituto del cerebro de Milán en una conferencia:
Genio se nace; a imbécil se llega. Una persona de las que estaba en el público levantó la mano y preguntó:Profesor ¿y que hay en medio?, a lo que él contestó:El sistema educativo.No debemos olvidar que la misión de la educación es desarrollar el talento.
AR: Es interesante la forma en que mezcla en su relato elementos científicos, deportivos, míticos, místicos e incluso del espectáculo. ¿Qué posibilidades le abrió esta amalgama?
SFV: La física cuántica nos describe un mundo totalmente antiintuitivo. De repente el universo ya no es ordenado y predecible, sino que las cosas pueden estar en dos sitios al mismo tiempo, las partículas fundamentales pueden atravesar paredes, se pueden teleportar… Nos encontramos con un sinfín de fenómenos que ponen en jaque nuestra lógica.Si uno intenta entenderá de un modo racional, mecánico, y entonces lo más probable es que sienta como choca contra una pared de hormigón. Uno puede quedarse horas atrapado en sus paradojas y decir:
¿Cómo puede el universo comportarse así?.Sin embargo, si tomamos la actitud de disfrutar de lo que nos muestra y estamos dispuestos a ejercitar otras partes de nuestra neurología, quizá menos racionales, entonces sí que podemos disfrutarlo e incluso llegar a "comprenderlo". Al fin y al cabo, las verdades universales son aquellas que nos han repetido un número suficiente de veces. Albert Einstein decía que la realidad es una ilusión, aunque una muy persistente.
Mezclar fantasía en algo tan serio y arduoayuda a la comprensión y a poder incluso pasarlo bien aprendiendo.
AR: A lo largo del libro se plantean (y casi todos son resueltos) muchos enigmas, y se insiste en que hay que hacer la pregunta correcta. ¿Cuál es una pregunta correcta para la investigación científica?
SFV: Los enigmas que nos vamos encontrando en el libro no están puestos al azar. Como decíamos, los fenómenos que describimos en La puerta de los tres cerrojos, que suceden en el mundo cuántico, son muy antiintuitivos y nuestra parte racional acostumbra a dificultar su comprensión. Uno de los motivos más comunes es que damos demasiadas cosas por supuestas…
Por Ariel Ruiz/Milenio
Etiquetas: La puerta de los tres cerrojos, Sonia Fernández-Vidal, avances científicos y tecnológicos, conocimiento, creatividad, imaginación, física cuántica, ciencia, novela

, escribe aquí tu comentario