24/12/2013
Una tradición que está cayendo en desuso
Una tradición que nuestros abuelos cultivaron con fervor se pierde en aras de las nuevas tecnologías, a pesar de que a todos nos hace ilusión encontrar un sobre manuscrito en el buzón.
¿Quién no ha recibido una tarjeta navideña o de buenos deseos para el año que está por comenzar? Una tradición que está cayendo en desuso empezó en el siglo XIX en la Inglaterra victoriana y se exportó a todo el mundo.
La primera tarjeta de felicitación de la que se tiene noticia data del año 1843. Fue encargada por sir Henry Cole, fundador y director del Victoria and Albert Museum de Londres. Suya fue la idea de enviar tarjetas de Navidad a sus amigos a través del correo, en lugar de las cartas tradicionales. El artista John Callcott Horsley fue el encargado de diseñar la tarjeta, que ahora figura entre los objetos más buscados por los coleccionistas. Muestra a una familia rica, brindando y disfrutando de una fiesta de Navidad. Parece ser que se imprimieron 2.050 tarjetas que se vendieron por un chelín cada una.
En el año 1848 aparece otra tarjeta navideña, diseñada por William Maw Egley, que consistía en cuatro escenas navideñas que incluían el mensaje Merry Christmas and a Happy New Year to you
. En estas primeras tarjetas se hace más hincapié en la celebración festiva de la Navidad que en los temas religiosos que aparecerán en los diseños un poco más tarde. La costumbre de enviar tarjetas navideñas se fue generalizando en Gran Bretaña a lo largo del siglo XIX y tuvo un gran apogeo durante la época victoriana. De hecho la reina Victoria acostumbraba a enviar tarjetas navideñas no sólo a sus familiares, sino también a sus amistades, miembros de la Corte y el personal que trabajaba para la casa real. La reina María, abuela de Isabel II, fue una gran coleccionista de estas tarjetas, muchas de las cuales se conservan actualmente en el British Museum de Londres.
En las tarjetas se incluían textos para lo que se necesitaron escritores para estas tarjetas. En algunos casos se utilizaban párrafos de la Biblia y de otros textos religiosos, pero también se usaron fragmentos de Shakespeare, Shelley, Tennyson y otros escritores conocidos. Como en el caso de los ilustradores, la mayoría de los versos y textos que aparecían en las tarjetas eran obra de autores anónimos.
Por Mónica Setién (Con información del Museo del Ferrocarril )/LaGaceta
Etiquetas: tradición, Navidad, felicitación postal, nuevas tecnologías, tarjeta navideña, Henry Cole, John Callcott Horsley, William Maw Egley, Shakespeare, Shelley, Tennyson

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