24/12/2013
Unos aman la Navidad. Otros la odian. Pero es cierto que a nadie deja indiferente. Muchas alegrías; muchas tristezas también.
¿Es nuestra ilusión por la Navidad inversamente proporcional a nuestra edad?
La Navidad, días de encuentros, es un territorio propicio para el acercamiento de las personas; pero también para el estallido de desavenencias. Un fértil territorio literario pues. Es un momento que propicia los cambios; al menos las promesas de ser diferentes a partir de ahora. ¿Pero sería la Navidad lo mismo si no fuera vecina del año nuevo?
¿Cambiamos? ¿Lo intentamos? ¡Adelante! Intentemos hacerlo todo mejor de ahora en adelante. De eso se trata, de no rendirse, de perseverar, de creer en uno mismo, de hacer lo que nos gusta pero cada vez mejor, de conectar los sueños con la realidad hasta no distinguir cuál es cuál.
¿Estamos hablando de escribir? Si es así prepárate para, cuando pase la Navidad, lanzarte con pasión rayana en la locura sobre el teclado de tu ordenador y para cavilar antes de caer rendido al sueño sobre nuevas historias, poemas, ensayos, guiones y escritos de cualquier género.
Te deseamos que ojalá puedas explicarte algo más a ti mismo sobre quién eres por medio de la escritura y que algún día puedas mostrar tus mundos a muchos miles de lectores. Te deseamos inquietudes y mirada inquisitiva. Te deseamos pulso firme para expresar tus dudas.
Te deseamos una Navidad feliz y un 2014 en el que consigas transformar en reales una buena parte de tu ambiciosa colección de deseos.
El equipo de Tregolam.