23/12/2013
El escritor de artículos es alguien que se ha dejado media vida en alguna parte y, de perdidos al río, escribe.
Al contrario que el escritor de libros, que ansía la inmortalidad, al escritor de artículos le gusta mirar hacia atrás y no ver más que una bandada de hojas que salen volando enseñando el haz y el envés como las amarillas hojas de los abedules.
El escritor de artículos es un loco que tira billetes desde una ventana, sin detenerse a mirar si son falsos o verdaderos. A veces, un señor desde la calle recoge lo que ha tirado y le devuelve los artículos encuadernados en un librito de 40 gramos y el escritor sonríe y se emociona y deja el ejemplar único, de adorno, en alguna parte de la casa, como una miniatura de porcelana. Y sigue escribiendo.
Al escritor de artículos, a veces le piden artículos de otros sitios, y cuando se lo piden, le solicitan un articulillo, aunque el escritor de artículos llama a todo artículo, cree que el número de palabras no guarda una relación aritmética con su peso. Pero esto no hay que tenerlo en cuenta porque el escritor de artículos no domina las matemáticas, nunca se para a hacer las cuentas. Como al pobre, sólo le molesta que le cambien de esquina.
La dispersión, no la entiende. El escritor de artículos es todo lo contrario del hombre orquesta, sólo sabe hacer una cosa, aunque suene a mil músicas. Y le gusta estar siempre en el mismo sitio, que si alguien quiere leerle, sepa dónde encontrarle, porque en ese encuentro de la palabra y los ojos, es donde vive.
Casi todo lo que hace son flores silvestres, cada una con su tiempo, su luz y su temperatura, por eso, si se quiere matar al escritor de artículos, el método más fácil es pedirle varios artículos juntos y adelantados varios meses, porque vive del día a día.
Por Mónica Fernández-Aceytuno/ABC.es
Etiquetas: escritor de artículos, inmortalidad, artículos

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