18/12/2013
Ildefonso Falcones es uno de los best-séllers de la literatura española y aquí habla sobre su tercera novela, el mundo gitano y la xenofobia.
Ildefonso Falcones de Sierra es catalán, nació en Barcelona y ejerce de abogado especializado en Derecho Civil desde hace años, profesión que hoy en día comparte con la de escritor de novela histórica, dando rienda suelta a su lado creativo y a su pasión por la historia. Casado y con cuatro hijos, su reconocimiento mundial como escritor no lo sustrajo de la vida cotidiana y sus costumbres. Es la primera vez que está en Buenos Aires y parece encantado. Al escucharlo se reconoce su gusto por el oficio de escritor, porque responde con el mismo cuidado que uno percibe leyendo sus novelas: con meticuloso detalle y estableciendo un orden de ideas. Falcones defiende la sencillez del lenguaje como el mejor modo de usarlo para escribir sus libros, rasgo que además considera que cuadra a la perfección con lo que pretende el lector de hoy en día.
Con su primera novela La Catedral del Mar obtuvo un enorme éxito mundial, fue publicada en 40 países y vendió cinco millones de ejemplares. Situada en el siglo XIV en Barcelona, narra la historia de cómo los habitantes del humilde barrio de pescadores de la Ribera deciden construir con dinero de unos y esfuerzo de otros el mayor templo mariano jamás conocido: Santa María del Mar. Después escribió La mano de Fátima en el que relata la historia de un joven morisco en la Andalucía del siglo XVI, atrapado entre dos religiones y dos amores, de la que vendió un millón de ejemplares. Ahora nos trae su tercer título, La reina descalza, historia situada en las ciudades de Sevilla y Madrid principalmente, a finales del siglo XVIII. En ella nos habla de los entresijos de la época, los señoriales teatros del Madrid de entonces, de la hipocresía de la nobleza, el contrabando del tabaco, los prolegómenos del flamenco, la intolerancia y los prejuicios frente a las minorías y, sobre todo, da una minuciosa descripción de la cultura gitana y sus costumbres. Falcones nos cuenta todo de este pueblo, su bullicio, sus modos de vida, sus trapicheos y también de su desmedido orgullo y nobleza. Formas y costumbres que apenas han cambiado en los últimos dos siglos.
La novela comienza con la llegada de Caridad a España, una negra esclava cubana que desembarca en el puerto de Cádiz y emprende su vida como ciudadana libre por un país que desconoce por completo, que le deparará no pocas y terribles experiencias. A lo largo de la narración, el lector deambulará con ella adentrándose en la época y sus costumbrismos, y será testigo de episodios de amor, pasión, sexo, venganza, amistad y traición.
–Ildefonso Falcones, tiene usted nombre de escritor de novela histórica…
–Sí… es rimbombante y solemne, hay quien lo encuentra desconocido pero no lo es tanto, el primer arzobispo de Toledo se llamaba Ildefonso. Hay una teoría que dice que los nombres nos influyen. Yo creo que los complicados sí, porque cuando eres niño te tienes que acostumbrar a ellos. Mi nombre exacto es Ildefonso María, y había profesores que cuando pasaban lista me decían: Ildefonso María Falcones de Sierra, y aquello se hacía larguísimo. Lo sufrías.
–En relación a su obra, ¿tiene algún interés especial en hablar sobre las minorías oprimidas en la Historia de España?
–Yo escribo desde el punto de vista de la gente, del ciudadano, y en cualquier época anterior a la convención de los derechos humanos, todos los ciudadanos eran oprimidos, dependían del abur o criterio del noble o del dictador que estaba en el poder. Mis novelas no hablan de grandes personajes sino de las minorías.
–¿Como sus novelas situadas en la historia? ¿Le llega la idea de escribirlas a raíz de sus investigaciones?
–Primero me fijo en los temas que me interesan y a partir de ahí es cuando las estudio. En este caso concreto lo que me interesaba era el tema de los esclavos. Empecé a estudiar sobre la esclavitud en la época cubana y los ingenios azucareros pero finalmente no me atreví a situarla por completo allí. Además, en ese momento Isabel Allende sacó La isla bajo el mar que es una trama más o menos similar, entonces decidí traerme a la esclava Caridad, y enlazarla con España, de ese modo también hablo de la música de los esclavos y de ésos esclavos negros cubanos.
–El papel de la mujer en esta historia es innegable; representa la fuerza, el sufrimiento y la constante lucha por unos derechos arrebatados. Milagros, Caridad, Ana Vega, María la curandera, ¿qué le llevó a escoger personajes femeninos?
–En este caso concreto y al querer hablar de la música, consideré que para ello, para hablar de cante y de baile con esa profundidad de sentimientos, era mucho más sensible y más atractiva la figura de la mujer que la del hombre. Tenemos al gitano, al personaje del abuelo también canta bien, pero creo que la mujer representa mucho mejor toda esa sensibilidad y emotividad de la expresión de los sentimientos a través del cante y del baile.
Por Guadalupe Díaz Ayala/RevistaÑ
Etiquetas: Ildefonso Falcones de Sierra, literatura española, best-séllers, novela, mundo gitano, xenofobia, novela histórica, oficio de escritor, La catedral del mar, La mano de Fátima, La reina descalza, La isla bajo el mar

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