10/12/2013
Su trabajo pasa a menudo desapercibido, y su llegada a la fama es menos frecuente que la de sus binomios dibujantes. Pero, si os fijáis, en los cómics se pone siempre en primer lugar al guionista, y en segundo lugar al dibujante. ¿Por qué?
El guionista, ese personaje que tiende a quedar eclipsado injustamente. ¿Por qué injustamente? Por una razón muy simple: normalmente el guionista es el padre de la historia que el dibujante lleva al papel, el cerebro detrás del que se articula la trama de la historieta que has comprado. ¿O acaso, si eres un lector veterano, no recuerdas el cambio en las historietas de Astérix o Lucky Luke tras la muerte de René Goscinny?¿O la magia de esos cómics de la época dorada de Marvel guionizados por Chris Claremont? Todo ello es parte de la labor de las historias creadas por el guionista… Los dibujantes podrán cambiarse, pero el auténtico espíritu del cómic, la historia del personaje, su alma, está en la mente del guionista.
Cierto es que en algunos ejemplos, ambas figuras –la del dibujante y la del guionista- se funden en la misma persona, o que en muchos ejemplos se tratan de parejas consolidadas a lo largo de muchísimos años en las que, sin duda, han conseguido un grado de empatía y conocimiento mutuos que facilita mucho el trabajo (Trillo-Giménez, Díaz Canales-Guarnido, Azarello-Risso, Lee-Kirby…). Pero, pese a ello, este artículo está dirigido a comprender la labor de esta figura que, pese a lo que muchos puedan pensar, no trazan la historia tomándose una cervecita con el dibujante, sino que implica mucho esfuerzo y conocimiento del personaje.
¿Tanto cabe esperar de un guionista? Pues sí: el guionista de cómics ha de ser una mezcla de novelista, guionista de cine, script, director, cámara y proyectista de story-boards. En sus manos está hilar la historia dejando muy claro el curso de la acción y dándole al dibujante las suficientes instrucciones como para que pueda hacerse una idea clara tanto del plano como de la situación y expresión de los personajes. Es el dibujante el que no puede sacar adelante la historieta sin el guionista, y no al revés. No desdeñemos su labor.
¿Y cómo trabaja un guionista? Ante todo, de manera muy metódica, porque manipula ante todo dos planos paralelos dentro de la misma historia: un texto oculto y otro al que llamaremos "aparente" o expreso. ¿De qué se trata? El texto oculto es aquel que ha de traducirse a imagen antes de ofrecerse a los ojos del lector, la descripción de la viñeta y el tipo de plano que ha de dibujarse. Se suele escribir entre paréntesis o escribirse en un color diferente –o, incluso, en otro tipo de fuente- al texto "aparente". Este último es el que llega al lector tal y como ha salido de la mente del guionista. Vamos a desglosar en texto oculto y expreso un ejemplo de viñeta. Tomemos este ejemplo:
Texto Oculto: Un civil con una cámara fotográfica en la mano se dirige a un joven y sorprendido militar en equipo de campaña para pedir permiso y sacar una fotografía.
Texto Eexpreso o Aparente:
Cartela: Nos detenemos en un checkpoint dentro de la ciudad. Me gustaría sacar una foto, pero no sé si tengo derecho, y además un soldado se acerca al ver la cámara.
Texto auxiliar señalando con una flecha al soldado: 18 años
Civil: Can I take a picture? Por favor (N.de la T.: En español en el original)
Este ejemplo es clarificador al respecto, pero… ¿Es la única manera de planificar la historieta? No. En absoluto. Para planificar un guión apropiadamente hace falta un sistemático y ordenado método para poder redactarlo: lo primero que debe hacer el guionista es lo que llamaremos "ficha del guión".
En esta ficha escribiremos los datos generales del trabajo:
Hagamos dos fichas: una de la obra a la que corresponde la viñeta del ejemplo, y otra de una obra por entregas. Veamos:
Y vamos ahora a por el ejemplo de obra por entregas:
Tras esta ficha, se escribirá la cabecera, destacada de alguna manera (normalmente usando un color distinto de fuente). Irá escrita sin más y, normalmente, en el centro de la hoja. Tomando de nuevo el ejemplo:
"Crónicas de Jerusalén". Guy Delisle.
A continuación se escribiría la entradilla, entendiendo como tal un pequeño texto que ambienta el arranque de un relato o establece un resumen de éste. Hay que marcarlo como tal (poniéndolo entre paréntesis, por ejemplo) para que quede claro que no debe rotularse. Sigamos con el ejemplo:
(Entradilla): Guy Delisle, residente desde un año en Jerusalén debido al trabajo de su mujer. Decide dar fe de los hechos cotidianos de la Ciudad Santa dándonos su personal visión de uno de los conflictos más enquistados de la actualidad.
Tras esta cabecera, pasamos a la descripción de las viñetas, una por una. Primero se describe su texto oculto, con todas las circunstancias que lo caracterizan: número de orden, encuadre y descripción de la escena. Una vez descrito, pasamos al texto aparente o expreso.
Por Francisco Javier Illescas/Fantasymundo
Etiquetas: guionista, René Goscinny, Chris Claremont, Astérix, Lucky Luke, cómic, story-boards

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