09/12/2013
Dos jóvenes aficionadas a la escritura logran sortear las trabas económicas y publican sus primeras novelas apoyándose en el boca a boca y las nuevas tecnologías
Jóvenes, universitarias en el campo de la comunicación y novelistas en tiempos de crisis. Es el recorrido personal y literario efectuado por Alba Sabina Pérez (Tenerife, 1984) y Carmen Estirado (Madrid, 1985), quienes acaban de publicar con modesto éxito sendas óperas primas de ficción.
Desde hace unas semanas, Alba Sabina presenta orgullosa su primer libro de relatos, "¿Quién cuidará de mis guardianes?", publicado por Ediciones Idea. En él recoge 11 historias "conjugadas y yuxtapuestas", muchas de las cuales llevaban rondando años y años por su mente y sus apuntes.Ocho de los relatos los escribí desde noviembre de 2012 hasta mayo de 2013, pero tres de ellos fueron una selección de entre los 200 relatos que había ido elaborando desde el año 2001
, explica. Por su parte, la obra de Carmen Estirado, "Las llaves de casa", sale oficialmente a la venta el 10 de diciembre, publicada por Ediciones Atlantis. En ella narra la historia de Sofía, una joven violinista acostumbrada a hacer y deshacer a su antojo que debe dejar a un lado el mundo de los sueños del anciano al que cuida por la realidad que presenta su familia: a su madre le queda poco tiempo de vida.
Ambas escritoras eran conscientes de que si el mundo del periodismo y de la comunicación audiovisual estaba mal, el de los libros no es que fuera muy boyante. Por eso en un principio su labor de escribir cada día respondía más a una necesidad vital que a un objetivo económico. Para Alba, la redacción era el mejor antídoto para su insomnio galopante. Solía escribir cada noche, día tras día, ya fuera un poema o el germen de un relato
. Su dedicación llegó hasta tal punto que, quitando la lectura y el cine
, darle a la tecla se convirtió en su "única pasión". Pero no fue hasta que su progenitor, ávido lector de cuentos
leyó el relato "El reloj de mi padre" en 2008. Ipso facto, le dijo a su hija que debería publicarlo. Pero ella tardó cinco años en decidirse... Y cuando lo hizo, todo se desmadro
, comenta con sorna.
Carmen no padece insomnio por el momento, pero desde pequeña notaba que eso de escribir era una costumbre que no le abandonaba conforme pasaban los años. Por eso, dado que nunca había estudiado nada sobre la escritura de modo teórico o práctico, decidió matricularse en el segundo Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores de Madrid. En un principio, la idea era pergeñar un texto para su proyecto final. Una especie de deberes. Luego la historia fue tomando forma, creciendo, e incluso fantaseó con irse a Segovia el último mes y repasar allí las últimas páginas con una taza de té junto a una chimenea. Pero no fue así. Acabé dándole a la tecla hasta el último segundo, como si tuviera la hora de cierre de un periódico encima. Quizá fue algo de deformación profesional
, reconoce irónica. Una vez presentado el proyecto, y viendo su buena acogida, fue cuando se planteó publicarlo. Entonces ya tuvo más tiempo (Un año nada más y nada menos
) para repasar el original e ir sumando (y restando con mucho dolor
) varios capítulos.
Por Luigi Benedicto Borges/ElMundo.es
Etiquetas: Alba Sabina Pérez, Carmen Estirado, Ediciones Atlantis, Ediciones Idea, El reloj de mi padre, ficción, Las llaves de casa, novelas, nuevas tecnologías, óperas primas, ¿Quién cuidará de mis guardianes?

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