08/12/2013
Pese a los recelos, las plataformas digitales multiplican las posibilidades de la industria editorial, según los profesionales del "ebook"
Libros. Montañas de libros. Estantes repletos de libros. Pequeños, grandes, delgados, de bolsillo, de pasta dura, de colección. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la más grande en castellano, debe de albergar cientos de miles, quizá hasta millones de ellos. Pero es un hecho que desde hace por lo menos 10 años, el libro (y la industria impresa en general) se ha enfrentado a una seria crisis de identidad: ¿Hay futuro para el papel? ¿Estamos destinados a leer en tabletas? ¿Cómo serán las ferias del libro del futuro? ¿Existirán las ferias en sí?
La edición de este año de la Feria del Libro, que concluye este domingo, ha incluido por primera vez un pabellón dedicado al libro electrónico. Algunos de los expositores ofrecen títulos hasta un 70% por debajo de su valor en papel. Pero, contrario a la creencia, un libro electrónico no "debe" forzosamente ser más barato que su equivalente en papel. Al menos así opina Ian McCullough, experto en consumo de medios electrónicos. El coste es irrelevante. El mayor valor de un libro no está en lo que es físicamente, sino en el contenido: el trabajo de editores, escritores, promotores, etcétera
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Además, la capacidad de la plataforma convierte al libro en un objeto con muchas mayores posibilidades. Robot Media es una editorial con sede en Barcelona que produce libros electrónicos infantiles. Su director, Hermes Piqué, opina que el ebook está en fase experimentación, en especial en su campo. Todavia seguimos pasando página en muchos dispositivos, cuando el concepto de página no hace más que restringir el lienzo infinito que ofrece el digital. Además, hablar del libro digital es también restrictivo. La palabra describe al continente y no al contenido. Nuestros "libros" tienen animación, ¿son películas?; narración, ¿es audio?; interactividad, ¿son juegos?, y por supuesto: texto. Es muy divertido cuando los abogados intentan describir el libro digital en un contrato editorial
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El lector cambia, pero no dejará de existir. Brian Wong, el joven fundador de la plataforma Kiip -que utiliza un sistema de recompensas a través de juegos electrónicos para usos comerciales-, opina que el libro y la industria del papel en general seguirán existiendo pese a los cambios. La necesidad de informarse no desaparecerá de la noche a la mañana. Los contenidos se especializan, eso sí. La gente es mucho más específica para el consumo editorial. Pero el interés no se va a extinguir
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Y es precisamente eso, los hábitos, lo que está en constante evolución y marcará la pauta para los años a seguir. Esta semana, en el pabellón infantil de la FIL de Guadalajara, abundaban los niños que hojeaban libros al mismo tiempo que tomaban con seguridad las tablets que se hallaban por ahí. Tenemos apenas nociones del vocabulario del lenguaje digital y queda mucho camino hasta que podamos establecer su gramática. ¿Cuáles serán los contenidos que prefieran los bebés que crecieron con una tableta? En unos años ya lo sabremos
, recuerda Piqué.
El libro, o lo que entendemos por el libro, no está en peligro de muerte. Lo que cambiará, asegura Matt Cable, de la compañía de software Rosa Labs, es el camino de difusión y consumo. Cable descarta, por el momento, un sistema similar al de los sitios que comparten en línea música o películas (como Spotify o Netflix) para la industria editorial. El material audiovisual se puede consumir en minutos. Los libros llevan mucho más tiempo y no es probable que se adapten fácilmente a una plataforma basada en un modelo tan abierto
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Por Verónica Calderón/ElPaís
Etiquetas: ebook, Feria Internacional del Libro de Guadalajara, libros, tabletas, ferias del libro, libro electrónico, editores, escritores, Brian Wong, software Rosa Labs, Matt Cable

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