04/12/2013
Internet es espectacular, provocador. Es fácil darse cuenta que la vindicación de la cultura universal tiene una de sus fuentes vivas en Internet. Esta suerte de magia tecnológica nos abre puertas, nos acerca al mundo y a nuestro anonimato. Los escritores, y creadores en general, finalmente tienen una alternativa frente a las formas cavernarias de rechazo: la censura, la prisión y la indiferencia de los agentes y las editoriales. La libertad ha llegado desafiante y futurista, con alas propias.
Sin duda, mucha gente opta por leer en Internet (comprando o descargando) antes de comprar un libro en las librerías clásicas, cada vez más desoladas si no le inventas un café o un show. Internet es más barato y muchas veces ofrece mejor calidad y novedad. Hasta se puede leer buena literatura gratis. El fenómeno es tan peligroso que ya París está en pique con los precios dumping de la plataforma Amazon (Francia acusa a Amazon de dumping
, Expansion.com, 04.06.2013), cuando es poco probable revertir la tendencia. La industria tradicional del libro se queja. Es de imaginar cuántos empresarios, libreros, distribuidores y agentes, incluyendo a los mimados escritores de estantería, han de estar aterrados, mientras el dineral merma al compás del cambio.
Parece que el tema está que arde, pero sin claridad, respecto a esta apertura grandiosa que es la proyección del libro autónomo, la calidad, competividad y precios. Se discute del libro, no de los autores que se benefician con los nuevos espacios de creación y mercadeo. Vargas Llosa lo ve como la entronización de la literatura light, fácil, en los moldes de la actual "civilización del espectáculo" comercial y frívola.
Pues sí, ¿pero qué hay de malo? ¿No fueron Balzac, Dumas y Sue los inventores de la literatura fácil? Preguntemos así: ¿Qué pasa si un autor desconocido se presenta a un concurso literario o deja su complejo manuscrito tipo Ulises, de Joyce, en una editorial? ¿O deja su libro de poesía post-vanguardista o su abrumador ensayo de dos mil páginas sobre el punto y el todo, o su novela describiendo un día erógeno de su vida? O no gana el premio, al parecer destinado a las élites rentables, o lo descartan. Internet está lleno de las quejas y martirios de los escritores rechazados, marginados, olvidados y engavetados, que es un punto que no toca Vargas Llosa.
Se aduce por los sesudos que el Internet se ha vuelto un territorio de la cursilería literaria, de la seudo-escritura y de la catarsis narcisista y telenovelística de consumo. Y es cierto en parte. Hay de todo, para todos los gustos y con entrega a domicilio. Pero ojo, quien sea capaz de explorar bien encuentra el nuevo y singular paisaje con formas y lenguajes del siglo XXI, con lo alternativo y atrevido, lo moderno y genial. Arte nuevo. Y no concierne sólo a la literatura, digámosle "novelística". En Facebook, en los blogs y posts, en la mensajería e-mail, los vídeos, en la inmensa red social, en el vasto foro cognoscitivo de portales, hay mucho que vale la pena, resultados digitales que deslumbran. Autores que han pasado del anonimato a las grandes ligas, solitos, sin mecenazgo.
Internet finaliza la era de los póstumos, los anónimos y los malditos. Y poco a poco relega el monopolio de los encumbrados
. Antonio Ramos Zúñiga
El Internet demuestra, cada vez más, en sus insospechados temas y novedades narrativas, que las grandes ideas cinco estrellas son un cauce intelectual trascendente, desmarcado de lo tradicional anquilosado. Es lo que busca mucha gente en la red, no sólo los precios bajos sino también la experiencia de las nuevas propuestas existenciales que hasta en un bello y elocuente comentario de blog constituyen el reflejo de un parto estético peculiar. Hay páginas baratijas, desde luego, pero las hay excepcionales, literarias, periodísticas, personales y de cualquier tema, que enganchan como las buenas novelas best seller y están marcando pautas. Twitter ha inaugurado los folletines de 140 caracteres, con miles de seguidores. Y Amazon ha inaugurado la era del escritor Amazon, con millones de adictos y obras de autores nuevos.
Por Antonio Ramos Zúñiga/Neo Club Express
Etiquetas: escritor, Amazon, literatura, internet, escritores, editoriales, Vargas Llosa, poesía post-vanguardista, novelística, Twitter

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