Tregolam, el país de los escritores

Perfil  |  Salir

- te recordamos que dispones de un 5% de descuento en todos los servicios

ContactoSobre Tregolam

Menú principal

  • Actualidad escritores
  • Coaching literario Coescritores por encargo
  • Informes literarios Correcciones ortotipográficas y de estilo Preparación y mejora de manuscritos Análisis de guion
  • Edición de ebooks Diseño portadas Conversión a ebook
  • Book trailers
  • Promoción de obras y autores
  • Asesoría jurídica
  • Presentación de obras a editoriales y agencias
Regístrate

Actualidad > Artículos

El descrédito del escritor - España España

24/11/2013

¿Qué ocurriría si una ONG se dedicara a proteger a los literatos en crisis?

Es sabido que cuando las editoriales empezaron a desaparecer, y cuando las que se resistían a hacerlo decidieron prescindir del anticipo por las obras de sus autores, varios individuos del gremio literario y del "ramo artístico" decidieron fundar una ONG, obviamente sin ánimo de lucro, para aliviar el destino de gentes que no sabían hacer otra cosa que escribir y que, desde ese punto de vista, había que colocarlos al mismo nivel que los dependientes, los niños y los alienados profundos.

En otras épocas, dedicarse a escribir había sido un oficio relativamente noble, pero ahora era considerado una especie de retraso histórico imperdonable y los ciudadanos más piadosos y nostálgicos sentían lástima por esos pobres individuos que solo sabían escribir. La misma gente que lamentaba las limitaciones trágicas de esos parias era partidaria de rehabilitarlos, de someterlos a una reeducación severa en campos de trabajo, donde aprendieran otros oficios y dejasen de ser una carga social. Otros eran partidarios de menos crueldad y proponían colectas públicas en Navidades y Pascuas para socorrer a esos fósiles del pasado sobre los que la historia reciente había pasado con el rigor de una apisonadora de última generación.

Uno de los individuos partidarios de esta última opción, que era además poeta lírico, lanzó la idea de la ONG, y así empezó nuestra historia. La ONG proyectaba en su horizonte de sucesos, si todo iba bien, la creación de varios asilos para escritores viejos, y la confección de un sistema de pagas más o menos periódicas para escritores no tan viejos a los que el nuevo sistema había dejado totalmente paralizados.

La ONG, que salió al espacio público con el nombre SOS-ESCRITORES-SOS, fue ampliamente abucheada desde el principio, y más de un diario de prestigio la calificó de aberración sin paliativos. ¿De modo que ahora había que proteger a los inútiles? ¿Por ahí iba el nuevo cristianismo, o quizá el nuevo paganismo?, se preguntaba un articulista con fama de severo. ¿Ahora había que proteger la inutilidad como si se tratase de una especie en peligro? ¿Qué maldita filosofía era esa? ¿Filosofía humanista? Para nada, el verdadero humanismo había aborrecido siempre la inutilidad y su protección pública o privada. ¡Ya estaba bien de sacarse de la manga organizaciones absurdas, que parecían surgidas de alguna película de los hermanos Marx! Los escritores harían bien en tomar conciencia de su situación, desde el más crudo empirismo, desde la más dura realidad, y cambiar de oficio con dignidad, con humildad y con buen criterio. Todo lo demás era filantropía arcaica y sin sentido. La historia no podía ir para atrás, la historia no podía mirarse en las caras de esos melancólicos irredimibles. Mucha gente le dio la razón. Otra articulista con la misma vocación de mordedor decía que si nos poníamos a proteger todos los oficios del pasado, ahora perfectamente inútiles, tendríamos que proteger a los hojalateros, a los muleros, a los arrieros, a los maquinistas de locomotoras a vapor, a los que aún saben esperanto, si es que alguna vez lo aprendieron, a los masones, a los comunistas, a los toreros… El articulista opinaba que el mundo se tornaría muy pintoresco: un parque temático sobre las labores antiguas. El pasado como espectáculo kitsch, y eso atañía especialmente a los escritores, a los que el periodista calificaba de vagos y maleantes, rescatando un simpático modismo de la época de nuestros abuelos. No hará falta decir que los periodistas a los que me refiero no se consideraban escritores, pues veían su escritura como algo absolutamente funcional y venturosamente al margen del "ramo artístico". Y tenían bastante razón.

En un reportaje aparecido en televisión por esos días, un periodista estelar salía a la calle para preguntar a la gente qué oficio no quería para sus hijos. Resultaba curioso que casi todos dijeran:

—No nos gustaría que nuestros hijos fuesen escritores o policías.

Por primera vez en la historia de nuestra cultura aparecían vinculados los escritores y los policías. El periodista preguntaba por qué. Algunas mujeres no se cortaban y declaraban con voz contundente:

—No quiero que mi hijo sea escritor porque no me gustaría tener en casa a un zombi, eso para empezar. Además la literatura, como es pura ficción, solo les gusta a los muertos y a los zombis. A los vivos no, caballero. A los vivos les gusta el placer real, carnal, consistente, y todo lo demás es literatura, como dijo el otro, creo que Verlaine, pero no me haga mucho caso…

Por Jesús Ferrero/ElPaís

Seguir leyendo...


Participa en el Tablón   ¿Deseas recibir nuestro Boletín Semanal de Concursos?

Etiquetas: SOS-ESCRITORES-SOS, ONG, escritor, literatos, editoriales, escribir, escritores

Imprimir
Twittear

Comentarios

, escribe aquí tu comentario


#1 Julen 24/11/2013 18:24

El artículo de Jesús Ferrero me parece un poco tirado por los pelos, pero lo cierto es que cuando era niño tenía que ocultar mi gusto por la escritura, tengo 69. No se trataba de rechazo a los escritores, sino de la consideración que este oficio no aseguraría el pago de mis facturas. Esto aclarado, si que existe un cierto rechazo al escritor. Todo el mundo teme que les hagamos leer o comprar nuestra obra o que les invitemos a presentaciones. Con respecto a la creación de una ONG, también me parece demasiado, pero no estaría de más que nos asociàramos en grupos que representaran nuestro perfil de escritura. Yo estaría encantado de enviar cualquiera de mis dos novelas o ambas: Cowboy from Brooklyn http://editorialcirculorojo.com/publicaciones/c%C3%ADrculo-rojo-novela/cowboy-from-brooklyn/ y El Principado de la Fortuna: http://www.editorialcirculorojo.es/publicaciones/c%C3%ADrculo-rojo-novela-v/el-principado-de-la-fortuna/ , en adjunto, basta con indicarmelo:[email protected] y con recibir novelas de otros colegas: me gusta la novela histórica y negra y la narrativa que me hace imaginar más que la que describe. No sería un mal comienzo.

+1

#2 admin 25/11/2013 11:44

Hola, Julen.

Tu iniciativa de intercambiar impresiones y libros con otros autores nos parece magnífica. Si te parece, podrías hacerla constar en nuestro Tablón de anuncios: http://www.tregolam.com/tablon/

0

Recursos

  • Tablón
  • Boletín Semanal de Concursos
  • Boletín Quincenal de Actualidad
  • Plantilla para Novela y Cuento
  • Plantilla de Guion
RSS FeedTwitterFacebook
  • Aviso legal, política de privacidad y política de cookies
  • Condiciones generales de uso del portal