13/11/2013
Hay escritores que empiezan y terminan sus obras. También los hay que comienzan una obra, pero por una razón u otra son incapaces de terminarla. Y hay personas a las que les gustaría, no ya escribir un libro, que también, sino comenzarlo al menos.
Tú, ¿a qué grupo perteneces? Porque si te sientes incluido en alguno de los dos últimos, tus problemas pueden tener solución.
De lo que se trata es de acabar una obra, ¿no? Esa es la meta. Pues ahora viene la buena noticia. Una vez que logres terminar la carrera una sola vez, cuando rompas la cinta de llegada una primera vez, habrás conseguido algo más. Porque a partir de entonces ya sabrás cómo se hace, cómo hay que prepararse y recorrer la inmensa distancia que es necesario salvar; y eso significa que en la próxima ocasión, y las siguientes también, seguramente podrás escribir… ya solo.
Pues a cruzar tus metas –porque son tuyas- te pueden ayudar dos tipos de profesionales: los coaches y los coautores.
Un experto que te orienta, dirige, sugiere, instruye, motiva y ayuda en el más amplio sentido a que consigas tu objetivo literario, que la mayor parte de las veces consiste en escribir un libro, pero que también puede ser plantearlo, terminarlo, corregirlo, reescribirlo, e inclusive tratar de publicarlo y posteriormente promocionarlo.
El coach es, por lo tanto, un amigable compañero de viaje de ti, del escritor, a quien asesorará de forma integral y con quien caminará, a tu lado, hasta que logres alcanzar tu meta literaria.
Tú escribes. El coach te ayuda.
Un experto, un escritor profesional que va a coescribir contigo tu obra y cuyo grado de intervención va a ser el que tú desees.
Alguien que va ayudarte a contar esa historia que tienes y no sabes cómo hacerlo. Que va a involucrarse en la creación o modificación de la estructura o trama de tu obra. Con quien vas vivir el posible desbloqueo de tu propia escritura. Una persona, que si quieres, te echará una sabia mano en potenciar el aspecto comercial y literario de tu libro. Que va a estar a tu lado siempre, no ya sol asesorándote, sino coescribiendo contigo.
Tú tienes la historia o parte de la historia. El coescritor y tú la escribís juntos.