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¿Has leído algo bueno últimamente?

04/11/2013

Las redes sociales dan alas a las opiniones de amigos y familiares. Sus recomendaciones generan ya más ventas que las de los críticos profesionales

¿Has leído algo bueno últimamente?. Cada lector tiene sus gustos y, obviamente, sus criterios de elección. Hay quien es fiel seguidor de un novelista y una vez devorada toda su obra sacia su espera lanzándose sobre los autores de referencia de aquel; hay quien, como Alonso Quijano, se obsesiona con un género hasta creerse caballero andante, vampiro crepuscular o sagaz forense; están los que se fían del gusto de ese editor que ha apostado por publicar con sumo mimo obras casi olvidas; algunos se enamoran de una portada y se animan pensando que, como poco, el libro quedará genial en la mesilla, y otros, sencillamente, preguntan a familiares y amigos ¿has leído algo bueno últimamente?.

Ellos, los prescriptores de "andar por casa", esos lectores del entorno con los que compartimos gustos, han ocupado siempre un lugar de honor entre los referentes literarios. Son, según la última encuesta de hábitos de lectura y compra de libros en España publicada por la Federación de Gremios de Editores, el tercer factor que mueve a la adquisición de un libro, tras el tema y el autor. Los críticos profesionales, ya sean de medios tradicionales o digitales, ocupan el cuarto lugar, por delante del título, el precio, la portada y la editorial.

Pero ahora, lejos de quedarse en líderes de opinión para grupos muy selectos, su influencia ha crecido gracias a la irrupción de las nuevas tecnologías. Internet les consolida como la razón última por la que, más allá de la pertinente campaña publicitaria, alguien sin mayor afición a la novela negra puede animarse a leer, por ejemplo, un "thriller" policíaco escrito por una desconocida donostiarra que, salvadas las peculiaridades que le propicia el valle del Baztán como escenario del relato, no cuenta nada que no hayan contado antes otros; las andanzas de una detective que vuelve a su pueblo natal para investigar una serie de asesinatos. Son más de 400 páginas y casi veinte euros, así que mejor afinar el tiro. Me han hablado bien de "El guardián invisible". ¿Alguien la ha leído?.

Lanzada la pregunta a Facebook o Twitter enseguida habrá algún "amigado" que avale la recomendación o, todo lo contrario, que apremie a buscarse otros consejeros. Y esta vez el comentario no se quedará en la sobremesa familiar o la máquina del café; estará expuesto a los ojos de toda la Red. Es el boca-oreja versión 2.0 y, aun sin poder contar con cifras que fraccionen debidamente las ventas, el de Dolores Redondo es todo un ejemplo de su poderío. Las recomendaciones de los propios lectores no sólo la han convertido en una autora capaz de aguantar el tipo desde enero y vender 100.000 ejemplares; han hecho de ella una escritora a la que se pregunta con impaciencia para cuándo la segunda novela. Por cierto, para dentro de un mes.

No es que "El guardián invisible" llegara al mercado sin apoyo de la editorial. Para nada. Junto a la habitual batería de mensajes promocionales, Destino subrayó que el productor de las adaptaciones al cine de la saga "Millenium" había adquirido los derechos de esta novela que, ya se nos adelantaba, formaba parte una trilogía y que aparecería de manera simultánea traducida al euskera, catalán y gallego. Sugerentes novedades en el panorama literario nacional que se vieron ampliamente reflejadas en los titulares de las secciones de cultura. Pero, pasados los ecos del lanzamiento, su permanencia en los escaparates de las librerías es cosa de las recomendaciones de amigos y familiares. Amigos y familiares de los lectores, se entiende, que la autora no puede tener tantos.

Acortar la novedad

Cuando un suplemento cultural publica una entrevista con un escritor, una crítica o una reseña sus ventas cogen ritmo, pero los períodos de novedad cada vez se acortan más y si, pasados tres meses un libro, se sigue vendiendo ya no es por los periódicos o las revistas. El verdadero mérito está en el boca-oreja, subraya Kepa Torrealdai, gerente de la librería de Elkar en el Casco Viejo bilbaíno, quien pone otro ejemplo de ahora mismo; "La verdad sobre el caso Harry Quebert", la novela con la que el casi debutante y total desconocido Joël Dicker se quedó el año pasado a las puertas del Goncourt. Su tirón ha sido una sorpresa. Pese a la buena acogida que tuvo en Francia y a las referencias que a ese éxito hicieron los medios de aquí, no esperábamos muchas ventas, reconoce.

Si una novela puede hoy sorprender a un librero es porque proliferan los blogs y foros y, por tanto, las influencias se encuentran más atomizadas que nunca. Ellos reciben información de las editoriales y saben por qué novelas apuestan éstas, pero eso ya no siempre va a la par con la elección del cliente, que ahora cuenta con la opinión de una amplia red lectores que quizá no conoce, pero sí reconoce como iguales porque sus gustos ya han coincidido antes, porque interactúa con ellos y porque los considera ajenos al negocio.

Con los medios tradicionales tú emites la información, pero no se produce un 'feedback'. En las redes sociales sí lo hay y esa es su grandeza, que el lector dice lo que piensa para lo bueno y para lo malo y puede comentarlo con gente desconocida, como en un pequeño club de lectura 'on-line', señala Laura Santaflorentina, directora de comunicación de RBA. Es muy difícil de medir, pero es evidente que el impacto de la prensa, las revistas y la radio ha bajado mientras crecía el de estos medios. Éstos, además, pueden compartimentarse y crear nichos diferentes para cada tipo de lector. Así, los aficionados a la ciencia ficción, por ejemplo, van directamente a blogs o perfiles específicos, donde les es más fácil encontrar la información que desean y mantenerse al día, explica Blanca Rosa Roca, fundadora de la editorial Roca. De hecho, son los lectores de género los que mayor uso hacen de estos canales e incluso lo hacen con preferencias; mientras los seguidores de la novela negra o juvenil son más de Twitter, Facebook parece más idóneo para lo romántico.

Y lo que para el lector es una ventaja, es un problema para las editoriales, que se encuentran con un escenario en el que confluyen la reducción de las ventas y la horizontalidad de la oferta y la demanda, con lo que cada vez es más complejo encontrar –o crear– un "best seller". La irrupción de los nuevos canales es un fenómeno difícil de controlar. A diario surgen medios ‘on-line’ y blogs –cualquier persona puede crear el suyo– y cada vez estamos más enganchados a Facebook, a Twitter... La parte positiva es que puedes estar en contacto continuo con el lector, saber los gustos, las tendencias... La mala, que tienes que ser selectivo si no quieres acabar saturado de información, resume Santaflorentina.

Por Iratxe Bernal/ElCorreo

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Etiquetas: redes sociales, novelista, Alonso Quijano, caballero andante, vampiro crepuscular, sagaz forense, referentes literarios, hábitos de lectura, Federación de Gremios de Editores, nuevas tecnologías, 'thriller' policíaco, campaña publicitaria, novela negra, Dolores Redondo, El guardián invisible, La verdad sobre el caso Harry Quebert, Kepa Torrealdai, Joël Dicker, Blanca Rosa Roca, editorial Roca

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