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Los cordiales enemigos de la lectura en el mundo hispanohablante - Panamá Panamá

22/10/2013

  • Los expertos alertan de un mal futuro para el libro en el mundo hispanohablante
  • Piden cambiar la pedagogía del fomento de la lectura y que Gobiernos y editoriales se alían
  • El número de libros leídos al año por habitante es muy bajo: entre 2 y 5. En España es de 10

El gran hombre que no quería morir.

Este subtítulo de algunas ediciones de la obra literaria más antigua de la humanidad, La epopeya de Gilgamesh, es premonitorio al capturar el espíritu del libro en general. Treinta y cinco siglos después de aquella obra inaugural de la literatura, el libro está abismado ante la incertidumbre de su destino, especialmente en el mundo hispanohablante. Se ha encendido una alarma. Suenan voces advirtiendo que el libro, analógico o digital, solo sobrevivirá si hay verdaderos lectores, y que esa estirpe corre el riesgo de extinguirse, si no se modifican y adaptan con urgencia las estrategias de fomento de la lectura. En el centro debe estar el placer de leer frente al uso utilitario con el cual se suele promover el libro. Se logrará si Gobiernos e industria editorial unen fuerzas para mejorar y dar estabilidad a los programas educativos y la oferta de títulos. Para el escritor colombiano William Ospina, los más cordiales enemigos de la lectura son la academia y la industria editorial.

El futuro está en el pasado. Lo dicen desde el presente expertos, académicos, escritores, editores y libreros a la luz del VI Congreso Internacional de la Lengua, que empezó ayer en Ciudad de Panamá bajo el lema El español en el libro: del Atlántico al mar del Sur. Pero las estadísticas son sombrías: los indicadores de lectura en Latinoamérica oscilan entre dos y cinco libros por habitante al año, revela Fernando Zapata López, director del Centro Regional para el Fomento de la Lectura en América Latina y el Caribe (Cerlalc). La oferta en la región alcanzó el año pasado los 166.000 títulos. La situación en España no es mejor, comparada con los países de su entorno: 10 libros de media por habitante al año y una oferta de 100.000 títulos anuales. Sus estrategias de fomento no son el mejor ejemplo a seguir. El triángulo oferta-venta-lectura no se corresponde. La estrategia ha sido vender libros y no crear lectores. Las ventas en España han caído a niveles de 2012.

Cuando se lee no se aprende algo, se convierte uno en algo, Goethe.

Las principales causas de la poca penetración del libro en los hogares y sus bajos índices de lectura tienen que ver con la pobreza, la descomposición del sistema educativo y las campañas erráticas y/o inestables de los Gobiernos y la industria editorial. Lejos de apostar por una ampliación significativa del mercado y creación de lectores, suele refugiarse en las compras del Estado o inducidas por este para los programas escolares, asegura José Carreño Carlón, director del Fondo de Cultura Económica, de México.

La falta de prioridad de los Gobiernos en la educación es la clave del poco éxito de la lectura, afirma Orit Btesh, presidenta de la Cámara Panameña del Libro: No hay inversión en proyectos educativos y en el entrenamiento y preparación de los docentes. Esa falta de estabilidad en las políticas públicas la recuerda César Antonio Molina, director de la Casa del Lector, de Madrid: Es una acción administrativa que requiere una mirada de largo plazo y una ejecución de planes de carácter algo más estratégico que cosmético.

El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo de vivir, Daniel Pennac.

Ni siquiera en España ha terminado de prender el hábito lector. Solo el 63% dice leer al menos un libro al año, cifra que baja a la mitad por semana o al día. Es una secuela de los antiguos bajos índices de alfabetización. Nunca han existido infraestructuras para la lectura. Las redes de bibliotecas han comenzado hace poco, se lamenta Antonio María Ávila, director de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE).

La lectura de libros se corresponde con el índice de lectura de periódicos, asegura Juan Luis Cebrián, presidente del grupo PRISA, editor de EL PAÍS. La red de librerías en Latinoamérica es escasa, aclara el periodista y académico, quien insiste en que la base de todo es la educación y el cambio de estrategia para inculcar la lectura en papel o e-book.

Hay un llamado urgente: El fomento y la promoción de la lectura debe despojarse de su carga utilitaria. Leer es un placer y eso es lo que se tiene que transmitir, reclama William Ospina, encargado hoy de la ponencia general Libro, lectura y educación. Para el escritor colombiano es fundamental corregir esa filosofía de obligatoriedad y "provecho" que suele ahuyentar lectores.

Por Winston Manrique Sabogal/ElPaís

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Etiquetas: CERLALC, Congreso Internacional de la Lengua, Federación de Gremios de Editores de España, Fernando Zapata López, Fomento de la Lectura en América Latina y el Caribe, Fondo de Cultura Económica, José Carreño Carlón, lectura, literatura, mundo hispanohablante, William Ospina

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