08/10/2013
El escritor y matemático, Guillermo Martínez, presentará mañana su nuevo libro "Una felicidad repulsiva".
Se iba a llamar Los reinos de la posición horizontal pero, al final, quedó Una felicidad repulsiva. Es que el primer nombre, que alude a la muerte, al sexo y a la cama como escenario principal de esos dos mundos, le quedó "corto" a los diez cuentos y la nouvelle que el escritor bahiense Guillermo Martínez compila en su último libro, editado por Planeta y el número diez en su obra. Además de sexo y de muerte, explica el autor, hay en medio de sus textos mundos bastante diferentes: aparece el retrato del grupo familiar, un cuento como "El peluquero vendrá" que toca el suceso político al narrar el último día en la vida de una personalidad –León Trotsky–, algo al borde de lo fantástico y algo así como el horror contemporáneo, a la manera de Patricia Highsmith
. Ese horror asoma en "Un gato muerto" y en "Una madre protectora", la nouvelle de diez capítulos que Martínez ya había publicado en una antología de cuento psiquiátrico. Hay personajes que juegan al tenis y otros que se especializan en ciencias exactas, dos actividades que caracterizan al autor, que también es matemático. Pero al respecto aclara: Siempre hay algo así como un acorde autobiográfico, distorsionado; aparecen con más frecuencia los mundos que conozco, aunque parece algo mucho más cercano a mí de lo que en realidad es
.
Una felicidad repulsiva es la vuelta de Martínez al cuento después de transitar la novela y el ensayo: desde su primer libro, Infierno grande –ese con el que ganó el premio del Fondo Nacional de las Artes en 1989– no publicaba relatos cortos por fuera de antologías. Los mundos bastante diferentes
que integran su nuevo libro son atravesados por un elemento –del que el autor disfruta como lector y como espectador de cine– que late en cada una de las once historias: el suspenso.
–¿Cómo fue volver al cuento?
–Fue un regreso después de mucho tiempo: había escrito un libro de cuentos a los 25 años, después intenté un segundo libro y de ese intento quedaron dos relatos sueltos que integré a una nueva edición de Infierno grande; y durante 10 o 15 años no había escrito cuentos. El primero que escribí fue "El I Ching y el hombre de los papeles", que es de 2001. Y son textos de hasta ayer nomás: “Un gato muerto” lo terminé casi con las galeras en proceso. Fui escribiendo esporádicamente a lo largo de muchos años, hasta que sentí que tenía 8 o 9 y me planteé escribir alguno más para cerrar el libro. El primer cuento con el que iba a cerrar fue La muerte lenta de Luciana B., que se me convirtió en una novela. Y el segundo fue Yo también tuve una novia bisexual, que también se me convirtió en una novela. Así que fue un libro que estuvo muchos años a la espera del cuento que lo cerrara.
Por Julieta Roffo (Revista Ñ)
Etiquetas: Una felicidad repulsiva, Guillermo Martínez, escritor, matemático, muerte, sexo, El peluquero vendrá, Un gato muerto, Una madre protectora, antologías, Yo también tuve una novia bisexual, El I Ching y el hombre de los papeles

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