01/10/2013
Vino un taxi. De hecho, cuando bajó del automóvil negro aquella figura que entonces me pareció diminuta, embutida en un abrigo oscuro que ocultaba ropa asimismo sencilla y negra, pensé que era otra. La sentí, como a muchos escritores famosos, turbada por la notoriedad y triste. Acaso es el escritor o escritora más triste que conozco En su manera de hablar, en el modo como cerraba sus manos hasta que le dolían, en esa especie de cara fruncida por un desánimo que no quería decir su nombre, Rowling hablaba como si estuviera bajo el peso de un mundo del que quería desaparecer, ser sólo la escritora del café, lejos de la notoriedad que tenía la persona que ahora mismo yo tenía delante, oliendo involuntariamente el queso asturiano
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El comía, a toda velocidad, pasta, una pasta sencilla, y se tomó tres o cuatro whiskies secos. Le dije:
.Umberto, son muchos whiskies
, y él me respondió: -No, el médico me lo ha recomendado porque el whisky no tiene azúcar. Y siguió comiendo y sudando, a veces sacaba un pañuelo muy grande que se pasaba por la cara como si estuviera saludándose
En la casa de Fernando Vallejo y David Antón siempre hay buen arroz, que Fernando nunca quiso con carne ni con pollo, siempre con pescado fresco, con camarones rojos. Al contrario de lo que dice su propia literatura, y sobre todo de lo que le dice a la prensa, este hombre, Vallejo, que lee como si estuviera deletrando con un ojo solo, es una persona deliciosa y tranquila, capaz, con su pareja, de hacer que el espacio vital que habitan sea, de pronto, el paraíso
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Por Juan Cruz/RevistaÑ
Etiquetas: J. K. Rowling, Umberto Eco, whisky, Fernando Vallejo, David Antón, Arturo Pérez-Reverte, Gabriel García Márquez, escritores

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