26/09/2013
Me preocupa el arribismo de Rubén Darío porque es el mío. Me interesa la vocación administrativa de sor Juana porque yo mismo me hallé alguna tarde leyendo con placer inconfesable las columnas de cifras que decían que la editorial en la que trabajaba con valores literarios, pero también con números, comenzaba a entregar rendimientos. Me angustia, todavía, mostrar comportamientos errados en los salones a los que accedo por el privilegio tan dudoso de ser escritor. En los periodos que he pasado en los Estados Unidos y Europa, a menudo emprendo, como poseído por el espíritu indignado de Clavijero y sus colegas jesuitas en el exilio, encendidas defensas de Hispanoamérica que jamás habría pensado y mucho menos esgrimido estando en casa
, escribió Álvaro Enrigue (México, 1969) en Valiente clase media. Dinero, letras y cursilería (Anagrama, 2013).
Enrigue explora la manera en que las escrituras latinoamericanas se insertaban en el mercado. De qué vivían los escritores y cómo percibían el mundo en proceso de globalización son algunas de sus inquietudes.
El escritor plantea que Hispanoamérica fue -cuando menos desde el siglo XVII- parte central del nudo en que se ataban los procesos de globalización de la cultura de origen europeo y que sus escritores, de los más brillantes —Clavijero— a los más ridículos —Manuel Antonio Carreño— siempre estuvieron al tanto de las discusiones globales de su época. En entrevista, Enrigue conversó sobre la idea de modernidad y la discusión mundial en la que estaban inmersos algunos escritores.
—¿Qué te condujo a tratar la modernidad en Hispanoamérica a través de las preocupaciones financieras y de clase de autores como Clavijero, Rubén Darío, Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel Antonio Carreño y sor Juana Inés de la Cruz?
La modernidad es el concepto clave. Había que hacer una revisión de la idea de cómo nos insertamos en la modernidad. El espejo en el que nos vemos es el mercado. También hay un asunto de clase social. Los escritores latinoamericanos son de clase media, salvo casos excepcionales. Los autores europeos y estadounidenses tienen orígenes socioeconómicos diversos. Hay una lectura personal: los escritores damos clases, publicamos en periódicos. La escritura también es un problema de finanzas para los autores.
—¿Cómo contrastas la brillantez de Clavijero con la ridiculez de Carreño en función de lo global?
Ridículo es un gran adjetivo y está bien usado en el caso de Carreño, un hombre muy infeliz, siendo uno de los best sellers latinoamericanos. Nunca he visto a nadie leyendo a Clavijero en el Metro, pero hace unas semanas vi a un señor salvadoreño leyendo el Manual de Carreño en el Metro de Nueva York. Indudablemente es un ridículo, pero es el nuestro…
Por Alejandro García Abreu / El Economista
Etiquetas: Clavijero, Rubén Darío, Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel Antonio Carreño, Sor Juana Inés de la Cruz, escritores, economía, Álvaro Enrigue, autores, finanzas

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