24/09/2013
De vez en cuando algún amigo paciente y generoso me habla de lo que escribo y me conmina a publicar con mayor frecuencia. Aunque la solidez de más de seis décadas en el oficio podrían hacer de tan amable invitación una tarea relativamente fácil, al intentarlo encuentro que ese mismo bagaje me hace ser más precavido y menos osado; más discreto y menos ostentoso; más reflexivo y menos visceral que en mis años de aprendiz de periodista, al despuntar la segunda mitad del siglo pasado.
En aquellos tiempos admiré la facilidad de escribir de Roberto Blanco Moheno, periodista de gran oficio; pero a fuerza de ser su lector llegué a convencerme de que su visión de los problemas del país había sufrido una deformación al percibir todo con ojos de tormento. Después, cuando lo escuchaba y veía por televisión, pude constatar que la amargura había trascendido del pensamiento a la máquina de escribir y de la máquina a su rostro fiero, desengañado y con un rictus permanente de sinsabor.
En cambio, Francisco Martínez de la Vega, fundador de la revista Siempre!, en 1953 (junto con José Pagés Llergo), fue otro gran maestro del oficio. Su persona traslucía buen humor y amabilidad, aunque sus comentarios críticos fueran cáusticos y demoledores. Era uno de esos escritores que pueden establecer un equilibrio armónico entre los hechos, supunto de vista y las palabras con que los expresa, sin que una pasión incontrolada las llegue a convertir en inútil incendio.
Establecer objetividad en el análisis y luego decirlo en frases justas constituye una gran dificultad y un hito digno de alcanzar. Quienes leen las páginas editoriales de los diarios --y afortunadamente son cada vez más-- merecen encontrar una serena orientación de los acontecimientos que afectan a la comunidad. No se trata de colocar a los editorialistas como salomones equitativos, pues cada uno tendrá sus convicciones ideológicas o políticas, y muy libre es de expresarlas.
Por Roberto Orosaco Melo (ElSiglodeDurango)
Etiquetas: Francisco Martínez de la Vega, Roberto Blanco Moheno, periodista, escribir, publicar, editorialistas, oficio, arte

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