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Las reinas del libro juvenil - Argentina Argentina

12/08/2013

Fue a un costado del terraplén, literalmente. Pero no en Pompeya, sino junto a las vías del tren de carga que pasa entre las avenidas Madero y Alicia Moreau de Justo, cerquita de Puerto Madero. Allí se hicieron las fotos que ilustran esta entrevista, con la luz mágica de una tarde de invierno. Lejos habían quedado las demoras de variada suerte creadas contra la voluntad de las entrevistadas y de esta redactora: un corte feroz en la 9 de Julio, por sindicalistas venidos desde la provincia de Buenos Aires, que atrasó la llegada hasta el diario, y un almuerzo tan a las apuradas que no dio lugar ni siquiera a tomar el cafecito bien porteño. Isol tuvo incluso que cancelar una cita posterior porque no creía llegar a tiempo.

Fue casi como un símbolo: es que la literatura infantil y juvenil todavía lucha un poco desde los márgenes por lograr una aceptación académica, a pesar de que los premios ganados por la escritora María Teresa Andruetto (Hans Christian Andersen, el "Nobel" infantil, en 2012) y la ilustradora y escritora Isol (Astrid Lindgren, 2013) están mostrando que hay otra realidad, muy potente y tan representativa de lo argentino como la literatura para adultos, impuesta y consagrada.

Pero la alegría y el buen humor de Isol (Marisol Misenta) y María Teresa todo lo superan, aunque todavía sigan algo abrumadas por la súbita fama y los trajines que ella trae consigo: entrevistas y viajes, que se superponen con las relaciones familiares (Isol tiene un bebé muy chiquito) y el trabajo, ese del que no quieren ni pueden prescindir, y por el cual las distinguieron.

Para su elección, el jurado especializado del premio Hans Christian Andersen se basó en la maestría [de Andruetto] en la escritura de obras importantes y originales que están fuertemente centradas en la estética. Sus libros se refieren a una gran variedad de temas, como la inmigración, los mundos interiores, la injusticia, el amor, la pobreza, la violencia o los asuntos políticos.

En el caso de Isol, el jurado de la Fundación Astrid Lindgren premió su labor por crear ilustraciones desde la mirada de los niños, y porque sus imágenes vibran con energía y provocan una explosión de emociones, además de la innovación que propone su paleta de colores.

Como siempre, ese punto de vista puede cambiar y éste es el de las premiadas:

Andruetto: -En realidad, a mí me parece importante haber recibido este premio, u otras distinciones, porque de algún modo se pone el foco en un campo de la producción cultural de un país. Pero, aunque nuestras obras ahora se vuelvan centrales por los reconocimientos, creo que ni Isol ni yo, me atrevo a decir, somos las escritoras típicas; nuestras obras van más por los bordes. En mi caso, por ejemplo, nunca hice una diferencia entre escribir y publicar para chicos o para grandes. Para mí siempre han sido aspectos de una misma obra. Por otra parte, el hecho de que algunos de mis libros hayan ido a colecciones infantiles ha sido azaroso. Muchas veces ha sido una decisión del editor: al comienzo, en las primeras obras, en el caso de Stefano o El anillo encantado. Después, yo misma -que siempre observé mucho el devenir editorial, la factura del libro (nunca entendí la literatura por fuera de los lectores, y por eso tampoco por fuera del libro), el intento de la comunicación con el otro, porque me siento parte de la industria editorial- me fui guiando por los lectores, porque a mi juicio es el lector el que construye obra a futuro, en su elegir o desechar algo va eligiendo también qué queda y qué no. Cuando hablo de lectores, me refiero en general y también a ciertos lectores privilegiados: un editor, un ilustrador, un crítico.

Isol: -En mi caso, se trató de un premio importantísimo, que es muy conocido en Europa; si uno habla de Pippi Calzaslargas de Astrid Lindgren, todo el mundo sabe de que se trata, quién es la autora. Ellos premiaron toda mi obra; creo que nunca premiaron algo que fuera sólo ilustración, no hacen esa distinción. El 26 de marzo me avisaron por teléfono de la Fundación Astrid Lindgren Memorial Award que había ganado el premio y el 27 de mayo me lo dieron en Suecia. Acá yo noté mucha alegría, mucho entusiasmo, mucho acompañamiento. Para muchos significó algo propio; hubo mucha gente que me decía que esto les daba fuerzas, que mi estilo de trabajo los inspiraba y que se puede seguir haciendo lo que uno quiere aquí en la Argentina. Que se forma parte de una tradición. Yo hablo mucho de la tradición de acá: del cuento, del humor, del humor gráfico, del cómic, con Breccia, Nine, Quino, Oski.

Andruetto: -La literatura infantil, también, encuentra su alimento en las ricas tradiciones de la literatura argentina, que tampoco es una sola: hay muchas vertientes, con muchas líneas, en las que un escritor puede ubicarse. Toda escritura lo coloca en un punto de tensión entre la tradición y las vanguardias, la ruptura de esas tradiciones. Por eso mi reclamo de que la literatura para niños se deje impregnar más y más por esas tradiciones de la literatura en general, que no viva como aislada en su pequeño mundo, sino que haya más vasos comunicantes con la literatura en general. Por lo menos, ésa es la literatura infantil que a mí me interesa, la que está impregnada de las tradiciones literarias de nuestro país.

Tan argentinas

Curiosamente, tanto en el caso de Andruetto como en el de Isol, las obras de ambas han sido calificadas como muy argentinas, aunque no siempre eso les haya servido, por lo menos al principio, para abrirles las puertas del mundo.

Para algunos editores, por lo menos, la obra de María Teresa Andruetto (Córdoba, 1954) fue, hasta que ganó el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil 2010, incluso "demasiado argentina" para ser publicada en España. Ella lo expresó muy bien en el discurso que leyó en marzo de este año en Bogotá, cuando fue invitada al II Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil (Cilelij), organizado por la Fundación SM y la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República de Colombia. Escribió María Teresa:

Cuando comencé a publicar y se abrió tímidamente alguna posibilidad de editar mis libros fuera de la Argentina, la lengua, eso que es la materia, la argamasa, con la que trabaja un escritor, comenzó a presentarse como un obstáculo. No es el libro, no es la historia, es el lenguaje? tan argentino , se me dijo en muchas ocasiones y ese obstáculo persistió por mucho tiempo, con distinta fuerza, en algunos países de Latinoamérica y sobre todo en España que es, de hecho, para los escritores latinoamericanos, el lugar más difícil para colocar un libro, tal la resistencia del castellano español con respecto a otras modalidades americanas de la misma lengua. [?] Buena parte de la riqueza de un pueblo reside en el desarrollo de una conciencia sobre sí y sobre el lugar que ocupa en el mundo, y como sabemos, vivir conscientes de nosotros mismos es defender nuestra particularidad como individuos y como pueblos.

Para Isol (Buenos Aires, 1972), ilustradora, escritora, cantante de rock y de música barroca, creadora de tiras cómicas y ahora con más de veinte títulos publicados en varios países y traducidos a ocho idiomas, también hubo alguna etiqueta dando vueltas. "Tan luego" a ella -como diría Borges-, que ilustró e interpretó nada más ni nada menos que la letra de El bazar de los juguetes (2x4 = Tango para pibes, Además, 2009), ese tango con letra de Reinaldo Yiso, al que le pusieron música Roberto Rufino y Alberto Podestá.

Isol : -Lo que más consumí yo en mi niñez y mi adolescencia fue, por ejemplo, la colección Los Cuentos de Polidoro: allí ilustraban Ayax Barnes, Napoleón, estaba Beatriz Ferro. Había una matriz argentina en la ilustración. Pero siempre pasa con las obras que rompen de alguna manera con los prejuicios y los estereotipos. Está muy bueno que no todo sea tan digerible. En la cultura hay algo, empezando por el lenguaje, que es muy "argentino". Nos permitimos reírnos bastante de nosotros mismos. Hay un estilo gráfico, que yo tengo y que justamente costó imponer. Vida de perros , mi primer libro, yo lo mandé al Concurso de Libro Ilustrado "A la orilla del viento", en 1996, y ganó sólo una mención honorífica, porque decían en ese momento que el nene protagonista tenía cara de "psicótico". Pero si vos pensabas que yo de chica leía libros de Fontanarrosa (Boogie el aceitoso, Inodoro Pereyra)? Es una mezcla muy argentina, poco solemne.

Como tampoco es solemne Isol, que confiesa que uno de sus libros favoritos es El pato y la muerte, con texto y dibujos de Wolf Erlbrucht (Bárbara Fiore Editora), y que se ha permitido jugar con el poder y la crueldad de la belleza en La bella Griselda (FCE, 2010), una princesa ante la cual los pretendientes pierden la cabeza en serio:

Ya fuera por aburrimiento o por tenerlas a mano, la cuestión es que Griselda empezó a coleccionar cabezas. Barnizaba ella misma las coronadas testas y las clasificaba por regiones o por color de pelo, para exhibirlas en su salón dorado como trofeos. [?] Le gustaba que su hermosura se comentara en todo el reino. Pero lo cierto era que, en vez de amarla, todos la temían.

Una variante de la historia de Narciso, pero con un relativo final feliz? aunque Griselda deba perder también ella algo a cambio.

Mirada de artista

La literatura infantil y juvenil, contra lo que pudiera creerse, suele encontrar muchos más límites que la de adultos. Límites que pueden ser impuestos por los padres, los maestros y, también, por los editores. Andruetto recuerda todavía la resistencia que encontró al principio su novela Stefano (1997), sobre un adolescente y el despertar de la sexualidad. Ha tenido mucho éxito, un montón de reediciones y traducciones a varios idiomas, pero cuando recién salió todavía era un tema que asustaba. Ahora en las escuelas todo ha cambiado bastante.

También hay otras ideas sobre la escritura y los escritores que María Teresa, una de cuyas novelas para adultos es, precisamente, Lengua madre (finalista del Premio Clarín de Novela 2007, publicada por Mondadori en 2010), quiere dejar en claro.

Por Graciela Melgarejo/La Nación

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Etiquetas: Literatura Infantil y Juvenil, María Teresa Andruetto, Pippi Calzaslargas, Fundación Astrid Lindgren Memorial Award, Isol, Marisol Misenta, cuento, humor, humor gráfico, cómic, literatura infantil, literatura argentina, Fundación SM, Biblioteca Luis Ángel Arango, Banco de la República de Colombia, El bazar de los juguetes, Reinaldo Yiso, Roberto Rufino, Alberto Podestá, El pato y la muerte, Wolf Erlbrucht

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