08/08/2013
Cuando hay problemas con el auto lo llevamos al taller; si es con un electrodoméstico le hablamos al técnico, pero ¿con quién acudimos cuando tenemos problemas con la ortografía y la redacción de un texto? Pues con el corrector de estilo.
La corrección de textos es una actividad que se ha ejercido durante muchos años, incluso antes de que se inventara la imprenta. En los antiguos monasterios, los monjes escribanos contaban ya con sus correctores. En la actualidad, este oficio se ejerce principalmente en los periódicos, las revistas, en las grandes editoriales y, en menor medida, de forma independiente.
El estilo es la forma que cada individuo tiene de hacer las cosas, es la expresión de su carácter. Cuando hablamos de corrección de estilo, nos referimos a las empresas editoras, a los diarios y a las revistas. Cada empresa posee (o debería de tener) un manual de estilo que estipule sus normas de redacción, de esta manera sus textos son uniformes y adquieren una identidad propia para sus lectores. Por ello no se puede corregir el estilo de un escritor, sino su manera de escribir. El estilo de Octavio Paz es inimitable, sin embargo, se ha comentado que durante el revisado de sus textos saltaban algunas faltas de ortografía.
El corrector de estilo y ortosintáctico tiene como objetivo dar a los textos coherencia y claridad. Se encarga de acomodar las palabras para que digan lo que el escritor quiere expresar. Para ello, no solo necesita dominar las reglas ortográficas y gramaticales, sino además poseer amplios conocimientos culturales.
El corrector está libre de la pasión que el autor le impuso a su texto, esto le permite concentrarse en la ortografía, en la sintaxis y en dar claridad al escrito. Este proceso no es tan sencillo, porque se deben de dar varias lecturas para hallar errores; revisar y analizar cada párrafo; quitar y poner letras, signos, palabras e incluso frases para evitar las ideas confusas. De igual forma, se procura que el autor no caiga en inexactitudes o incorrecciones, como alguna fecha histórica, nombre de lugares o personajes, por ejemplo.
Por Gerardo Ceja García (El Sudcaliforniano)
Etiquetas: ortografía, redacción, corrector de estilo, editoriales, corrección de estilo, Octavio Paz, reglas ortográficas, reglas gramaticales

, escribe aquí tu comentario