No hay que subestimar al lector, merece respeto a cualquier edad- Argentina
29/07/2013
Escritor de novelas, relatos y crónicas de fútbol. Como guionista de historietas trabajó junto al dibujate Alberto Breccia en "Perramus", ambientada en los años de la dictadura cívico militar. Fue parte del staff de las revistas Humor, Fierro y varios diarios nacionales, conduce en TV "Disparos sobre la biblioteca", sobre el género policial.
¿Cómo presentar a Juan Sasturain cuando él mismo se encarga de explicar que no es totalmente escritor, ni guionista de historietas ni periodista ni conductor de televisión? Se complica. Sin embargo, lo explicará en un breve diálogo telefónico con La Capital apelando a lo que él llama el "elogio del malentendido", y hablará de todo lo que dice que no hace.
Recientemente declarado personalidad destacada de la cultura
por la Legislatura porteña, Sasturain fue invitado a esta ciudad para participar de la feria "Rosario libro y lectura". Vendrá a hablar de algunos de sus libros (Los Galocha, Brooklyn & Medio, Parecido S.A. y Los dedos de Walt Disney). Ninguno fue escrito recientemente, pero contará cómo los creó y en qué contextos, aunque ya pasaron varios años; ninguno fue pensado para el lector joven, aunque ése es el público que se los apropió. Para entender todo este entuerto, mejor leer sus propios argumentos en esta nota. Valen la pena.
—¿Presentará una reedición de su libro Los Galocha, con dibujos de Liniers, en Rosario?
—Sí, es una reedición aumentada de ese libro de cuentos delirantes, irónicos, de fábulas y biografías sobre una falsa tribu de América, que tuvo una primera edición (2007, Sudamericana) más dedicada, en apariencia, a un lector infantil. Los organizadores de la feria del libro me pidieron que hable de mis novelas. Son novelas juveniles, que tuvieron un primer lector joven. En realidad son directamente novelas.
—O sea, para ser abordadas por cualquier lector.
—Claro, no tienen contraindicaciones para jóvenes. Lo que me interesa reformular es la categorización de lo que es "juvenil". Nunca escribí pensando en esos términos, más allá de que los textos hayan terminado agrupados en esa categoría. Son novelas que escribí en circunstancias especiales, cuando vivía en España. Las quiero mucho, están escritas con mucho respeto por el lector. El concepto es no subestimar al lector que puede tener la edad cronológica que le toque, pero que siempre merece ser respetado. No es verdad que es más fácil escribir un cuentito de quince páginas para chicos que una novela. Tendrá distinto tipo de tiempo de elaboración final, pero por ejemplo, tendrá que tener también tensión del lenguaje. Que quede claro que cuando hablo de respeto al lector hablo como lector, que es lo que soy básicamente: un lector que a veces escribe.
—Esas mismas palabras dijo en el homenaje que le hicieron en la Legislatura porteña. Usted tiene múltiples aristas, pero se definió allí por lo que no es. ¿Qué ocupación escribe cuándo se registra en un hotel?
—"Escritor". Eso es lo que me gusta hacer. En ese acto apelé a la lógica del malentendido, porque me premiaron por considerarme una persona destacada y creo que lo consideraron fundamentalmente porque aparezco mucho en la tele.
—¡Qué palabra eligió! Ya es un malentendido en sí misma si se trata de pensar cómo se escribe en plural.
—Es cierto, pero los malentendidos no son errores ni mentiras ni engaños. El malentendido es una condición necesaria de la comunicación, el amor y la filosofía. Una condición de nuestra humanidad que nos define mejor que cualquier certeza: la cultura es un malentendido. En ese sentido dije en ese acto, rodeado de amigos ilustradores y escritores, que sobre todo soy un lector, tal vez no demasiado bueno o agudo, pero cuando me da el cuero soy alguien que trata de escribir. Escritor es el que escribe, dónde publica y cómo, es otra cosa. Trato de asumir la ambigüedad del lenguaje, no creer en un lenguaje funcional y trato de hacer hablar a las palabras, decir cada vez, porque lo contrario es apelar fácilmente al diccionario digital. No hay que hablar por las palabras sino hacer que las palabras hablen por uno. Esa es mi relación de escritor con el lenguaje
Por Laura Vilche / La Capital
Etiquetas: Juan Sasturain, Perramus, Disparos sobre la biblioteca, escritor, guionista, Historietas, periodista, Los Galocha, Brooklyn & Medio, Parecido S.A., Los dedos de Walt Disney

, escribe aquí tu comentario