El libro será un producto ‘vintage’ en poco tiempo- España
17/07/2013
El director adjunto de EL PAÍS reflexiona sobre el futuro del periodismo en los cursos de verano de la UIMP
¿Hasta qué punto los periódicos de referencia, a través de sus suplementos culturales, nos han ayudado desde la segunda mitad del S. XX a distinguir entre obras de arte y productos de consumo? El papel de los periodistas, determinante hasta la fecha a la hora de promover esta distinción, puede estar en peligro debido a la consolidación de los nuevos soportes digitales. En el seminario Crónica de la cultura: nuevos medios, nuevas pantallas, nuevos lectores, que se celebra esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, diversos periodistas de renombre intentan dilucidar y reflexionar acerca de lo que le depara el futuro –o el presente- al periodismo cultural y a las editoriales.
Moderado por el director de la Fundación Santillana, Basilio Baltasar, el director adjunto de EL PAÍS, Lluís Bassets, ha reflexionado con los presentes durante poco más de una hora sobre los peligros y oportunidades que el nuevo escenario depara a los informadores culturales. Según el veterano periodista, el principal error a la hora de afrontar este cambio es intentar encontrar analogías con anteriores transformaciones de los medios de comunicación, sin darnos cuenta de que el nuevo escenario tecnológico supone el cambio más radical vivido por la humanidad en los últimos cinco siglos, solo comparable a la invención de la imprenta. No estamos ante un cambio de sustitución o acumulación, sino ante una transformación absoluta, que se podría llamar una expansión de nuestro universo, del mercado e incluso de las relaciones entre los agentes
.
Según Bassets, la idea concebida hasta ahora de un suplemento cultural trabajado, específico, compacto, y que se ofrece al público
, es una idea absolutamente arruinada
. En el nuevo mundo tecnológico queremos ser nosotros quienes construyamos nuestro propio suplemento cultural
, ha asegurado. La digitalización le permite al consumidor de contenidos culturales convertirse en el propio prescriptor de lo que le interesa
.
Para explicar hasta qué punto la digitalización va a cambiar el periodismo cultural, Bassets ha puesto el ejemplo de la biblioteca de Alejandría. En el S. III a.C todo el saber de la humanidad estaba en esa librería. Hoy en día cualquier habitante del planeta tiene acceso a 320 veces todo lo que había ahí
.
El director adjunto de EL PAÍS, sin embargo, ha advertido del peligro que supone esta transformación. La digitalización también es la pérdida de la materialidad
, ha explicado. Hasta ahora la cultura se ha transmitido en soportes materiales, una persona culta tenía mucho de coleccionista: libros, discos… Ahora todo esto se va a la nube y no se podrá transmitir. El libro será un producto vintage en poco tiempo
/.
En la distopía que, según él, se puede convertir nuestra sociedad si todos nuestros datos se digitalizan, ha planteado un hipotético escenario desolador. Llegará un día en que habrán desaparecido todos los soportes materiales, todo estará en la nube y alguien vendrá y lo desenchufará
, ha planteado. La NSA está recabando datos sobre todos nosotros y los guarda en una central en Utah. Sin embargo, ahí no se está guardando toda la literatura europea, nadie lo ha previsto
.
Por Pol Pareja (ElPaís)
Etiquetas: Lluís Bassets, Libro, periodismo, periodistas, soportes digitales, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Fundación Santillana, Basilio Baltasar, biblioteca de Alejandría

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