La literatura nos hace compañía- Venezuela
15/07/2013
La cuerda de la escritura tiene dos extremos que deben estar tensos: lo vivido y lo imaginado
, manifiesta el escritor.
Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) hizo de una experiencia dolorosa algo imaginario. Su mamá murió de cáncer, su papá estuvo a punto de fallecer. El cuidar a dos enfermos le sirvió al escribir Hablar solos, la nueva novela del autor hispano argentino que fue publicada en Venezuela por Alfaguara. Un libro en el que se refleja el sufrimiento de una mujer que se encarga de atender a su esposo en sus días finales.
La obra está estructurada por tres monólogos que dialogan entre sí en torno a un hecho. Un enfermo terminal que viaja en camión con su hijo para fabricarle un último recuerdo; una profesora de literatura que saca flote su miseria al debatirse entre el duelo y el deseo; un niño de 10 años que ignora el estado de salud de su padre. Moribundo, cuidadora e infante en una travesía a través de la ausencia y la memoria. No me interesaba tanto poner el énfasis en la enfermedad misma sino pensar cómo se va transformando el recuerdo del otro cuando lo perdemos
, dijo -desde Madrid- el narrador, que lleva años residenciado en territorio español.
Que quede claro un detalle: a Neuman no le agrada la literatura como efecto catártico. Eso suena más a autoyuda. El arte es un terrero privilegiado para compartir las heridas, pero jamás me atrevería a tomar al lector como terapeuta. La literatura es una indagación en el lenguaje, una creación de una estructura temporal y es un acto de imaginación estética. Todo eso es tan o más importante que la función catártica (...) Hay entre los poderes de la literatura uno extraordinario que es el de producir una alquimia que hace del dolor y el gozo vivido una forma de comunicación con el otro, pero eso es sólo el punto de partida
.
Y escribir también es eso: inventar recuerdos, imaginar experiencias que no viviremos. Que lo diga el propio Neuman: La cuerda de la escritura tiene siempre dos extremos que necesitan estar tensos, lo vivido y lo imaginado, lo profundamente individual y lo conmovedoramente colectivo, lo que es nuestro y lo que es del otro (...) He cuidado a mis padres, pero no quería contar mi historia, quería hacer una ficción con esa emoción que es real
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Por Daniel Fermín (El Universal)
Etiquetas: Andrés Neuman, literatura, escritor, Hablar solos, novela, Alfaguara, catártica

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