10/07/2013
Ser escritor no significa escribir bien, sino estar dispuesto a lidiar durante toda la vida con tus demonios interiores
, dice el escritor uruguayo Mario Levrero en el libro publicado por Editorial Conejos: Conversaciones con Mario Levrero, donde Pablo Silva Olazábal organiza las charlas que mantuvieron por mail entre el 2000 y 2004.
Lejos de ser un manual, que por lo general resultan pedantes, con definiciones categóricas y sin posibilidad a la duda, es un libro sin recetas, más bien una guía, un retrato involuntario con reflexiones prácticas sobre la escritura, lo cotidiano, los gustos, la forma de trabajo y la personalidad de Levrero. Conversaciones íntimas que derivan del taller literario que brindaba el escritor por mail. Esa "intimidad" se refleja en las respuestas, en el ida y vuelta y cercanía entre los protagonistas, en los diálogos que entabla con Pablo Silva Olazábal quien fuera uno de sus alumnos y logró construir un vínculo con Levrero, que el lector del libro lo notará con el correr de las hojas, fortaleciendo el texto sin dejar rastros de la distancia que suelen generar los mails.
Levrero habla de escribir a través de las vivencias que se traducen en imágenes y del balance con las descripciones, de la importancia en la forma de relatar más que del contenido, de la crítica como actividad innecesaria, improductiva, destructiva, de la masificación de los artistas, del alejamiento del texto para poder corregirlo, del cine, de aceptar los propios gustos perversos, de la importancia de los sueños y del humor. Principalmente pone énfasis en la forma del texto: La forma no es algo que se le agrega a un texto, como quien da una mano de pintura. La forma es el texto; los contenidos tienen una importancia menor, y siempre se pueden transmitir por otros medios. La forma y el contenido son una sola cosa; no podes forzar una sin destruir la otra
.
Hay un hecho artístico cuando hay hipnosis entre el que escribe y el que lee, es una comunicación de alma a alma. De espíritu y alma es la esencia de la escritura de Levrero, todo pasa por dentro, las percepciones, las metáforas podés pensar intensamente durante algún tiempo y sacar a relucir todo tipo de ingeniosidades, pero las más reales y convincentes vienen desde adentro
. Por momentos contundente, Levrero no escatima en eufemismo para dar su opinión: El uso del sinónimo para ocultar la falta de elaboración es la máxima torpeza
. Habla de la diferencia entre la lectura del autor que no coincide con la lectura de ningún otro lector, del estilo innato, sobre los que quieren fabricarlo porque no pueden mirarse para adentro, de escribir lo que se ve, no lo que se piensa y de la importancia de la literatura Si escribo es para recordar
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Por Matías Luque (Malvinoticias)
Etiquetas: Mario Levrero, Conversaciones con Mario Levrero, Pablo Silva Olazábal, escritor, escribir, escritura

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