08/07/2013
¿Por qué surge la necesidad de escribir en ciertas personas? ¿Por qué alguien deviene de escribidor? El problema es complejo y la respuesta no es fácil
Hace varias semanas tuve la gentileza de ser invitada por el director del diario El Regional de Acarigua, Pedro Briceño Voirin, para reiniciar mis artículos como columnista semanal en este periódico. Como en otros diarios regionales, tengo allí un espacio para dar rienda suelta a mi libre expresión y el manjar de la palabra, en un banquete de ánimos, interés y paciencia brindado por quienes nos manifestamos a través de la escritura.
A propósito de ello me surgieron algunas reflexiones ¿Por qué surge la necesidad de escribir en ciertas personas? ¿Por qué alguien deviene de escribidor? El problema es complejo y la respuesta no es fácil, pues hay casos diversos. Un psiquiatra amigo me aseguró que esa escritura generada en lo más íntimo del autor resultaba una excelente terapia. Lo creo cierto, escribir todos los días me libra de tensiones y nerviosismo poniendo al descubierto ignorancias nocivas y secretos valiosos.
Escribir es, desde luego, darse, aunque a veces se revele tras una máscara (aún más expresiva que el propio rostro). Pero además de exteriorizarse, el autor se descubre a sí mismo al internarse en su laberinto interior, nunca totalmente explorado.
La consecuencia que para algunos como en mi caso, escribir sea una necesidad vital, es que se escribe además con pasión y no sólo con la inteligencia y la técnica propias del que lo tiene como un oficio. Entonces, ¿qué es lo que nos orienta precisamente hacia la escritura?
Por Zenair Brito Caballero (El Tiempo)
Etiquetas: Pedro Briceño Voirin, El Regional de Acarigua, expresión, escritura, necesidad vital

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